¿COMO TE COMUNICAS?

Un lenguaje es un sistema de comunicación estructurado para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales. Existen contextos tanto naturales como artificiales.

Desde un punto de vista más amplio, la comunicación indica una característica común a los humanos y a otros animales (animales no simbólicos) para expresar experiencias mediante el uso de señales y sonidos registrados por los órganos de los sentidos. Los seres humanos desarrollan un lenguaje simbólico complejo que se expresa con secuencias sonoras y signos gráficos. Por su parte, los animales se comunican a través de signos sonoros, olfativos y corporales que en muchos casos distan de ser sencillos.

El lenguaje humano se apoya en la capacidad de comunicarse por medio de signos lingüísticos (usualmente secuencias sonoras y signos gráficos, pero también con gestos y señas). En cuanto a su desarrollo, el lenguaje humano puede estudiarse desde dos puntos de vista complementarios: la ontogenia y la filogenia. La primera analiza el proceso por el cual el ser humano adquiere el lenguaje, mientras que la segunda se encarga de estudiar la evolución histórica de una lengua.

La comunicación animal se basa en el uso de señales visuales, sonoras y olfativas, a modo de signos, para señalar a un referente o un significado diferente de dichas señales. Dentro de las formas de comunicación animal (popularmente denominadas «lenguaje animal») están los gritos de alarma, el lenguaje de las abejas, etc.

Los lenguajes formales son construcciones artificiales humanas que se usan en matemática y otras disciplinas formales, incluyendo lenguajes de programación. Estas construcciones tienen estructuras internas que comparten con el lenguaje humano natural, por lo que pueden ser en parte analizados con los mismos conceptos que este.

Aunque casi hasta finales de siglo xx se establecía taxativamente una diferencia absoluta entre el lenguaje humano y la comunicación animal, la acumulación de gran cantidad de estudios (especialmente etológicos) sugieren que muchos animales no humanos, especialmente con áreas cerebrales corticales muy o bastante desarrolladas (bonoboschimpancés y otros primates, así como cetáceos -especialmente delfinidos-, aves -especialmente loroscuervospalomas, elefantes, perros, gatos, equinos etc.) poseen formas de comunicación bastante más complejas (y más cercanos al lenguaje humano) que el supuesto por Pávlov y los reflejos condicionados o los conductistas anglosajones que todo lo reducían las actividades psíquicas a un mero circuito reflejo mecanicista de estímulo-respuesta. En rigor, Pávlov no era tan mecanicista, pero suponía al lenguaje de los animales no humanos como correspondiente a un condicionamiento clásico o primer sistema de señales (basado principalmente en el estímulo respuesta tras la reiteración de un estímulo que se asocia una «recompensa» [que implica al circuito de premio-recompensa] o a la ausencia de la misma que genera un hábito o habitus, condicionamiento que es también común a la inmensa mayoría de los humanos) mientras que para el ser humano, Pávlov supone un segundo sistema de señales que es un salto cualitativo respecto al primero y que es el lenguaje humano que es heurístico al estar abierto respecto al ciclo de estímulo-respuesta.

La facultad del lenguaje no es el resultado de un aprendizaje, sino que es congénita, es decir, nace con el ser humano. Además, se presenta de igual manera en todos los seres humanos, independientemente del momento histórico y del lugar geográfico, es decir, es universal. Las lenguas pueden aprenderse y olvidarse, pero la capacidad del lenguaje no.

El lenguaje es un conjunto de signos y símbolos. Un signo es un fenómeno relacionable con otro fenómeno, por ejemplo la fiebre es un signo de una enfermedad, la caída de nieve es un signo de la estación de invierno, un camión de bomberos con su sirena es un signo de incendio​.

Un símbolo, es un fenómeno, algo que ocurre que nuestra mente relaciona con otro fenómeno, ejemplo un pulgar abajo simboliza algo negativo, la luz roja de un semáforo con un mensaje de detenerse. El elemento que distingue un símbolo de un signo es el carácter deliberativo de su relación.  Los signos que son establecidos deliberadamente se llaman símbolos.

La conducta lingüística en los humanos no es de tipo instintivo, sino que debe ser adquirida por contacto o transmisión con otros seres humanos (especialmente durante los primeros años de vida de otro modo se producen casos de niños y niñas ferales​). La estructura de las lenguas naturales, que son el resultado concreto de la capacidad humana de desarrollar lenguaje, permite comunicar ideas y emociones por medio de un sistema de sonidos articulados, de trazos escritos y/o de signos convencionales, mediante los cuales se hace posible la relación y el entendimiento entre individuos. El lenguaje humano posibilita la expresión del pensamiento y la exteriorización de los deseos y afectos mediante signos inicialmente sonoros/acústicos y -muy posteriormente en la genealogía del lenguaje- que son signos basados en el par significante/significado (notar que a inicios de s. XX F. de Saussure consideraba biyectivos o perfectamente correspondientes al par Ste (significante) / sdo. (significado) y que luego J. Lacan ha considerado que bajo el Significante «hay nada» ya que el significado de cada signo humano discurre («bajo» la censura de lo inconsciente) tras el deseo en una cadena metonímica en la cual los significantes constantemente cambian de significado; Lacan ha considerado que la relación biyectiva o exactamente correspondiente de Ste./sdo. solo se da en el lenguaje de los animales no humanos.

El lenguaje humano ha sido calificado como un lenguaje principalmente verbal o lenguaje verbal en contraposición a la comunicación no verbal. El lenguaje verbal se denomina así porque está constituido por palabras (en latín: verba) es decir, formado a partir de unidades discretas ordenadas (por ejemplo los fonemas) desde el intelecto tal cual se observa en un diálogo o en una conversación en tal caso según el esquema de R. Jakobson requiere de un emisor (o locutor) al menos un mensaje, un contexto, un canal o medium (aire por donde se propala la voz, papel donde se escribe, ondas electromagnéticas etc.) un código (fonemas seleccionados [principalmente en un idioma ], grafemas, signos etc.) y obviamente un receptor o alocutor (a este esquema de Jakobson, que parece tener sus orígenes en los esquemas triangulares de Peirce, se le suele añadir el ruido que puede modificar el esquema). Paralelo al lenguaje verbal (y existente ya en animales no humanos) se debe siempre tener en cuenta al lenguaje paraverbal caracterizado por la mímica, los gestos, las muecas e incluso las expresiones corporales (especialmente faciales) de origen instintivo (por ejemplo la casi vegetativa e instintiva expresión facial de asco puede mímicamente transformarse en expresión ya intencionada de disgusto o cólera) .

Como siempre ¡eso no es todo amigo!

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No lo dudes, ¡te espero dentro!

TÚ Y TU PERSONALIDAD

La personalidad es un constructo psicológico, que se refiere a un conjunto dinámico de características psíquicas de una persona, a la organización interior que determina que los individuos actúen de manera diferente ante una determinada circunstancia. El concepto puede definirse también como el patrón de actitudes, pensamientos, sentimientos y repertorio conductual que caracteriza a una persona, y que tiene una cierta persistencia y estabilidad a lo largo de su vida, de tal modo que las manifestaciones de ese patrón en las diferentes situaciones posee algún grado de predictibilidad.

El concepto de «personalidad» proviene del término «persona», denominación que se utilizaba en el latín clásico para la máscara que portaban los actores de teatro en la antigüedad. Sin embargo, ya en ese entonces se hablaba en un sentido amplio y figurado de «personas» para referirse a los roles, es decir a «como quién» o «representando a quién» actuaba un determinado actor teatral tras su máscara.​ El concepto paulatinamente se transfirió a otras esferas de la sociedad, más allá del teatro, pero en la Roma antigua, «personas» eran solamente los ciudadanos, jurídicamente provistos de derechos (en contraste con los esclavos que no eran considerados personas, puesto que no podían decidir sobre su propio actuar, ni menos aún deliberar sobre el de los demás). El concepto estaba inicialmente muy restringido a aquellos ciudadanos poderosos, que gozaban de honra, prestigio y, en respeto a su dignidad, eran los únicos poseedores de derechos ciudadanos. Con la llegada de la Era Cristiana, el concepto de persona cambia de significado para poder significar el dogma de la Trinidad (Dios es uno sólo en cuanto a la naturaleza, pero trino en personas) y el dogma de la Encarnación (La segunda Persona de la Trinidad, asumió una naturaleza humana, sin dejar de tener una naturaleza divina. Esta unión se realiza “en la persona”. Así, persona pasa a significar, según la definición clásica del filósofo cristiano Boecio a la sustancia individual de naturaleza racional, y según Tomás de Aquino al “subsistente distinto en naturaleza intelectual”. Se diferencia a la naturaleza, que significa una esencia común a muchos (por ejemplo, “hombre”) de la persona que designa al individuo de esa naturaleza en lo que tiene de propiamente individual. Este es el concepto de persona que ha pasado con algunas modificaciones a veces, hasta nuestros días, y que fundamenta que todo individuo de naturaleza humana es persona, independientemente de sus circunstancias biográficas, genéticas, sociales o económicas, y es un individuo dotado de una especial dignidad. En los filósofos escolásticos, la palabra personalidad (“personalitas”) se utilizaba para designar aquella perfección poseyendo la cual un determinado individuo es persona. En el transcurso de los siglos, el concepto de «persona» se fue transformando gradualmente en uno más general hasta llegar utilizarse en el sentido coloquial actual, es decir, prácticamente como sinónimo de «ser humano». En el contexto de este desarrollo conceptual, la aparición del adjetivo «personal» facilitó el desarrollo del sustantivo «personalidad», utilizado para designar la totalidad de características «personales» que interactúan dinámicamente entre sí para producir aquel estilo relativamente estable de desenvolverse individual y socialmente que un individuo posee.​No debe confundirse el concepto de persona con el de personalidad. Mientras que el primero designa al individuo en su totalidad, el segundo designa un aspecto suyo, el conjunto organizado de sus disposiciones a la operación.

Al tratarse de un concepto básico dentro de la psicología, a lo largo de la historia ha recibido numerosas definiciones, además de las conceptualizaciones más o menos intuitivas que ha recibido. Algunos autores han organizado y clasificado estas definiciones en grupos.

La personalidad puede sintetizarse como el conjunto de características o patrón (UCCELLI) de sentimientos, emociones y pensamientos ligados al comportamiento, es decir, los pensamientossentimientos, actitudes, hábitos y la conducta de cada individuo, que persiste a lo largo del tiempo frente a distintas situaciones distinguiendo a un individuo de cualquier otro haciéndolo diferente a los demás. La personalidad persiste en el comportamiento de las personas congruentes a través del tiempo, aun en distintas situaciones o momentos, otorgando algo único a cada individuo que lo caracteriza como independiente y diferente. Ambos aspectos de la personalidad, distinción y persistencia, tienen una fuerte vinculación con la construcción de la identidad, a la cual modela con características denominadas rasgos o conjuntos de rasgos que, junto con otros aspectos del comportamiento, se integran en una unidad coherente que finalmente describe a la persona. Ese comportamiento tiene una tendencia a repetirse a través del tiempo de una forma determinada, sin que quiera decir que esa persona se comporte de modo igual en todos los casos. Es decir, la personalidad es la forma en que pensamos, sentimos, nos comportamos e interpretamos la realidad, mostrando una tendencia de ese comportamiento a través del tiempo, que nos permite afrontar la vida y mostrarnos el modo en que nos vemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Nos permite reaccionar ante ese mundo de acuerdo al modo de percepción, retro-alimentando con esa conducta en nuestra propia personalidad. Cada persona al nacer ya tiene su propia personalidad con ciertas características propias, que con el paso del tiempo más el factor ambiental y las circunstancias es como se definirá esa persona. La personalidad será fundamental para el desarrollo de las demás habilidades del individuo y para la integración con grupos sociales.

“Los rasgos ofrecen una explicación clara y sencilla de las consistencias conductuales de las personas permitiendo comparar fácilmente a una persona con otra. Los rasgos son características de la personalidad y comportamientos consistentes que se manifiestan en diferentes situaciones. La teoría de los rasgos busca explicar, en forma sencilla, las consistencias en el comportamiento de los individuos.” 

Gordon Allport indicó que podemos considerar a la constitución física, el temperamento y la inteligencia como los “materiales” de la personalidad, aunque experimenten con los años una lenta maduración. Hablamos de estos elementos como los materiales en bruto porque dependen en gran parte (aunque no exclusivamente) de lo que se ha recibido por herencia. De los tres, la constitución física es la más visiblemente ligada a la herencia (de un modo complejo), pero hay pruebas de peso que apoyan la creencia que de también el temperamento y la inteligencia están genéticamente determinados. Llevando la argumentación más lejos, podemos preguntarnos si la fundamental asociación entre la constitución corporal y el temperamento es una correlación innata o se debe a las experiencias de la vida. Consideremos el ejemplo de un muchacho marcadamente delgado y más débil que sus compañeros. No sirve para los deportes y si se pelea le toca siempre perder. ¿Qué ocurrirá? Se desarrollara en él un modo de ser tenso, reservado, inhibido, introvertido. No podemos demostrar que es únicamente la experiencia de la vida lo que explica la correspondencia entre la constitución corporal y el temperamento, pero es probable que influya en ello.

Es necesario incluir la inteligencia entre los materiales de la personalidad, porque la inteligencia está de algún modo estrechamente relacionada con el sistema nervioso central, que pertenece al caudal hereditario del individuo junto con el sistema neuroglandular subyacente a la constitución corporal y al temperamento. Difícilmente podría explicarse de cuantos modos puede diferir el sistema nervioso entre dos individuos en el momento de nacer.

Como siempre ¡Esto no es todo amigos!

Como ves en este post, el tema de la personalidad es antiquísimo pero también es nuestro hoy, nuestro día a día. Es un concepto muy interesante para comprender algunas actitudes de las personas en nuestra sociedad actual.

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¿Hablamos?

¿ERES UNA PERSONA QUE EMPATIZA CON LOS DEMÁS? DESCUBRELO

La empatía es la capacidad de percibir o inferir en los sentimientos, pensamientos y emociones de los demás, basada en el reconocimiento del otro como similar, es decir, como un individuo similar con mente propia. Es por esto que es vital para la vida social.

Además consiste en entender a una persona desde su punto de vista en vez del propio, o en experimentar indirectamente los sentimientos y percepciones del otro. La empatía no implica en sí misma motivación de ser una ayuda; sin embargo, puede volverse una base para la solidaridad o angustia personal, lo que podría resultar en una reacción. En psicoterapia, la empatía se puede dar por parte del terapeuta, siendo un camino para comprender tanto al paciente, como sus afectos, sus motivaciones, o sus comportamientos y resultados .

Dependiendo del enfoque, corriente o cosmovisión de la que se hable, la empatía, su origen y causas llegan a interpretarse de formas distintas. Esto tiene relación con las diversas creencias, hipótesis, teorías o especulaciones en torno al tema, algunas de las cuales se citan a continuación.

Aristóteles afirmaba que el ser humano era un animal político,​ es decir, que es una criatura social: vive en manadas llamadas familias, clanes, grupos, aldeas, pueblos, ciudades o naciones y siente necesidad de juntarse con otros semejantes para poder realizarse como tal. En ese proceso se generan unas normas de convivencia en principio no escritas en que generalmente el individuo se preocupa por los otros y más allá de los otros por la colectividad. Los occidentales lo denominan urbanidad y los japoneses, un poco más ampliamente, según un término de la cortesía japonesa u omotenashi, kikubari: saber anticiparse a las necesidades o peticiones de los demás poniéndose en su lugar para que sean felices.

Desde 1971​ había autores que veían este concepto de manera separada (afectiva y cognitiva), no fue hasta 1983 cuando Davis considera que este concepto es multidimensional que incluye componentes cognitivos y emocionales y cree que es componente de un conjunto de variables relacionadas con la sensibilidad hacia los otros​.

Según el sociólogo estadounidense Jeremy Rifkin la empatía es un concepto único y relativamente nuevo en el vocabulario de cualquier lengua humana hasta ahora hablada, y se empieza a emplear apenas en el año 1909.​ Aunque existen conceptos similares a la empatía como compasión o altruismo, ninguno de estos ofrecen la significación precisa de lo que se quiere expresar cuando en la actualidad se emplea el término “empatía”. Cuando se habla de empatía se hace referencia a una habilidad tanto cognitiva como emocional o afectiva del individuo, en la cual este es capaz de ponerse en la situación emocional de otro. Esto es muy diferente a ideas previamente empleadas como lo es la misma predecesora del término, la “simpatía”, la cual se entiende en inglés como una sensación de lástima propia ante la situación desagradable de otra persona.

El surgimiento del concepto de empatía parece estar ligado al desarrollo de campos de la ciencia igualmente recientes, como lo es la psicología o la etología. Según algunas hipótesis de estos campos de estudio, esto se debe a que la capacidad de empatía depende en gran medida de un desarrollo de la conciencia del yo.

Según algunos investigadores, el propio historial emocional de las personas puede afectar o distorsionar qué emociones se perciben en los demás.​ La empatía no es un proceso automático que informe sobre los estados emocionales de otro individuo. Es una capacidad o destreza que se desarrolla paulatinamente a lo largo de la vida, y que mejora cuanto mayor es el contacto que se tiene con la persona que uno empatiza.

La empatía intercultural es la capacidad de percibir el mundo según una cultura o cosmovisión diferente de aquella de la que se proviene; se relaciona con los conceptos sociológicos emic y etic.

Por ejemplo, ¿cuál es la diferente concepción de la muerte en la cultura rusa de Indiana? (útil para entender cómo se generan diferentes rituales y comportamientos que de otra manera no tendrían ninguna explicación), ¿cuál es el enfoque al tiempo (plazos, la precisión del cronometraje, perspectiva de tiempo) en una cultura del norte de Europa o América Latina? (y, por tanto, cómo comportarse en los casos de comunicación entre culturas, manteniendo al mismo tiempo la eficiencia, incluso dentro de una cultura diferente), la forma de negociar con las personas y la organización de las diferentes culturas, y ser capaz de incorporar todas las posibles diferencias en su estrategia de comunicación.

Según estudios sobre el aprendizaje,​ la empatía intercultural puede mejorar la auto-conciencia y la conciencia crítica del estilo de interacción propia, la forma en que estaba condicionado por uno de los antecedentes culturales,​ y promover una visión de sí mismo como proceso.

Para medir la empatía y poder realizar estudios en las diferencias individuales de ésta, es necesario una escala confiable y válida. Las escalas utilizadas son según el concepto de “empatía multifacética”,es decir, que la empatía consiste en varios factores separados, pero correlacionados a la vez. Así, se dividió la empatía en dos facetas: la empatía emocional (o afectiva), que se puede definir como la capacidad de poder experimentar los estados emocionales de los demás. Y la empatía cognitiva, que es la capacidad de poder conocer el estado mental de los otros, incluyendo la imaginación y poder situarse en la posición de la otra persona.

Por otro lado, algunos estudios realizados, sugirieron un modelo de empatía de tres componentes: además de la empatía afectiva y cognitiva, se encuentra la empatía motora (o somática). Esta última, es la tendencia a copiar y sincronizar de manera automática expresiones faciales, las vocalizaciones, y ciertos movimientos de otra persona”. En pocas palabras, sirve como parte del “contagio emocional”. Estos estudios realizados apoyan el modelo de tres factores como el más confiable.

La empatía afectiva podría subdividirse en los niveles siguientes: la “preocupación empática” que es la compasión por otros como reacción a su sufrir. Y la “aflicción propia” que son sensaciones propias de incomodidad y ansiedad como respuesta al sufrimiento ajeno. No hay acuerdo sobre si la aflicción personal es un tipo básico de empatía, o por el contrario, no es empatía. En esta subdivisión puede haber elementos relacionados con el crecimiento/desarrollo. Los niños responden a la tensión de otros poniéndose ellos mismos en tensión; solo a los dos años de edad empiezan a responder de otras formas, finalistas, intentando ayudar, consolar y participar.

La empatía cognitiva puede subdividirse en los grados siguientes: La “asunción de perspectiva” que es la tendencia a adoptar espontáneamente los puntos de vista del otro/a.Y la “fantasía” que es la tendencia o proyectiva a identificarse con personajes imaginarios.

La empatía consta de un aspecto cognitivo, el saber cómo se siente una persona, y de un aspecto emocional, la emoción que causa. El primero, es sustentado por la teoría de la mente, es decir, se necesita del entendimiento de sentimientos y pensamientos, previo a la experimentación emocional. El segundo, es propio de la activación empática y es quien lleva al sujeto a responder con una conducta apropiada. Por esta razón se dice que la teoría de la mente es quien antecede a la empatía.​

Y….. ¡Esto no es todo amigo mio!

Si este tema de la empatia te ha resultado interesante y quieres compartir conmigo lo que sientes, tus preocupaciones de tu día a día, o quizás crees que necesitas algún tipo de apoyo psicológico y/o emocional, cualquier cosa que tengas en mente y tengas dudas, siempre me puedes encontar con los datos de contacto que encontrarás haciendo click aqui:

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¡Te espero!

¿HAS OIDO HABLAR DE “APOYO PSICOLÓGICO?

El apoyo en psicoterapia, designa el acompañamiento psicológico, profesional o no, por lo general implementado bajo forma de entrevistas presenciales (entrevistas cara a cara) o de simples charlas, de personas en situación de desamparo moral y/o de perturbación psicológica o desequilibrio emocional, que de una forma u otra piden y/o aceptan ayuda; este acompañamiento de apoyo con frecuencia es incluido dentro de lo que se llama « relacionamiento personal médico/sanitario – paciente » o « relacionamiento técnico – paciente ». En el marco de los enfoques de la psicoterapia, los principios de la señalada relación de ayuda principalmente siguen los trabajos de Carl Rogers y de Abraham Maslow desarrollados en la segunda mitad del siglo XX.​

Nótese que al aplicar un enfoque paliativo que pretende ser integral, es el paciente el que debe situarse en el centro de un dispositivo alrededor del cual pueden llegar a participar un número a veces elevado de especialistas, técnicos, y acompañantes, cuyos respectivos roles deberían estar interrelacionados y coordinados entre sí. Pluridisciplinariedad e interdisciplinariedad son entonces indispensables en cuanto al enfoque de los cuidados paliativos, y por tanto alrededor del paciente podrían situarse tanto médicos de medicina general como médicos especialistas, así como enfermeros, kisioterapeutas, asistentes sociales, psicólogos y psiquiatras, acompañantes de apoyo con formación en psicoterapia, acompañantes benévolos con o sin formación religiosa, ergoterapeutas, ortofonistas, acupunturistas, etc.

El acompañamiento de ayuda psicoterapeuta tal como es definida hoy día, tiene sus antecedentes en la actividad a principios del siglo XX, del consejo de pastores de ciertas iglesias protestantes en Estados Unidos, sobre la base de los primeros trabajos realizados en materia de psicoanálisis. En efecto, en 1925, el Dr Richard Cabot publicó un artículo en el Survey Graphic, sugiriendo que los candidatos aspirantes a desempeñarse como pastores, recibían una formación similar a la ofrecida por la escuela de medicina.

En los años 1930, Anton Boisen desarrolló un programa que se orientaba en este mismo sentido. Y en 1963 fue fundada la American Association of Pastoral Counselors,​ con la finalidad de proporcionar una formación certificada a los pastores acompañantes.

En materia de cuidados paliativos, el acompañamiento de apoyo es generalmente definido como « la capacidad que puede tener una persona para llevar o inducir a un paciente en dificultades, a que él mismo movilice sus propios recursos internos y de entorno a efectos de mejor poder sobrellevar una situación ».​ A partir de los trabajos de Carl Rogers en 1942, la noción de relacionamiento de apoyo se basa en efecto en una visión optimista en relación a la posibilidad de ayudar a una persona en dificultades, de forma de inducirla e impulsarla a que ella misma « movilice sus propias potencialidades y reservas », en prioridad frente a la posibilidad de imponer al paciente soluciones desde el exterior.

La elección del término adecuado para designar a quien recibe el acompañamiento y los cuidados no es una elección trivial o arbitraria.

“Psicoterapia centrada en el cliente” es el nombre de una psicoterapia enmarcada en la psicología humanista. Y precisamente Carl Rogers prefería llamar «cliente» y no «paciente» a quienes consultaban, porque paciente naturalmente evoca dependencia, pasividad, y resignación, y esa no era la visión que tenía dicho erudito sobre lo que debía ser un ser humano. Con frecuencia Rogers hablaba de “enfoque centrado en el cliente”, porque pensaba que enfoque era un término más adecuado y general, con más matices filosóficos, lo que permitiría enmarcar con quien consultaba una consecuente psicoterapia y comprensión sobre los intercambios interpersonales que tendrían lugar durante el proceso psicoterapéutico.

En varios aspectos Carl Rogers coincidía con Sigmund Freud, pero en otros aspectos difería.

Rogers es reconocido por un enfoque en donde el cliente tiene un papel más directo en la terapia, y el terapeuta está en segundo plano.​ Por el contrario Freud es mejor conocido por su trabajo en el inconsciente humano, y por tratar al ser humano casi como si en él lo patológico y lo anormal fuera la norma.​

Freud opinaba que si fuera socialmente aceptable y no existieran muchas trabas externas, en lo básico la gente guiaría su vida de forma egoísta, violenta e incestuosa, pues se perseguiría el placer de forma completa y ciega, y a cualquier precio. Según Freud, la naturaleza humana primordialmente se maneja por instintos sexuales.​ Rogers por el contrario, si bien admite que en ciertas circunstancias la naturaleza humana tiene una tendencia hacia la agresividad y la violencia, opina que en el ser humano es inherente el deseo de autoactualización positiva, como refuerzo positivo y apreciación de la sociedad. Según este enfoque, las personas son positivas por naturaleza, y desarrollarán estas características si reciben el respeto y el apoyo necesarios; Acompañar es promover y facilitar, es crear las condiciones adecuadas para que la persona involucrada acceda a sus propios recursos desde el aquí y el ahora.

Las experiencias terapéuticas, de consejería y orientación, desde la perspectiva rogeriana, en líneas generales presuponía el trato con personas normales, que ocasionalmente se enfrentaban a problemas externos o que por ejemplo sufrían desequilibrios emocionales. Y esta concepción es susceptible de ser aplicada en diversas áreas tales como la clínica, la educación, las relaciones de pareja, la ludoterapia, la dinámica de grupos (los famosos grupos de encuentro), etc, cubriendo un amplio espectro de edades, desde niños de dos años hasta ancianos. Y probablemente esto es posible, porque el enfoque no directivo o centrado en el cliente, además de ser una técnica aplicable a tal o cual problema, constituye una concepción del ser humano y de las relaciones interpersonales, que trascienden los límites del consultorio para conformar una teoría sobre el “buen vivir”, esto es, sobre el “vivir plenamente, en constante superación, con apertura a todas las experiencias, sin miedo, con capacidad de elección y de responsabilizarse por lo elegido”.

Una de las particularidades que pueden llegar a tener los cuidados paliativos, es la participación del voluntariado. Estos movimientos asociativos-sociales con frecuencia se han creado impulsados por la toma de conciencia de profesionales de la salud en relación a la importancia y necesidad de implementar ciudados paliativos y acompañamientos de apoyo al menos en ciertos casos.

Lo que motiva el voluntariado sobre todo es una dimensión relacional. El voluntario se hace presente frente al paciente, está disponible, y está dispuesto a escuchar, tanto a quien está padeciendo algún desequilibrio emocional, como a quien está luchando contra una enfermedad grave con posibilidad de muerte. Obviamente el voluntario no reemplaza ni a los familiares y próximos del paciente, ni a los médicos y técnicos que puedan estar interviniendo. El acompañante voluntario es un testigo, un ser humano que simplemente expresa su solidaridad con otro ser humano en dificultades, respetando las diferencias y particularidades, y acompañado del deseo y la confianza en algún tipo de mejoría del que está sufriendo.

La escucha paciente, interesada y respetuosa del que sufre, está en el centro del involucramiento del voluntariado de compañía, y en algunos casos ello también está relacionado con los llamados “grupos de ayuda“.

¡Esto no es todo amigo…!

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¿Hablamos?

DESCUBRE LA AROMATERAPÍA

La aromaterapia es una forma de medicina alternativa basada en el uso de materiales aromáticos, incluidos los aceites esenciales y otros compuestos aromáticos, con el objetivo de mejorar el bienestar psicológico o físico para la cual no existe buena evidencia de eficacia.

En aromaterapia se utilizan mezclas de aceites esenciales y otros productos derivados de vegetales en aplicación tópica, interna, por inhalación o inmersión en el agua aromatizada, pero no hay ninguna evidencia que sostenga la eficacia de la aromaterapia pueda prevenir, tratar o curar enfermedades.​ Hay pruebas controvertidas de que puede ser eficaz para combatir las náuseas y los vómitos postoperatorios. Sin embargo el gobierno de Australia no encontró evidencia de efectividad para la aromaterapia en sus análisis de 2015.​

Se ofrece tanto como una terapia complementaria o como una forma de medicina alternativa, en el primer caso junto con los tratamientos convencionales basados en evidencia científica,​ y en el segundo en lugar de ellos, reemplazándolos por completo.

El uso de aceites esenciales para fines terapéuticos, espirituales, higiénicos y rituales se remonta a las civilizaciones antiguas, incluidos los chinos, los indios, los egipcios, los griegos y los romanos que los usaban en cosméticos, perfumes y drogas.

En la era de la medicina moderna, la denominación de este tratamiento apareció por primera vez en forma impresa en 1937 en un libro francés sobre el tema: Aromathérapie: Les Huiles Essentielles, Hormones Végétales escrito por el químico René-Maurice Gattefosé. Una versión en inglés del cual fue publicada en 1993. Aparentemente, en 1910, Gattefossé se quemó gravemente una mano y luego afirmó haberla tratado eficazmente con aceite de lavanda lo que lo llevó a investigar la composición química de los aceites esenciales y su uso médico.

Posteriormente el cirujano de la armada francesa Jean Valnet, utilizó aceites esenciales como antisépticos para tratar a los soldados heridos en combate durante la Segunda Guerra Mundial. En 1964 Valnet publicó Aromathérapie, obra considerada como fundamental para la aromaterapia.

No existe buena evidencia médica de que la aromaterapia pueda prevenir o curar enfermedades. ​

La investigación clínica ha encontrado que la intervención fitoterapéutica (es decir, la aromaterapia) puede ayudar a reducir los niveles de ansiedad durante el proceso del parto.​ Y en pacientes con cáncer, se ha descubierto que la aromaterapia reduce los síntomas de ansiedad y depresión.​​

La evidencia de la eficacia de la aromaterapia en el tratamiento de afecciones médicas es deficiente, con una falta particular de estudios que empleen una metodología rigurosa.​ Una serie de revisiones sistemáticas han estudiado la efectividad clínica de la aromaterapia con respecto al manejo del dolor en el trabajo de parto,​ el tratamiento de las náuseas y vómitos postoperatorios,​ manejo de conductas desafiantes en personas que tienen demencia, y síntomas alivio en pacientes con cáncer.​ Y mientras que algunos estudios han llegado a la conclusión de que mejora el estado de ánimo del paciente, no hay evidencia concluyente sobre cómo funciona en el manejo del dolor.​ Los estudios no han sido concluyentes debido al hecho de que no existe evidencia directaLa aromaterapia conlleva una serie de riesgos de efectos adversos. Tomando esto en consideración, combinado con la falta de evidencia de su beneficio terapéutico, hace que la práctica tenga un valor cuestionable.​

Hay una gran cantidad de estudios que exploran la preocupación de que al estar los aceites esenciales altamente concentrados, pueden irritar la piel cuando se usan en forma no diluida. Por ello, normalmente se diluyen con un aceite portador para aplicación tópica, como el aceite de jojobade oliva o de coco. También pueden ocurrir reacciones fototóxicas con aceites de cáscara de cítricos como el limón o la lima.​ Además, muchos aceites esenciales tienen componentes químicos que son sensibilizadores (lo que significa que, después de varios usos, causarán reacciones en la piel y más aún en el resto del cuerpo). La composición química de los aceites esenciales podría verse afectada por los herbicidas si las plantas de las que se extraen son cultivadas en lugar de cosecharse en el medio silvestre.​

Algunos aceites pueden ser tóxicos para algunos animales domésticos, siendo los gatos particularmente propensos a este problema.​

La mayoría de los aceites también pueden ser tóxicos para los humanos. Un informe de tres casos documentó ginecomastia (agrandamiento patológico de glándulas mamarias en el hombre) en niños prepúberes que estuvieron expuestos a aceites tópicos de lavanda y árbol de té. El Consejo Comercial de Aromaterapia del Reino Unido emitió una refutación. Y la Asociación Australiana del Árbol del Té, un grupo que promueve los intereses de los productores, exportadores y fabricantes australianos de aceite de árbol del té, emitió una carta que cuestionaba el estudio y solicitó la retractación del New England Journal of Medicine.​ Sin embargo, otro artículo publicado por un grupo de investigación diferente también documentó tres casos de ginecomastia en niños prepúberes que estuvieron expuestos al aceite de lavanda tópico.​

Mientras que algunos abogan por la ingestión de aceites esenciales con fines terapéuticos, los profesionales de aromaterapia con licencia no recomiendan autorecetarse debido a la naturaleza altamente tóxica de algunos aceites esenciales. Algunos aceites muy comunes como el eucalipto son extremadamente tóxicos cuando se toman internamente. Se ha informado que dosis tan bajas como 2 ml causan síntomas clínicamente significativos y puede ocurrir una intoxicación grave después de la ingestión de tan solo 4 ml.​ Algunos casos reportados de reacciones tóxicas como daño hepático y convulsiones han ocurrido después de la ingestión de salviahisopothuja y aceites de cedro.​ La ingestión accidental puede ocurrir cuando los aceites no se mantienen fuera del alcance de los niños. Los aceites tanto ingeridos como aplicados en la piel pueden tener interacciones negativas con la medicina convencional. Por ejemplo, el uso tópico de aceites con alto contenido de salicilato de metilo como el de gaulteria puede causar sangrado en los usuarios que toman el anticoagulante warfarina.

El análisis mediante cromatografía de gases (GC) y espectrometría de masas (MS) puede usarse para establecer la calidad de los aceites esenciales. Estas técnicas pueden medir los niveles de componentes a unas pocas partes por mil millones. ​ Sin embargo, esto no permite determinar si cada componente es natural o si un aceite pobre ha sido “mejorado” mediante la adición de productos químicos aromáticos sintéticos, esto último a menudo se determina por las impurezas menores presentes. Por ejemplo, el linalool hecho de plantas irá acompañado de una pequeña cantidad de hidro-linalool, mientras que el linalool sintético tiene trazas de dihidro-linalool.

Estos son algunos de los aceites esenciales más utilizados y las condiciones para las cuales se les atribuyen supuestas propiedades curativas:

  • Aceite de menta: Problemas digestivos.
  • Aceite de romero: Estimulante mental, y para combatir dolores musculares.
  • Aceite de lavanda: Dolores de cabeza, insomnio, quemaduras y dolor generalizado.
  • Aceite de sándalo: Depresión, ansiedad, y tensión nerviosa.
  • Aceite de árbol de te: Problemas respiratorios, fungicida, antibaterial, y antiviral.

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MEDITACION ¿RELIGIÓN O CIENCIA?

La meditación es una práctica en la cual el individuo entrena la mente o induce un modo de conciencia, ya sea para conseguir algún beneficio específico como reconocer mentalmente un contenido sin sentirse identificado con ese contenido,​ o como un fin en sí misma.

El término meditación se refiere a un amplio espectro de prácticas que incluyen técnicas diseñadas para promover la relajación, construir energía interna o fuerza de vida y desarrollar compasión,​ amor, paciencia, generosidad y perdón. Una forma particularmente ambiciosa de meditación tiene como fin conseguir sostener la concentración en un punto sin esfuerzo,​ enfocado a habilitar en su practicante un estado de bienestar en cualquier actividad de la vida.

La meditación toma diferentes significados en diferentes contextos; esta se ha practicado desde la antigüedad como un componente de numerosas religiones y creencias,​ pero la meditación no constituye una religión en sí misma. La meditación normalmente implica un esfuerzo interno para autorregular la mente de alguna forma.

En la cultura occidental la palabra meditación viene del latín meditatĭo que originalmente indicaba un tipo de ejercicio intelectual; mientras que la palabra contemplación se reservaba para un uso más religioso o espiritual. Aparte de su uso histórico, la palabra meditación es empleada en la traducción de conceptos provenientes de prácticas espirituales asiáticas como el dhyana. De esa manera, la palabra meditación adquirió una nueva definición que la hace similar a la contemplación.

En el siglo XIX, los teósofos adoptaron la palabra «meditación» para referirse a las diversas prácticas de recogimiento interior o contemplación propias del hinduismobudismo y otras religiones orientales. No obstante, hay que notar que este tipo de práctica no es ajena a la historia de Occidente, como muestran descubrimientos de vasijas celtas con figuras en postura yóguica.

Para Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía, la meditación es el camino para el conocimiento del mundo espiritual y requiere ejercicios especiales, según lo explicado y descrito en Wie erlangt man Erkenntnisse des hoheren Welten?

La meditación se caracteriza normalmente por tener algunos de estos rasgos:

  • Un estado de concentración sobre la realidad del momento presente
  • Un estado experimentado cuando la mente se disuelve y es libre de sus propios pensamientos
  • Una concentración en la cual la atención es liberada de su actividad común y es focalizada en Dios (propio de las religiones teístas)
  • Una focalización de la mente en un único objeto de percepción, como por ejemplo la respiración o la recitación constante de un vocablo o de una sucesión de ellos (ejemplo de recitación constante y ritmada de vocablos es la recitación de mantras en el yoga, el más célebre de los mantran o mantras es el que se pronuncia «Oṃ»).

La meditación es básica dentro del budismo. Cada escuela tiene diferentes maneras y técnicas específicas. Para algunas es la forma mediante la cual la mente logra alcanzar un plano de realidad y entendimiento que va más allá de lo aprendido y, tiene que ver más con lo sensorial. También se puede ampliar o controlar el espectro de motivaciones de la personalidad.

Según el zen, meditar es la condición natural de la conciencia humana, capaz de comprender por sí sola el significado de su existencia, aun si esto ocurre a nivel del inconsciente. Esta percepción se interrumpe por la agitación o el interés en los asuntos particulares que absorben nuestra atención. La práctica de un sistema o rutina de meditación devolvería a la mente a ese estado básico y primordial. Algunos maestros zen dicen que meditar es «tocar el corazón» del ser humano.

En el Theravāda, la meditación involucra tanto técnicas como samādhimettā y vipassana, como el desarrollo de la bondad y el «conocimiento superior». En el Mahāyāna las prácticas meditativas son las visualizaciones, rezos y cantos.

En el cristianismo, la meditación tiene un enfoque cristológico. El cristiano trata de dirigir su pensamiento a Dios, a Su palabra y a Su obra. ​ La meditación es una expresión de la oración cristiana. ​ Se hace con ayuda de algún libro o escrito como la Biblia, los textos litúrgicos del día, escritos de los padres de la Iglesia o de los santos, etc.

En el hinduismo, en las escuelas de yoga y vedānta, la meditación es parte de dos de las seis ramas de la filosofía hindú.

En el sufismo se emplean diversas técnicas meditativas.

En la mayoría de las religiones basadas en el paganismo y el neopaganismo, como son la Wicca y el druidismo, la meditación es un pilar fundamental para mantener una conexión con la divinidad.

De acuerdo con Jeremy Holmes y Alberto Pérez Albéniz (2000), parece ser que las diferentes técnicas de meditación pueden ser clasificadas de acuerdo a su enfoque. Algunas se enfocan en el campo de la percepción y la experiencia, también llamada de conciencia plena (mindfulness en inglés). Otras se enfocan en un objeto determinado, y son llamadas de «concentración».

Las técnicas de aproximación a la meditación varían desde las que se basan en observar la respiración, en visualizar algún pensamiento positivo o imagen inspiradora, enfocar algún objeto o imagen (como un mándala), las invocaciones, hasta las que se basan en tipos de compleja «alquimia espiritual». También existen las meditaciones sin objeto, desenfocando la tensión mental. Además de lo descrito antes sobre el pensamiento en la meditación, durante esta se puede dejar fluir libremente las imágenes mentales, sean claras o confusas, como cuando se está a punto de conciliar el sueño. También se puede dejar fluir las sensaciones, emociones, impulsos y energías corporales, normalmente sin intervenir en ellas, pero tampoco dejándose llevar o enredar, de manera que muestran finalmente una tendencia a reordenarse por sí solas; aunque existen métodos de reflexión y técnicas de concentración en que la conciencia las puede manejar. Se han reportado numerosos efectos adversos a la meditación, especialmente cuando esta se dirige a personas con enfermedades mentales. Las personas con depresión, trastornos de ansiedad o trastorno por déficit de atención son las que reportan la mayor cantidad de efectos negativos. Los más habituales son manía, despersonalizaciónansiedad, pánico, y la reexperimentación de eventos traumáticos. Los efectos adversos son menos frecuentes en las mujeres y en personas que meditan por motivos religiosos.

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LA GRAN DESCONOCIDA PSIQUE HUMANA

La psique es un concepto procedente de la cosmovisión de la antigua Grecia, que designaba la fuerza vital de un individuo, unida a su cuerpo en vida y desligada de este tras su muerte. El término se mantiene en varias escuelas de psicología, perdiendo en general su valor metafísico: se convierte así en la designación de todos los procesos y fenómenos que hacen la mente humana como una unidad.

El verbo griego ψύχω  psycho significa «aire frío». A partir de este verbo se forma el sustantivo ψυχή, que alude en un primer momento al soplo, hálito o aliento que inhala al nacer el ser humano. Dado que ese aliento permanece en el individuo hasta su muerte, ψυχή pasa a significar la vida. Cuando la psique escapa del cadáver, lleva una existencia autónoma: en la mitología griega, se convirtió en esposa de Eros, el dios del amor. En el arte, desde la época romana en adelante, se suele representar a Psique como una joven alada.

La psiquis no es solo la conciencia del individuo, como tampoco es una suma de su conciencia y su inconsciencia, o siquiera un trinomio entre estos y el superego. Esta diferenciación entre “sectores” que parecen llevar a cabo tareas relativamente definidas fue adoptada y estudiada por Freud, aunque él mismo reconoce que no se trata en verdad de entidades claramente delimitadas, sino parte de un todo, la psiquis.

El cerebro es nuestro órgano más misterioso: de él parten todas las órdenes y las regulaciones del organismo, de las más simples a las más complejas de las funciones psicológicas. El cerebro procesa la información sensorial, controla y coordina el movimiento, el comportamiento y las funciones corporales homeostáticas, como los latidos del corazón, la presión sanguínea, el balance de fluidos y la temperatura corporal. El cerebro es responsable de la cognición, las emociones, la creatividad, la memoria y el aprendizaje. La capacidad de procesamiento y almacenamiento de un cerebro humano estándar supera aun a los mejores ordenadores hoy en día.

La psique, al igual que el cerebro, está estructurada en distintos grados de complejidad que se han construido por etapas, a través del desarrollo ontogénico del hombre, cubriendo un amplio espectro, desde los centros analizadores de las señales, (lóbulos temporales) provenientes de los órganos sensoriales, hasta llegar a crearse las estructuras que posibilitan la existencia de pensamientos, sentimientos, voliciones, etc., en los lóbulos frontales.

Los seres vivos surgen como individuos biológicos, cuya transformación en nuevas especies es consecuencia de un mayor desarrollo y una mayor flexibilidad en sus mecanismos de adaptación al medio, que transmiten a su descendencia. Los mecanismos psíquicos de adaptación en los animales son heredados biológicamente mediante selección natural por la progenie.

Las especies menos favorecidas para adaptarse, son aquellas cuyo aprendizaje no son nuevas formas de conducta, sino que las respuestas se desencadenan ante estímulos, lo que se denomina reflejo condicionado.

El animal, por ejemplo, es una unidad biológica que porta un potencial más o menos desarrollado de estructura psíquica, condicionando su comportamiento biológico al grado en que es capaz de ejecutar funciones propias del psiquismo, y al grado de la estructura social de su comunidad, como por ejemplo en los lobos o los chimpancés y por tanto su determinación estará orientada en mayor o menor grado, por leyes biológicas. Así el cerebro animal es un órgano biológico, que puede o no, desarrollar funciones psíquicas.

El hombre posee un alto grado de necesidad de socializar, que influye en su comportamiento, al grado que la mayoría, lo único que quiere es desempeñar su rol de sujeto social. Para lograr integrarse en la sociedad, con las actividades necesarias, es imprescindible una forma de orientarse, aceptar que es lo bueno y que es lo malo en la sociedad en la que vive. En su etapa de aprendizaje se asirá a estereotipos, para resolver sus necesidades biológicas y sociales, asumiendo determinados patrones y modelos de conducta, que le sirven de pauta para satisfacer esas necesidades y orientarse en el medio social. Normalmente, la persona no debe buscar nada fuera de esos patrones y mucho menos crear otros nuevos, si no quiere ser rechazada. Así el individuo provisto de esas reglas, normas y modelos de interacción social se convierte en una personalidad social, sujeta a todas las actividades al nivel de civilización de su sociedad, que moldean su personalidad.

Para desarrollar su psiquismo es el individuo mismo, quien debe bucear en su propia mente y trabajar en sí mismo para desarrollar sus propias habilidades de pensamiento y personalidad. Una teoría es igual que un mapa, y los mapas más útiles frecuentemente no son una representación realista del terreno. No deben tomarse literalmente, muchas veces, como los mapas, su propósito es expresar conceptos y términos del mundo de un modo simplificado. No hay porque objetar que no sea la realidad, solo compare y saque sus propias conclusiones. En busca de la felicidad, primero hay que escuchar, después es necesario entender, y por último hay que aprender lo necesario y ordenar el resto para poder acceder a ello en cualquier momento. No resulta posible optimizarse como ser humano, si no se van adquiriendo cotas crecientes de armonía, con uno mismo y con el entorno.

En general el miedo a hacer el ridículo, o a equivocarnos, está relacionado con una autocrítica personal negativa. Al percibir el mundo que nos rodea, lo vemos con una óptica limitada y reducida, no pudiendo observar lo que los demás ven con claridad. Las normas sociales nos entrenan para ver y pensar de una manera determinada, lo que nos da una visión estrecha.

La mayoría de personas procesan la información usando el análisis, que es el método de resolver un problema descomponiéndolo en piezas y analizando estas una por una. En contraste, una minoría, procesan la información usando síntesis, en donde se resuelve un problema como un todo, intentando usar un método de relaciones para resolver el problema. La llamada “simultaneidad visual”. 

Ansiedadangustiamiedo: son estados que se caracterizan por aparecer como reacción ante un peligro. Son tan fuertes a veces, las señales o impulsos generados, que se produce un bloqueo general con la consiguiente sensación de aturdimiento.

Como norma general, la mejor forma para superarlos, consiste en potenciar la confianza y seguridad en uno mismo. Cuanto más dominio tiene de si una persona, más fácil le es afrontar las situaciones difíciles, pues la serenidad es garantía de eficacia. Hay que potenciar pues, el control sobre la mente y afrontar las situaciones embarazosas, sin rehuirlas, como un reto que ayuda a sentirse cada vez más seguro.

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¿SOLEDAD O AISLAMIENTO SOCIAL?

La soledad es un estado de aislamiento en el cual un individuo se encuentra solo, sin acompañamiento de una persona o animal de compañía.

Puede tener origen en diferentes causas, como la propia elección del individuo, el aislamiento impuesto por un determinado sector de la sociedad, pérdida de seres queridos, una enfermedad contagiosa, trastornos mentales, trastornos neurológicos o circunstancias de empleo o situación. Puede también entenderse por privacidad o privación voluntaria de la compañía.

La soledad durante períodos más largos puede afectar al individuo y suele ser percibida como desagradable, causando depresión, aislamiento y reclusión, dando como resultado de una incapacidad de establecer relaciones con los demás. Los síntomas de una soledad impuesta y prolongada incluyen ansiedad, alucinaciones, o incluso distorsiones de la percepción y el tiempo. Sin embargo, si bien para muchos suele ser causa de depresión, para otros la soledad no es algo deprimente.

Los monjes, por ejemplo, la ven como una forma de iluminación espiritual. También hay filósofos que, además de recomendar llevar una vida tranquila y solitaria, ven a la soledad como una forma de alcanzar la excelencia. Ejemplo de ello es Arthur Schopenhauer, filósofo alemán que sostenía que «la soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.» Psicólogos y psiquiatras que recomiendan aprovechar y disfrutar de los ratos de soledad, debido a que «nos permite descubrirnos y darnos cuenta de quiénes somos y qué queremos»

Un individuo puede buscar soledad física para eliminar distracciones y concentrarse o meditar más fácilmente.​ Aun así, no es el fin en sí mismo, y una vez se alcanza suficiente capacidad para ignorar las distracciones, la gente se vuelve menos sensible a ellas y puede mantener la concentración. Hay gente altamente entrenada (como los monjes budistas) que pueden alcanzar niveles de concentración superiores a pesar de las circunstancias externas. Dicha gente no desea interacción con el mundo físico: su atención es únicamente su propio mundo.

Las nuevas tecnologías conectan y socializan pero distraen e impiden la concentración y el descanso mental que se requiere para poder asimilar contenidos, planificar, crear e incluso leer con profundidad. En ese sentido, la soledad también es necesaria para una serie de procesos mentales que propician el equilibrio personal.

Existe una clara distinción entre sentirse solo y aislarse socialmente. Cuando a una persona le afecta negativamente la soledad (es decir, que se siente solo), se lo piensa mediante la discrepancia entre distintos niveles de interacción social necesarios y esperables, mientras que a una persona que le afecta positivamente la soledad (es decir, que elige aislarse socialmente haciéndose cargo de su decisión) es simplemente pensado como una falta de contacto con las personas.

Esto lleva a la premisa de que la soledad es, por lo tanto, una experiencia subjetiva; si una persona piensa que está sola, entonces está sola. Las personas pueden sentirse solas mientras están en soledad o en medio de una multitud. Lo que hace que una persona se sienta sola es el hecho de que necesitan más interacción social o un cierto tipo de interacción social que no está disponible actualmente. Una persona puede estar en medio de una fiesta y sentirse sola por no hablar con suficientes personas. A la inversa, uno puede estar solo y no sentirse solo; aunque no hay nadie alrededor, no está solo porque no hay deseo de interacción social. También se ha sugerido que cada persona tiene su propio nivel óptimo de interacción social. Si una persona tiene muy poca o demasiada interacción social, esto podría llevar a sentimientos de soledad o sobreestimulación.

Otra tipología importante de la soledad es aquella centrada en la perspectiva de tiempo. En este sentido, la soledad puede verse como transitoria (como parte de un estado de ánimo esperable) o crónica (como un rasgo de la personalidad).

La soledad transitoria (como estado de ánimo) es de naturaleza temporal, causada por algo en el ambiente y que se alivia fácilmente. La soledad crónica (como rasgo) es más permanente, causada por la persona y no se alivia con facilidad. Por ejemplo, cuando una persona está enferma y no puede socializar con amigos, sería un caso de soledad transitoria. Una vez que la persona mejorara, sería fácil para ellos aliviar su soledad. En cambio, aquella persona que se siente sola sin importar si está en una reunión familiar, con amigos o sola; sin importar lo que ocurra en el entorno, la experiencia de la soledad siempre está ahí.

La soledad puede tener efectos positivos en los individuos. Un estudio reveló que, aunque el tiempo que pasaba solo tendía a deprimir el estado de ánimo de una persona y aumentar los sentimientos de soledad, también ayudaba a mejorar su estado cognitivo, como mejorar la concentración. Además, una vez que el tiempo había terminado, los estados de ánimo de las personas tendían a aumentar significativamente.​ La soledad también se asocia con otras experiencias de crecimiento positivo, experiencias religiosas y construcción de identidad, como las misiones solitarias utilizadas en los ritos de pasajes para adolescentes.

Asimismo, la soledad también puede desempeñar un papel importante en el proceso creativo. En algunas personas, la soledad temporal o prolongada puede llevar a una notable expresión artística y creativa. Esto no implica que la soledad en sí misma asegure esta creatividad, sino que puede influir en el artista y es más probable que se presente en personas dedicadas a actividades creativas.

La soledad como detonante negativo en la vida de una persona, puede ser entendida como una respuesta emocional compleja y generalmente desagradable al aislamiento social. Suele incluir también sentimientos de ansiedad debido a la falta de conexión o comunicación con otros individuos, tanto en el presente como en el futuro. Como tal, quien padece los sentimientos de soledad puede sentirse así incluso en presencia de otras personas. Sus causas son variadas e incluyen una amplia cantidad de factores sociales, mentales, emocionales y físicos.

En definitiva, se la suele asociar muy a menudo en un contexto de interacción social: “experiencia desagradable que ocurre cuando la red de contactos sociales de un individuo es deficiente de manera significativa”. 

Puede haber muchas razones, así como muchos eventos de la vida que pueden causarla. Uno de ellos puede ser la falta de amistades durante la infancia y adolescencia, o la ausencia física de personas significativas. Al mismo tiempo, la soledad puede ser un síntoma de algún otro problema social o psicológico, como la distimia o la fobia social. En ese sentido, puede ser consecuencia de una disfunción de la comunicación, o el resultado de vivir en lugares con baja densidad de población en los que hay pocas personas con las que interactuar.

Las personas pueden sentirse solas incluso cuando están rodeadas de otras personas. Incluso puede verse como un fenómeno social, capaz de propagarse como una enfermedad. Cuando una persona en un grupo comienza a sentirse sola, este sentimiento podría propagarse hacia otras personas, lo que aumentaría el riesgo de que todos se sientan solos. También puede ocurrir después del nacimiento de un niño (depresión posparto), después del matrimonio o después de cualquier otro evento socialmente perturbador, como mudarse del hogar a una comunidad desconocida, lo que lleva a la nostalgia.

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NO ESTAMOS LOCOS, ¿O SI?

Se designó como locura, hasta final del siglo XIX, a un determinado comportamiento que rechazaba las normas sociales establecidas. Lo que se interpretó por convenciones sociales como locura fue la desviación de la norma, por culpa de un desequilibrio mental, por el cual un hombre o una mujer padecía de delirios enfermizos, impropios del funcionamiento normal de la razón, que se identificaban por la realización de actos extraños y destructivos. Los síntomas de ciertas enfermedades, como la epilepsia u otras disfunciones mentales, fueron también calificados de locura.

Locura, según el diccionario, significa «privación del juicio o del uso de la razón».​ Antiguamente, se creía que era consecuencia de maniobras sobrenaturales, o netamente demoníacas. También se pensaba que actuaba en el hombre como castigo divino por la culpa de sus pecados. En la Edad Media los leprosos pasaron a ser una imagen distinta del miedo. Temidos y repudiados por los demás, eran excluidos y encerrados en leprosarios; sus bienes, una vez desaparecida la enfermedad, eran convertidos en fondos administrados por las ciudades y destinados a obras de beneficencias y establecimientos hospitalarios.

Una vez desaparecida la lepra, su lugar es tomado por las enfermedades venéreas, que pronto pasan a ser consideradas asuntos médicos.

Hasta la segunda mitad del siglo XV, el tema reinante es la muerte, que aparece bajo el signo de las guerras y pestes que acompañan este período. Pero ya a finales del período, esta inquietud gira sobre sí misma. Los hombres dudan de todo y, al dudar también de la muerte, se abre una nueva perspectiva que permite burlarse de ella, porque solo da cuenta de que la verdadera existencia está vedada a los ojos humanos mientras la realidad sea solo un espejo de sí misma.

En el Renacimiento, la locura surge como una nueva encarnación del mal. Es en este momento en que aparece la denominada “stultifera navis” (nave de los locos) que determina la existencia errante de los locos. Dicha nave fue utilizada para eliminar del territorio a estos seres molestos que ponían en riesgo la seguridad de los ciudadanos. El furor sin causa era concebido como un síntoma inequívoco de locura y un motivo de confinamiento en la nave de los locos. Sin embargo, este viaje no solo hacía las veces de barrendero humano, sino que otorgaba al loco la posibilidad de purificación, sumado al hecho de que cada uno es entregado a la suerte de su propio destino, pues «cada viaje es, potencialmente, el último».

A partir de Erasmo de Róterdam y del humanismo, la locura pasa a ser parte directa de la razón y una denuncia de la forma general de la crítica. Es la locura la que ahora analiza y juzga a la razón. Los papeles se invierten y dejan ver que una no podría sobrevivir sin la otra, pues ambas son una misma cosa que, en determinados momentos, se desdobla para revalidar su necesaria presencia en el mundo.

Solo en el siglo XVII se dominará a la locura a través del encierro, con el llamado “hospital de los locos”, donde la razón triunfará por medio de la violencia.

Como las manifestaciones de la locura son muy variadas, se pueden considerar síntomas de diversos estados. En cada caso, el afectado muestra una conducta que se aparta de la normalidad de una forma determinada. Por eso, los afectados quedan desplazados de su entorno social. Frecuentemente se manifiesta como una pérdida de control, en la que los sentimientos se muestran desinhibidamente. La conducta se desplaza fuera de lo racional y las consecuencias de los propios actos no se tienen en cuenta. Los actos pueden ser objetivamente absurdos e inútiles. La diferencia entre lo real y lo irreal puede desaparecer, viéndose perturbada la percepción de la realidad. Se pueden encontrar en la mitología griega ejemplos de consecuencias catastróficas de la locura: Heracles mata a sus hijos; Áyax el Grande masacró un rebaño de ovejas al confundirlo con los líderes aqueos tras una disputa con Odiseo; el rey Licurgo de Tracia confundió a su hijo con una hiedra, símbolo de Dioniso, cuyo culto había prohibido, matándolo, y Medea mató a sus hijos. Las características perceptibles de la locura abarcan un área amplia entre la actividad frenética y la catatonia. De un lado están los maníacos; en el otro los depresivos y los apáticos. A menudo se dan disfunciones en las capacidades comunicativas, que pueden disminuir la inteligibilidad del discurso y pueden parecerse al habla de un niño pequeño: repetición de porciones de frases, reduplicación, hablar con rimas simples, onomatopeyas o cantar canciones infantiles.

El saber de los locos, desde el punto de vista del Elogio de la locura de Erasmo de Róterdam, anuncia que, adoptar una posición absoluta con respecto a la fe o a la razón, no significa conocer, sino que solo creer saber.

La locura hace dudar a muchos, ya que la cualidad de los estultos es el ser francos y veraces. De ahí que la estulticia asegure que los reyes prefieran pasar más tiempo con los bufones que con los sabios, porque estos últimos solo hablan de temas tristes y se preocupan de hacer notar a los demás su supuesta superioridad.

«Todo cuanto lleva el necio en el pecho, lo traduce a la cara y lo expresa la palabra. En cambio, el sabio tiene dos lenguas, una para decir la verdad y otra para decir cosas que consideran convenientes según el momento».

La locura, no solo es importante debido a que su reconocimiento conduce a la verdadera razón. También lo es por la relación que establece entre el saber y la experiencia. De modo que no se da valor a las conversaciones banales ni a las falsas creencias.

Es por esto que la locura no puede vivir sin la razón, ya que solo si esta última es capaz de reconocer a la primera, y determina la verdadera importancia de las cosas.

A través de la locura, el hombre es capaz de reconocer la miseria que le rodea, porque conociéndola identifica sus flaquezas, sus errores y su verdadera incapacidad de razonar correctamente.

Lo que más critica Erasmo de Róterdam son las ciencias por su afán de reconocimiento universal de una sola verdad y sus pretensiones de alcanzar la posteridad. Esto, con el fin de demostrar que no es más sabio quien lee y adopta teorías ajenas, sino quien a través de su propia experiencia establece o comprueba una. Por esto, es prudente quien se acomoda a la situación en la que vive y no se avergüenza de cometer errores por temor a un resultado desagradable.

En el siglo XV, el hombre comienza a establecer los hechos del mundo de otra manera. Los temas “supremos” pasan a ser mundanos, y viceversa, por lo que todo se torna más cercano y entendible. El miedo a la muerte, y a todo lo que provenga de la ultratumba, se atenúa debido a que se humaniza. Se hace más terrenal y, por lo tanto, alcanzable y más comprensible. Sin embargo, se comete el error de creer que este acercamiento da pie a que dichos acontecimientos sean dominables o completamente manejables por la mente humana. Deseo que, obviamente, es improbable si solo algunos creen conocer la verdadera realidad.

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AVERIGUANDO QUÉ ES LA GERONTOLOGÍA

La gerontología (del griego Geron, «hombre viejo» y logos, «estudio», «tratado») es la ciencia que se dedica a estudiar los diversos aspectos de la vejez y el envejecimiento de una población, tales como los biológicos psicológicos, sociales, económicos y culturales. Por otra parte comprende sus necesidades físicas, mentales y sociales, como son abordadas por las instituciones -gubernamentales y no gubernamentales- que les atienden y el envejecimiento de una población.

La gerontología es además el estudio del proceso de envejecimiento de los individuos y las poblaciones. A nivel individual desde una perspectiva integral se concibe el envejecimiento desde la concepción hasta la muerte, y debe considerar las dimensiones: biológica, psicológica, social, espiritual, cultural, económica, ecológica, recreativa, ocupacional o productiva, educativa, cognitiva, sexual, legal y sanitaria. A nivel poblacional corresponde al estudio de los diferentes grupos de edad según perfil demográfico, el perfil epidemiológico, los factores determinantes y de riesgo de la salud, las políticas públicas, entre otros.

La gerontología cuando se enfoca en la etapa de la vejez, en los aspectos biológicos se conoce como biogerontología y si es en los aspectos psicológicos es psicogerontología. Mientras que la geriatría, es una rama especializada de la medicina que atiende las enfermedades de la vejez.

Diversos factores explican el reciente desarrollo de este tipo de preocupaciones. En primer lugar, la incrementada importancia que ha tomado el envejecimiento de la población. A ello se suman las condiciones de vida actuales de las personas mayores que, a diferencia de lo que ocurría anteriormente, lo más corriente es que ya no conserven unos vínculos familiares tan estrechos con su familia; de este aislamiento resulta la necesidad de preocuparse por su autonomía económica y por los diferentes problemas vinculados al estado de creciente soledad en la edad en la que se encuentran.

La gerontología tiene un doble objetivo:

  • desde un punto de vista cuantitativo, la prolongación de la vida (dar más años a la vida, retardar la muerte), y
  • desde un punto de vista cualitativo, la mejora de la calidad de vida de las personas mayores (dar más vida a los años).

La gerontología es un estudio multidisciplinar porque, como toda nueva área de conocimiento, se ha nutrido y nutre del conocimiento aportados por otras. Así, la biología, la sociología, la psicología, la antropología, la demografía, la educación y otros campos del saber vierten su cuota de participación para hacer de la gerontología una realidad como campo de conocimiento independiente:

La gerontología incide en la calidad y condiciones de vida del anciano mediante el diseño, ejecución y seguimiento a políticas y programas destinados al beneficio de la población anciana. De esta forma suma vida a los años más que años a la vida; este último sería un objetivo de la geriatría.

La gerontología interviene y estudia en varios campos:

1.- Biología del envejecimiento. Es el área de la gerontología que abarca la comprensión de los procesos biológicos relacionados con el envejecimiento. Los temas incluidos en esta área comprenden la hormesis, los antioxidantes, las células de vástago, los radicales libres, las dietas, la inmunología y los telómeros. El tratamiento y estudio de estos aspectos queda a cargo generalmente de médicos geriatras, sin embargo, no deben ser descuidados por los gerontólogos en sus tareas de evaluación y toma de decisiones.

2.- Clínica. Corresponde al área de la gerontología en un sector de salud que estudia los aspectos médicos del envejecimiento y la vejez, así como los problemas psicológicos, funcionales y sociales tras realizar pruebas de valoración gerontológica integral detectando síndromes geriátricos que pueden entorpecer los tratamientos de otras especialidades. En esta área el gerontólogo trabaja de la mano con el geriatra y otros profesionales de la salud en un primer,segundo y tercer nivel hospitalario.

3.- Educativa. Desde que Otto Friedrich Bollnow en 1962 ideara el término de Gerontología Educativa, como la teoría de la educación de las personas mayores, esta área ha experimentado un gran auge, de tal manera que hoy, se nos presenta, como un campo de intervención social muy prometedor. Sólo de la necesidad de una Gerontología Educativa surge la posibilidad de una Educación Gerontológica. Ahora bien, la simple adjetivización de lo educativo no nos conduce a nada, máxime cuando la educación tiene al mismo tiempo no sólo un objetivo social sino unos condicionantes sociales. Por lo tanto:

  • la acción educativa en personas mayores debe centrarse en procesos de enseñanza-aprendizaje
  • debe realizarse en un medio social no sólo para la consecución de su propio objetivo sino para su propia puesta en acción

La praxis educativa en este colectivo es de carácter principalmente educativo y deben centrarse en un aprendizaje significativo dónde la persona mayor ponga en juego sus habilidades, sus capacidades y su historia de vida.

4.- Social. Estudia el lugar y la participación del anciano en sociedad y cómo esta afecta el proceso de envejecimiento. Al respecto, el profesional de la gerontología social debe tener en su haber académico materias como sociología del envejecimiento, trabajo social, estadística, musicoterapia, psicogerontología, terapia ocupacional. Este profesional enfatiza en su práctica en aspectos de recreación, evaluación de las actividades diarias del anciano, políticas de inserción en los diversos estratos sociales. Teniendo como principal objetivo el mantenimiento del envejeciente dentro del seno familiar. Siendo este último el verdadero receptáculo de cuidados preventivos y apoyo para la mejor calidad de vida a edades tardías. Sin embargo, no siempre los familiares están en condiciones de proveerle al envejeciente de estos cuidados. De allí que el proceso de institucionalización, es decir, el ingreso a los conocidos como asilos, unidades geriátricas o gerontogeriátricas, unidades de larga estancia, entre otros; se presenta como una alternativa. Esta situación junto con el envejecimiento de la población a nivel mundial, hacen del profesional de la gerontología social un verdadero baluarte en la lucha por las mejores condiciones de vida para los ancianos.

La gerontología social es la rama de la gerontología que se encarga del desarrollo de la investigación sobre las diversas problemáticas sociales relacionadas con la vejez, así como del diseño y aplicación de acciones tendentes a lograr el bienestar del anciano en el contexto social incidiendo sobre aspectos económicos, protección social, vivienda, educación para la vejez, interacción anciano familiar-comunidad e institucionalización, entre otros. Tiene dos componentes esenciales: investigación y trabajo comunitario, con acentuado énfasis en el área preventiva. La investigación es teórica y diagnóstica, aporta elementos a la práctica gerontológica social, que se canaliza a través del diseño y la aplicación de políticas y programas. Los resultados obtenidos en la evaluación y seguimiento a la práctica vuelven a nutrir al cuerpo de investigación, que obtiene así nuevos elementos de estudio. Se forma así un circuito de conocimiento que enlaza en forma permanente la teoría y la práctica gerontológica.

5.- La gerontología ambiental es un área de conocimiento de la Gerontología que tiene por objetivo conocer, analizar, modificar y optimizar la relación entre la persona que envejece y su entorno físico-social, desde perspectivas y enfoques interdisciplinarios, que abarcan diferentes disciplinas como la psicogerontologíageografía del envejecimientourbanismoarquitectura y diseño accesible, política social, trabajo socialsociología, terapia ocupacional y otras ciencias afines.

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