¿SABES PERDONAR?

De acuerdo con la Real Academia Española, las palabras perdón y perdonar provienen del prefijo latino per y del verbo latino donāre, que significan, respectivamente, “pasar, cruzar, adelante, pasar por encima de” y “donar, donación, regalo, obsequio, dar (si procede de la palabra donum, y “hasta que se cumpla el tiempo (estipulado)” (si procede de la palabra donec), lo cual implica la idea de una condonación, remisión, cese de una falta, ofensa, demanda, castigo, indignación o ira, eximiendo al culpable de una obligación, discrepancia o error.

 La acción de perdonar conlleva la existencia de las siguientes situaciones o hechos:    (1) Existencia de una ofensa de cualquier tipo, (2) Conocimiento de la ofensa por el ofendido, por la “confesión” del propio ofensor o por otros medios, (3) El perjudicado por la ofensa se siente ofendido, (4) Se modifica la actitud del ofendido hacia el ofensor (resentimiento, situación de enfado), (5) (eventualmente) conocimiento por el ofensor de la afectación de las relaciones entre ofensor y ofendido; (6) (eventualmente) el ofensor siente y/o manifiesta su vergüenza y/o arrepentimiento, (7) (eventualmente) el ofensor reconoce su error y culpa y/o solicita el perdón y/o da una satisfacción al ofendido para hacerse merecedor del perdón;quien pide perdón reconoce ante sí mismo su propio error y culpa, vence su orgullo y se humilla ante el ofendido, solicitándole la gracia del perdón (lo que puede afectar a la autoestima); se arriesga a haber reconocido la culpa o responsabilidad para eventualmente no recibir el perdón solicitado, (8) El ofendido decide perdonar al ofensor, y, (eventualmente) se lo comunica expresa o tácitamente.

Aunque el ofendido es teóricamente libre de perdonar o no, y el perdón es por tanto en teoría un acto graciable que no puede ser exigido, de hecho aumentan para el ofensor las posibilidades de ser perdonado:cuando el ofensor explicita su pesar o arrepentimiento, cuando ha solicitado el perdón, sobre todo si se lo hace públicamente, cuanto menos grave fuera la ofensa, cuando se ha compensado al ofendido por el daño, cuanto más importante sea su relación con el ofensor, cuando el ofensor manifiesta su ánimo de enmienda, cuando el ofendido considera el acto de perdonar como una obligación moral o religiosa.

Existen 5 tipos de perdón:

-. Perdón pleno/parcial: En el perdón pleno, el perdonante “perdona y olvida”, es decir, no solo decide no odiar al perdonado, sino que recupera la relación de confianza o amor con el perdonado, como si la ofensa no hubiera tenido lugar. En el perdón parcial, el perdonante decide no odiar al perdonado por la ofensa recibida, pero no se recomponen totalmente las relaciones preexistentes.

-. Perdón condicional/incondicional: En el perdón condicional, el perdonante subordina algunos o todos los efectos del perdón al seguimiento por parte del perdonado de ciertas reglas de conducta o al cumplimiento de cualquier otro tipo de condición.

-.Perdón expresado/no expresado: El perdonante puede optar por comunicar expresamente al perdonado la concesión del perdón, o bien por hacérselo ver por hechos más o menos concluyentes, o bien optar por no comunicarle de modo alguno la concesión del perdón.

-. Perdón espontáneo/solicitado: El perdón solicitado es el que se produce tras la petición de disculpas del ofensor, el espontáneo tiene lugar sin tal petición.

-. Perdón humano/divino: Según quién sea quien perdona, Dios o el ofendido, el perdón será divino o humano.

En el NT, Dios es misericordioso y perdonarse los unos a los otros se considera un imperativo moral, pues el perdón a quienes nos ofenden y nos odian es uno de los mayores ejemplos de amor al prójimo; las referencias al perdón entre los hombres abundan en el Nuevo Testamento, que recomienda poner la otra mejilla y amar a nuestros enemigos:

Jesús recomendó perdonar “setenta veces siete” (Mateo 18:22), es decir, no cansarse de perdonar.

La Parábola del hijo pródigo enseña las diferencias del perdón entre los seres humanos y su analogía con Dios como perdonador, para quienes buscan de su perdón.

Santo Tomás de Aquino, impresionado con la oración a menudo por él mencionada y que es la oratio de la misa del X domingo después de Pentecostés, que dice:”Deus qui omnipotentiam tuam parcendo maxime manifestas” “Oh Dios que manifiestas tu omnipotencia sobre todo por el perdón…”), afirma que “el perdón de Dios configura un poder superior al hecho de crear los cielos y la tierra”.

Las oraciones más importantes para el cristianismo, el “Kyrie Eleison”, el “Credo” de la Iglesia católica y el tradicional “Padrenuestro” mencionan el perdón de las ofensas y de los pecados. En el “Credo” se dice, hacia el final: “Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados”.

En el Padrenuestro se recogen estas palabras: perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

El pecado es una ofensa a Dios, que por tanto también tiene algo que perdonar, a través del sacramento de la confesión o penitencia. A través de los sacerdotes se obtiene el perdón divino por medio de la llamada “absolución”. La Iglesia católica sostiene esta capacidad del sacerdote en las palabras que el evangelio pone en boca de Jesús: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados. A quienes se los retengáis les quedan retenidos” (Jn 20, 23).

La Biblia destaca mucho más como obligación religiosa perdonar que pedir perdón.

Por perdón, en el ámbito jurídico pueden entenderse tres cosas bien distintas: (1)El perdón del ofendido por un delito o falta penales, (2)El perdón de las deudas, técnicamente llamada “condonación”, (3) El perdón de las penas concedido discrecionalmente por el Estado, por medio del llamado “indulto”.

La facultad de castigar y perdonar se ha considerado tradicionalmente como una de las prerrogativas esenciales del soberano, y, como muestra de civilización, como contraria a una carácter justiciero o vengativo del poder y como muestra de “clemencia”, que evitaría añadir al mal causado por el delito el mal causado por la pena. El indulto (también conocido como perdón) es una causa de extinción de la responsabilidad penal, que supone el perdón de la pena. Lo concede un poder soberano, como un rey o jefe de Estado (hoy en día, lo conceden en realidad los gobiernos, aunque formalmente lo haga el jefe del Estado en la mayoría de los países). El perdón es diferente a la amnistía, que supone renunciar a perseguir el delito; solo puede indultarse a quien ya ha sido condenado, en cambio puede amnistiarse a quien no lo ha sido. Hoy en día, el perdón y el indulto se conceden en muchos países cuando los individuos llegan a demostrar que han pagado su deuda con la sociedad, o cuando por otras razones los encargados de concederlos entienden que son merecidos (por ejemplo cuando se sospecha un error judicial o se entiende que la ley penal por la que se condenó era injusta). El perdón es concedido por ello en ocasiones a personas a las que se ha acusado injustamente. No obstante, puesto que suele ser requisito para el indulto que el condenado o un tercero lo solicite, y la solicitud constituye implícitamente la aceptación de una falta, en ocasiones el ofrecimiento es rechazado.

¡Esto no es todo amigo!

Todos tenemos problemas con personas que nos hacen daño, sin querer o queriendo y el perdon es la única vía para cortar el cordón que nos une a esas personas. Como decirtelo, el perdón hace que esas personas se conviertan en indiferentes para cada uno de nosotros.

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DESCUBRE OTRAS ADICCIONES: CIBERADICCIÓN Y NOMOFOBIA

La ciberadicción, también conocido como trastorno de adicción a internet  es un término que se refiere a una supuesta patología que supone un uso abusivo de Internet, a través de diversos dispositivos (ordenadores, teléfonostabletas, etc.), que interfiere con la vida diaria. Sin embargo, a pesar de los intentos de los defensores de su existencia, la comunidad médica y las fuentes oficiales han rechazado en repetidas ocasiones que dicha patología exista. Oficialmente sólo se puede hablar de un uso excesivo de internet que, si afectara a la vida diaria, sería por otras causas y el uso excesivo sería una consecuencia y no una causa de patología.

A pesar de que su rechazo por la comunidad internacional, varías clínicas y una minoría de expertos insisten en su existencia como adicción y/u ofrecen una terapia para curar la supuesta patología. Oficialmente se considera que pueda existir un “uso excesivo”, pero nunca una “adicción”, y que sus causas vendrán motivadas no por Internet en sí, si no por causas externas que llevan al usuario a buscar una vía de escape en Internet y sus posibilidades. Una de las causas más valoradas son los problemas para establecer relaciones sociales, algo más sencillo de conseguir por Internet gracias al anonimato y desinhibición, aunque puedan resultar más efímeras.

Los factores estresantes están relacionados en gran medida con las adicciones. Comenta Michael Kunar  que todas las drogas, el uso del Internet, y el chocolate afectan de forma similar al cerebro, por esta razón se puede decir que aunque el abuso del Internet no es considerado como una adicción tiene características similares a las de una persona adicta.

La nomofobia es el miedo irracional a permanecer un intervalo de tiempo sin un teléfono celular.​ El término, que es un acrónimo de la expresión inglesa “no-mobile-phone phobia”​, fue acuñado durante un estudio realizado por la oficina de correos británica Royal Mail y encargado al instituto demoscópico YouGov para estimar la ansiedad que sufren los usuarios de teléfonos móviles.

El estudio que determinó esta fobia, realizado por la oficina de correos británica Royal Mail, se llevó a cabo en Reino Unido en 2011 y contó con una muestra de 2163 personas, revelando que casi el 53% de los usuarios de teléfonos móviles en el Reino Unido tienden a sentir ansiedad cuando “pierden su teléfono móvil, se les agota la batería o el crédito, o no tienen cobertura de la red”. De acuerdo con el estudio, alrededor del 60% de los hombres y el 20% de las mujeres sufre de la fobia, y un 9% adicional se siente estresado cuando sus móviles están apagados. La investigación también ha demostrado que los niveles de estrés de una persona con nomofobia son equiparables con los nervios que se tienen el día antes de la boda o de la visita al dentista. Respecto de las razones para que la ansiedad se manifestase, el 55% afirmó que era por el hecho de estar “aislado” de las posibles llamadas o mensajes de familiares y amigos, mientras que un escaso 10% afirmó que la causa era su trabajo, ya que le exigía estar conectado permanentemente.

Cifras de IAB México y Millward Brown, señalan que 46% de las personas consideran que sus dispositivos móviles son indispensables, al grado que regresarían a casa si lo llegaran a olvidar. 

Una de las causas predominantes es el volverse dependiente de los demás, ya que el celular es nuestra herramienta de conexión con las personas, siendo así un problema de autoestima y la necesidad de aceptación y atención por parte del mundo cibernético.

Debido a que la autoestima es un conjunto de pensamientos, percepciones, sentimientos, emociones, evaluaciones propias y comportamientos dirigidos hacia uno mismo, los individuos que sufren nomofobia poseen un bajo índice de autoestima y aceptación a su persona, preocupándose segundo a segundo por la opinión de los demás, mientras establecen una dependencia hacia su smartphone, el cual los mantiene informados sobre discusiones o comentarios dirigidos hacia él o ella.

Otra de las causas, es la inseguridad personal, ya que, si estamos fuera de casa sin el teléfono móvil, nos sentimos vulnerables, aislados y solitarios, lo que provoca ansiedad e incertidumbre al preguntarse si alguien los está tratando de localizar mediante una llamada, mensajes o si se está diciendo algo sobre nosotros en internet.

Los síntomas de ser nomofóbico son: (1) Ansiedad recurrente, (2) Dolor de cabeza, (3) Dolor de estómago, (4) Taquicardias y (5) Pensamientos y emociones obsesivas.

En cuestión de la edad, es una fobia que puede desarrollarse a cualquier edad, pero los adolescentes son los más vulnerables ya que se encuentran en la etapa en que quieren descubrirse a sí mismos y tienen más conocimientos en tecnología que las personas con más edad.

El perfil de alguien con esta fobia es una persona carente de aceptación propia, con frustraciones por la vida real y con baja autoestima. Es una persona que rechaza el hecho de tener una dependencia al celular y se justifican con argumentos sobre que tienen que estar al pendiente del trabajo, escuela, parejas o familiares. Alguien que no necesariamente tiende a estar mirando la pantalla de su celular pero que requiere indispensablemente su celular en la mano o en el bolsillo.

Las consecuencias generadas por una dependencia absoluta por el celular, es una adicción a veces incontrolable, síntomas de enfermedades o una afectación a las relaciones interpersonales reales así como la pérdida de la empatía.

La nomofobia se desarrolla como cualquier adicción ya que pasa por distintas etapas, desde la iniciación, pasando por la afirmación y terminado en la etapa de la necesidad o dependencia.

También presenta consecuencias de salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señaló que la nomofobia -trastorno siquiátrico de adicción al teléfono celular- puede generar desde malestares en articulaciones, ojos, huesos y oídos hasta insomnio, depresión y ansiedad.​

La afectación en las relaciones interpersonales también se ve afectada por el uso excesivo del celular ya que nos alejamos de las personas, amigos, familiares, compañeros de trabajo y hasta la pareja emocional, porque, aunque la causa principal de esta fobia es la aceptación y atención social, estas las buscamos a través de la pantalla de nuestro celular y no a través de la vida real y relaciones tangibles.

Junto con la Nomofobia, y muy relacionado con el marketing, se han popularizado los nombres de otras “enfermedades tecnológicas” o tecnopatías, algunas neurológicas y otras físicas, como puede ser FOMO o angustia a perderse algo importante en las redes sociales, la Vibración fantasma, o creer que el móvil nos envía una alerta (vibración) que en realidad no se ha producido, la Apnea del Whatsapp o comprobar el Whatsapp de manera compulsiva buscando mensajes nuevos, y muchas más.

¡Esto no es todo amig@!

En la ciberadicción y en la nomofobia siempre hay que saber lo que es normal y lo que ya no lo es debido a la cantidad de tiempo de tu vida que malgastas en el ordenador, tablet o telefono movil.

Seguro que ves a mucha gente pegado a su movil, a veces para distraerse, a veces para parecer importante y otras para tener algo que hacer.

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AUTOCOMPASIÓN: NO ES LO QUE TE IMAGINAS

La autocompasión consiste en extender la compasión a uno mismo en casos de insuficiencia, fracaso o sufrimiento general. Kristin Neff ha definido la autocompasión como compuesta de tres elementos principales: bondad hacia uno mismo, humanidad común y atención plena . 

Auto-bondad: La autocompasión implica ser cálido con uno mismo cuando se encuentra con dolor y defectos personales, en lugar de ignorarlos o lastimarse con la autocrítica.

Humanidad común: la autocompasión también implica reconocer que el sufrimiento y el fracaso personal es parte de la experiencia humana compartida y no nos aíslan.

Conciencia Plena : la autocompasión requiere adoptar un enfoque equilibrado de las emociones negativas para que los sentimientos no se repriman ni exageren. Los pensamientos y emociones negativos se observan con franqueza, de modo que se mantengan en la conciencia plena. La conciencia plena es un estado mental receptivo y sin prejuicios en el que las personas observan sus pensamientos y sentimientos tal como son, sin intentar reprimirlos o negarlos.  Por el contrario, la atención plena requiere que uno no se “sobre-identifique” con los fenómenos mentales o emocionales, evitando sufrir reacciones aversivas.​ Este último tipo de respuesta implica concentrarse y reflexionar estrechamente sobre nuestras emociones negativas.​

La autocompasión es diferente de la autoindulgencia, un estado mental o una respuesta emocional de una persona que cree ser una víctima y carece de la confianza y la competencia para hacer frente a una situación adversa.

Las personas autocompasivas experimentan una mayor salud psicológica que aquellas que carecen de autocompasión. Por ejemplo, la autocompasión se asocia positivamente con la satisfacción con la vida, la sabiduría, la felicidad, el optimismo, la curiosidad, las metas de aprendizaje, la conexión social, la responsabilidad personal y la resiliencia emocional . Al mismo tiempo, se asocia con una menor tendencia a la autocrítica, depresión, ansiedadrumiasupresión de pensamientosperfeccionismo y actitudes alimentarias desordenadas. 

La autocompasión tiene efectos diferentes a la autoestima, una evaluación emocional subjetiva del yo. Aunque los psicólogos ensalzaron los beneficios de la autoestima durante muchos años, investigaciones recientes han expuesto los costos asociados con la búsqueda de una alta autoestima,​ incluido el narcisismo, ​ autopercepciones distorsionadas,  autoestima contingentes y/o inestable , ​ así como ira y violencia hacia aquellos que amenazan el ego.  Dado que la autoestima a menudo se asocia con percepciones externalizada de valor como la apariencia, los nivel académico y la aprobación social, a menudo es inestable y susceptible a resultados negativos.  En comparación, parece que la autocompasión ofrece los mismos beneficios para la salud mental que la autoestima, pero con menos de sus inconvenientes, como el narcisismo, la ira defensiva del ego, las auto-percepciones inexactas, la contingencia de la autoestima o la comparación social. 

Los ejercicios de autocompasión generalmente consisten en un ejercicio de escritura, juego de roles o contemplación introspectiva, y están diseñados para fomentar la bondad hacia uno mismo, la atención plena y los sentimientos de humanidad común. Se ha demostrado que los ejercicios de autocompasión son efectivos para aumentar la autocompasión, junto con aumentos en la autoeficacia, el optimismo y la atención plena.  ​ También se ha demostrado que estos ejercicios disminuyen la rumia. En las personas que eran vulnerables a la depresión, una semana de ejercicios diarios de autocompasión conducen a reducir la depresión hasta tres meses después del ejercicio y aumentar la felicidad hasta seis meses después del ejercicio, independientemente de los niveles de felicidad previos al ejercicio. 

(1)¿Cómo tratarías a un amigo? Este ejercicio le pide al usuario que imagine que está consolando a un amigo cercano que está pasando por una situación difícil. Luego se le pide al usuario que compare y contraste cómo reacciona internamente a sus propias luchas, y que se esfuerce por aplicar la misma bondad amorosa hacia sí mismo que aplicaría a un amigo. 

(2) Descanso por autocompasión. Este ejercicio debe utilizarse en momentos de angustia aguda. Se pide al usuario que se concentre en un evento o situación estresante. Luego, se le pide al usuario que se repita varias indicaciones para sí mismo, cada una de las cuales enfatiza uno de los tres principios principales de la autocompasión: conciencia plena, humanidad común y bondad hacia uno mismo. 

(3) Explorando a través de la escritura. En este ejercicio, se le pide al usuario que se concentre en una faceta de sí mismo que cree que es una imperfección y que lo hace sentir inadecuado. Una vez que han traído este tema a la mente, se les pide que se escriban una carta desde la perspectiva de un amigo imaginario incondicional. Luego se le pide al usuario que se concentre en los sentimientos reconfortantes y reconfortantes de compasión que ha generado por sí mismo.

Cuando los sentimientos negativos autodirigidos son el resultado de acciones pasadas negativas, el perdón a uno mismo no significa ignorar o excusar las ofensas, sino más bien practicar la autocompasión mientras se asume plena responsabilidad por las acciones pasadas. De esta manera, el perdón a uno mismo puede aumentar la disposición de las personas a arrepentirse por sus malas acciones.  A pesar de esta investigación, todavía no existe un vínculo claro entre el perdón a uno mismo y el comportamiento pro-social. Parecería que aceptar la responsabilidad por las acciones negativas conduce a un comportamiento pro-social, y unir la aceptación con el perdón a uno mismo aumenta este efecto.

La autoaceptación es un elemento de autocompasión que implica aceptarse a sí mismo por quienes y lo que son. La autoaceptación se diferencia de la autoestima en que la autoestima implica la evaluación global de la propia valía. La autoaceptación significa aceptarse a uno mismo a pesar de los defectos, debilidades y evaluaciones negativas de los demás. 

 El concepto de conciencia plena y autocompasión existe desde hace más de 2500 años y tiene sus raíces en la filosofía budista tradicional oriental y la meditación budista. ​ En la filosofía budista, la atención plena y la compasión se consideran dos alas de un pájaro, y cada concepto se superpone pero produce beneficios para el bienestar. El concepto proviene de la palabra Vipassana (Pali), que es a su vez una combinación de dos palabras Vi, que significa de manera especial y Passana, observar, lo que implica observar de manera especial. ​ La compasión se puede definir como una emoción que provoca el deseo de liberarse del sufrimiento.  La conciencia plena en el contexto de la autocompasión comprende reconocer las propias experiencias dolorosas de una manera equilibrada que ni ignora ni rumia las características desagradables de uno mismo o de la vida. Es fundamental estar atento al propio sufrimiento personal para poder extender la compasión hacia uno mismo. Sin embargo, es esencial prestar atención al sufrimiento de uno mismo de una manera fundamentada para evitar la “sobreidentificación”. La atención plena tiende a centrarse en la experiencia interna, como la sensación, la emoción y los pensamientos, en lugar de centrarse en el experimentador. La autocompasión se centra en calmar y consolar al yo cuando se enfrenta a experiencias angustiantes. La autocompasión se compone de tres componentes; bondad personal versus juicio propio, sentido de humanidad común versus aislamiento y atención plena versus identificación excesiva al confrontar pensamientos y emociones dolorosas.

¡Esto no es todo amig@!

El término autocompasión no es lo que imaginas, probablemente te haya sorprendido este artículo, cuidarse y mimarse a uno mismo es importantisimo y aún lo es mas no juzgarse negativamente por los hechos de un pasado que ya no se puede cambiar.

Aprende a amarte a ti mismo sin juzgarte, sin hacerte juicios de valor.

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¿QUE SIENTES CUANDO EL CORAZÓN DUELE?

El dolor es una experiencia sensorial y emocional (subjetiva) desagradable, que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso central. Es una experiencia asociada a una lesión tisular o expresada como si ésta existiera. Actualmente se entiende el dolor como el producto de un conjunto de mecanismos neurofisiológicos que modulan la información del daño físico a diferentes niveles y en diferentes partes. La ciencia que estudia el dolor se llama algología.

Hasta los griegos presocráticos del siglo VI a. C., las enfermedades y sus tratamientos no se concebían en términos naturales y racionales. Varios siglos de medicina científica se reúnen en los casi 70 libros del Corpus Hippocraticum.

A lo largo de los siglos los médicos se han enfrentado al dolor con grandes dosis de literatura y superstición, pero a partir del siglo XIX se obtiene información científica mediante el estudio de la fisiopatología. En el siglo XX se crean especialidades como anestesiología y la reanimación.

El dolor, sobre todo el dolor crónico, es una experiencia subjetiva pluridimensional y es distinguido por los siguientes componentes:

El componente sensorial-discriminativo correspondiente a los mecanismos neurofisiológicos de la nocicepción. Detectan el estímulo, su naturaleza (quemaduras, descargas eléctricas, torsión, etc.), su duración, su evolución, su intensidad, y el análisis de sus características espaciales. El componente afectivo que expresa la connotación desagradable, dolorosa, relacionada con la percepción del dolor. Según la neurofilósofa Magali Fernández-Salazar, la representación mental del dolor crónico (estados mentales aversivos causados por las emociones provocadas por el sufrimiento) posee un valor negativo capaz de transformar los circuitos neuronales.

El componente cognitivo se refiere a todos los procesos mentales que acompañan y dan sentido a la percepción mediante la adaptación de las respuestas de comportamiento tales como los procesos de atención, la anticipación y la desviación, interpretaciones y valores atribuidos al dolor, así como el lenguaje y el conocimiento sobre el dolor (semántica), y los fenómenos de la memoria de experiencias pasadas dolorosas personales (memoria episódica), la decisión sobre el comportamiento apropiado. En 1956, el anestesista Henry Beecher demostró la importancia del significado que se le da a la enfermedad en niveles de dolor. Mediante diversos estudios se compararon dos grupos de heridos, soldados y civiles que tenían lesiones idénticas en apariencia, se observó que los soldados exigieron menos analgésicos. Lo que muestra que el traumatismo y su contexto tienen significados muy diferentes: positivos en los militares (representa el final del combate, estar a salvo, la buena reputación en el medio social, etc.), en comparación con los resultados negativos que presentaron los civiles (representación de la pérdida del empleo, pérdida financiera, desintegración social, etc.).

Existen múltiples factores psicológicos y físicos que modifican la percepción sensorial del dolor, unas veces amplificándola y otras veces disminuyéndola: (1) Sexo y edad. (2) Nivel cognitivo. (3) Personalidad: estado de ánimo, expectativas de la persona, que producen control de impulsos, ansiedadmiedo, enfado, frustración. (4) Momento o situación de la vida en la que se produce el dolor. (5) Relación con otras personas, como familiares, amigos y compañeros de trabajo. (6) Dolores previos y aprendizaje de experiencias previas. (7) Nivel intelectual, cultura y educación. (8) Ambiente: ciertos lugares (ejemplo: sitios ruidosos, o con iluminación intensa) tienden a exacerbar algunos dolores (ejemplo: cefaleas).

En la actualidad, hay dos líneas de tratamiento del dolor:

  1. La terapia mediante farmacología consiste en el suministro de drogas para paliar el síndrome álgico.
  2. La terapia mediante medicina física o electromedicina consiste en la aplicación de corrientes de distinta índole y ondas sónicas para tratar el dolor, dentro de la amplia gama de dispositivos de electroterapia disponibles.

En el tratamiento del dolor, hay que distinguir entre: (1) Tratamiento del dolor agudo es el que se siente al sufrir una contusión, una fractura, tenemos dolor de muelas o caminamos tras una operación quirúrgica importante. (2) Tratamiento del dolor crónico es un dolor constante y prolongado en el tiempo. (3) Tratamiento del dolor en el cáncer, en el cáncer terminal y en otras enfermedades que cursan con dolor crónico y agudo está descrito en la Escalera analgésica de la OMS (Organización Mundial de la Salud). En ella se describen los distintos tratamientos y medicamentos.

En general, resulta más sencillo tratar el dolor agudo, que normalmente se ha generado debido a la presencia de daño en un tejido blando, una infección y/o una inflamación. Normalmente se trata con medicamentos, usualmente analgésicos, o mediante técnicas apropiadas para eliminar la causa y controlar la sensación dolorosa. Si el dolor agudo no se trata adecuadamente, en algunos casos puede degenerar en dolor crónico.

A menudo, los pacientes que sufren de dolor crónico son tratados por varios médicos especialistas. Aunque normalmente se genera por una lesión, una operación o una enfermedad, el dolor crónico puede no tener una causa aparente. Este problema puede generar problemas psicológicos, que confunden al paciente y a los profesionales médicos.

La anestesia es la condición en la cual las sensaciones (no solo de dolor) están bloqueadas por una droga que induce una falta de detección. Puede ser total (anestesia general) o parcial, afectando a una parte mínima del cuerpo (anestesia local o regional).

La analgesia es la eliminación de la sensación de dolor, sin pérdida de consciencia. El cuerpo posee un sistema endógeno de analgesia, que puede complementarse con analgésicos para regular la nocicepción y el dolor. La analgesia puede producirse en el sistema nervioso central, en los nervios periféricos o en los nociceptores. De acuerdo con la teoría de control de entrada del dolor, la percepción del dolor puede ser modulada por el cuerpo.

Generalmente los conceptos de dolor y placer son opuestos, se supone que si hay placer no puede haber dolor y viceversa. Pero también es sabido que en situaciones alteradas se puede llegar a sentir placer haciendo daño a otra persona (sadismo), obtener placer al sentir dolor (masoquismo) o ambos a la vez (sadomasoquismo). En otras ocasiones, aunque el dolor en sí mismo no produzca placer, sí puede darse la circunstancia de que haya sido causado por un proceso satisfactorio en su conjunto, lo cual puede ocasionar cuadros en los que el dolor y placer se entremezclan.

A pesar de parecer contraintuitivo, esta asociación tiene una base neurobiológica entendible.

El dolor fetal es el que sienten los bebés antes de nacer, además existen pruebas de que los recién nacidos sufren dolor con mayor intensidad que los adultos.

A las siete semanas de la gestación ya existe sensibilidad alrededor de la boca y a las 20 semanas en toda la piel, además en esta etapa el bebé es capaz de reconocer la voz de su madre; de las 24 las 48 semanas ya están presentes las vías anatómicas para sentir el dolor.

Distintos estudios sugieren que el recién nacido que ha sido sometido a estímulos dolorosos tienen una sensibilidad alterada, manifestada por un umbral del dolor disminuido, esto es que ante estímulos poco intensos se percibe mayor dolor de lo habitual, además de ansiedad, déficit de atención e hiperactividad, patrones de conducta autodestructiva, deficiencias neurológicas, inhabilidad para adaptarse a situaciones nuevas, impulsividad o brusquedad, falta de control social y problemas de aprendizaje.

¡Esto no es todo amig@!

Como puedes ver hoy he escogido un tema muy común que nos afecta a todos en general. ¿Quien no ha tenido un dolor de cabeza? o ¿quien no se ha golpeado el dedo pequeño del pie con el borde de la cama al hacerla?

Ya sabes que existen dos tipos de dolor: el dolor físico y el dolor psicólogico. Para ambos hay cura y no me refiero a la medicación, sino a un tratamiento psicológico. Si has entendido bien cualquier dolor se puede tratar con la psicología.

¿Te atreves a probar?

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¿QUE SABES DEL COACHING?

El coaching es una forma de desarrollo en la cual una persona con experiencia, llamada coach, apoya a un alumno o cliente a lograr un objetivo personal o profesional específico al brindarle capacitación y orientación. En ocasiones, al alumno se le conoce como coachee. A menudo, el coaching puede significar una relación informal entre dos personas, una de las cuales tiene más experiencia y pericia que la otra y ofrece consejos y orientación a medida que la persona entrenada aprende; sin embargo, el coaching se diferencia de la tutoría al centrarse en tareas u objetivos específicos, en contraposición a metas más generales o desarrollo general.

Desde el punto de vista de la Real Academia Española, usar la palabra coach y sus derivados (coaching, coachee, etc.) al hablar español es algo innecesario, argumentando que ya existen términos en español cuyo sentido es equivalente, tales como entrenador y preparador.

Vergara (2015) define al coaching como un proceso dialógico y praxeológico, mediante el cual el coach o entrenador genera las condiciones para que la persona o grupo implicados en dicho proceso busquen el camino para alcanzar los objetivos fijados usando sus propios recursos y habilidades, fuertemente apoyados de la motivación, responsabilidad y creatividad.

Existen varios enfoques, métodos y tipos de coaching, los cuales pueden llegar a variar en gran medida.

El coaching es una actividad no reglada oficialmente, lo que ha provocado que existan muchas escuelas y estilos de coaching con grandes diferencias entre ellos. Así, el proceso de coaching de un estilo motivacional, como el de Tony Robbins, difieren mucho del proceso de coaching no directivo descrito por Timothy Gallwey. No existe, por lo tanto, un proceso de coaching único, porque no existe una única práctica profesional unificada.

Si nos atenemos a la primera referencia bibliográfica sobre coaching, el libro “Coaching for Performance” en castellano “Coaching. El método para mejorar el rendimiento de las personas” , de Sir John Whitmore, presentó el modelo GROW como primera metodología de coaching.

La mayoría de organizaciones de coaching defienden que es un modelo de acompañamiento no directivo en el que intervienen dos personas, el coach y el coachee (cliente). Por lo general, el proceso se explica como un método de indagación y gestión de creencias, de manera que el coach aplica un método que trata de no dirigir al cliente, sino que permite que el cliente descubra por sí mismo, sin que el coach le transmita conocimientos.

En el proceso de coaching, interactúan dos personas; uno es el coach o entrenador, que es la persona que acompaña a la persona que está siendo orientada para mejorar en el desempeño de sus funciones. El otro es el coachee o persona en entrenamiento, quien genera y descubre los conocimientos y las competencias que necesita para mejorar y alcanzar sus objetivos y metas.

Si nos referimos a un método de coaching centrado en las acciones, podríamos decir que el entrenador se compromete con su entrenado en una alianza de colaboración, estableciendo unos objetivos concretos y diseñando un plan de acción que les permita alcanzarlos dentro de los plazos establecidos. Este plan fijará una serie de encuentros entre los intervinientes que permitan conseguir la finalidad prevista, acompañado de otro conjunto de actividades destinadas a mejorar aspectos concretos de la persona en entrenamiento.

Si hablamos de un coaching de estilo transformador, el coach acompaña al cliente a observar, comprender y reobservar su realidad en torno a un objetivo y la situación del cliente en el entorno, de manera que el resultado es una reinterpretación no dirigida que aporta claridad y nuevos puntos de vista al cliente. Con los nuevos puntos de vista, el cliente puede encontrar interpretaciones más útiles para su lograr su objetivo. Este proceso, el coach aporta técnicas de indagación, pero la información encontrada y su utilidad, son exclusivas del cliente.

Para la efectividad del coaching influye el tipo de relación que se establezca y se requiere que esté basada en la confianza entre ambos participantes.

Cuando el coaching ser aplica en el entorno laboral y está especializado en un área específica, el coach puede ser también un consultor que le ayude a innovar en los procedimientos. Por lo tanto, para mejorar la productividad del proceso, el entrenador debe tener un conocimiento profundo del puesto de trabajo desarrollado por el entrenado y de la forma en que este puesto se relaciona con los objetivos de la organización. Asimismo, el coach, ha de disponer de voluntad para comunicar, debe desear y ser capaz de compartir su información con el entrenado y estar dispuesto a tomarse el tiempo que requiere este esfuerzo.

Si hablamos de un coaching de estilo motivacional, el proceso que aplica el coach se basa en escuchar las interpretaciones del cliente y promover que elimine las que considera que son un obstáculo para lograr su meta (como los “no puedo”) y añadir creencias potencialmente útiles (como, “debo intentarlo” o “sí puedo”).

Los pasos a segur en un proceso o una sesión difieren mucho de un estilo de coaching a otro. La primera referencia bibliográfica en este sentido aparece en el libro “Coaching for Performance” ​ que incluyó el modelo de Graham Alexander y Alan Fine “GROW” (Goals, Reality, Options, Will).

Los pasos descritos en el modelo GROW son:

  1. Goal: identificar objetivos, como primero paso para evitar que sea vean limitados por los pasos posteriores.
  2. Reality: análisis de la situación y realidad descrita por el cliente
  3. Options: identificación de opciones enmarcadas en esa realidad. En el modelo original, el coach podía aportar herramientas para que aparecieran opciones nuevas (como la tormenta de ideas)
  4. Will: acciones futuras concretas

Las escuelas latinoamericanas (como coaching ontológico), se comprometen más con el objetivo y se trabajan mucho las creencias contenidas en la realidad (“Reality”) descrita por el cliente. También suelen hacer mucho hincapié en las acciones (“Will”), defendiendo que, sin acción, no hay coaching.

En la práctica del coaching para ejecutivos o el desempeño profesional, encontraremos un entorno menos propenso a la introspección y en el que las conversaciones están más focalizadas en las acciones y la organización del agenda del cliente.

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TODOS PROCRASTINAMOS ALGUNA VEZ

La procrastinación (mañana),​ postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables por miedo o pereza a afrontarlas.

Trata de un trastorno volitivo del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción por realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). Este puede ser psicológico (en la forma de ansiedad o frustración), físico (como el que se experimenta durante actos que requieren trabajo fuerte o ejercicio vigoroso) o intelectual. El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente sin tener una fuerza de voluntad para concluirla. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro sine die idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente.

Los individuos de la sociedad actual, se caracterizan por desarrollar varias actividades a la vez, lo cual puede ser contradictorio para no llevar a cabo exitosamente ninguna actividad, pretender resolver actividades del hogar, escuela, trabajo y cuestiones sociales, sin considerar que dichas acciones requieren de esfuerzo, tiempo y dedicación para su elaboración, por lo que la complejidad de dichas actividades incrementa, y por consiguiente su resolución se posterga sin obtener resultados favorables para ninguna.

La procrastinación, como síndrome que evade el responsabilizarse posponiendo tareas, puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a su cometido. La costumbre de posponer, si bien no se ha demostrado cabalmente, puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer demasiado o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para eludir alguna responsabilidad, acción o decisión.

Este problema de salud no necesariamente está ligado a la depresión o a la baja autoestima. El perfeccionismo extremo o el miedo al fracaso también son factores para posponer (por ejemplo: al no atender una llamada o una cita donde se espera llegar a una decisión).

Existen dos tipos de individuos que ejecutan esta acción:

  • Procrastinadores eventuales, cuya actitud evasiva no se repite habitualmente.
  • Procrastinadores crónicos, cuya conducta evasiva es constante y repetida en el tiempo.

Los segundos son los que comúnmente denotan trastornos en los comportamientos antes mencionados. Algunos autores afirman que existen en la actualidad conductas adictivas que contribuyen a este trastorno de evasión, se refieren, por ejemplo, a adicciones como:

  • La televisión.
  • La computadora u ordenador, y más concretamente a Internet.
  • El teléfono móvil.
  • Principalmente el uso de redes sociales.

Otros autores afirman que tales adicciones no existen; no obstante, pese a que ya hay propuestas de tratamiento para este tipo de problemas conductuales (terapia cognitivo-conductual sobre todo), se trata de un tema muy nuevo, en el que aún hace falta realizar mucho trabajo de investigación.

Por otra parte, el llamado “síndrome del estudiante” (el hecho de que muchos estudiantes pospongan la entrega de sus trabajos hasta el último minuto del día de la fecha límite o el estudio hasta el día antes del examen) está presente, al parecer, también en otros grupos sociales: en las temporadas en las que se acerca la fecha límite para pagar los impuestos (para presentar las declaraciones mensuales o anuales), las oficinas donde se llevan a cabo esos trámites (los bancos, por ejemplo) se saturan de personas que asisten a realizar ese trámite solo hasta el último momento. Asimismo, es una conducta procrastinativa la que consiste en coleccionar muchas opciones como excusa para no decidirse por ninguna en concreto.

La procrastinación, en particular, es un problema de autorregulación y de organización del tiempo. Su solución consistiría, entre otras cosas, en lograr una adecuada organización del tiempo, concentrándose en realizar las tareas importantes que tienen un plazo de finalización más cercano. Quien pospone o procrastina una decisión, por no sentirse preparado —esperando que todo se resuelva por sí solo— suele aducir que lo hará después «… en cuanto tenga tiempo», con lo que está presentando, en el fondo, una conducta evasiva.

Causas y consecuencias. Podríamos definir la procrastinación como posponer un deber, o quitar tiempo a una obligación para destinarlo a otra. En definitiva, el arte de dejar para mañana lo que se debería haber resuelto hoy. Procrastinar es postergar o evitar un trabajo que debería hacerse.

William Knaus, en «Superar el hábito de posponer», propone una serie de características personales que son propias de las personas con tendencia a la postergación.​

  • Creencias irracionales: basadas en una pobre autoimagen y autoconcepto de sí mismos que les hace verse como inadecuados o incompetentes, o ven al mundo con demasiadas exigencias que no se ven capaces de cumplir.
  • Perfeccionismo y miedo al fracaso: postergar, y justificar un resultado final por falta de tiempo, sirve de excusa para evitar el miedo al fracaso, en tareas donde no hay garantías de éxito. Son personas perfeccionistas y autoexigentes, que se marcan metas poco realistas.
  • Ansiedad y catastrofismo: el cúmulo del trabajo supone un cúmulo correlativo del nivel de ansiedad. La dificultad para tomar decisiones y la búsqueda de garantías de éxito antes de iniciar una tarea provoca finalmente sentimientos catastrofistas, y como resultado se sienten saturados e indefensos. Pueden sentir complacencia, escudándose en que no son aptas para las exigencias del mundo que les ha tocado vivir.
  • Rabia e impaciencia: las exigencias desmesuradas y el catastrofismo provocan también rabia e impaciencia. Pueden surgir ideas del tipo «yo debería ser capaz de realizar esto solo» «¡qué idiota que soy!» o «¡no puedo tolerar esta ansiedad!». Estas personas perfeccionistas, al no cumplir con las metas que se marcan, se muestran agresivas contra sí mismos. Terminan atrapadas en un círculo de enfado-rebelión que empeora su rendimiento.
  • Necesidad de sentirse querido: el deseo de realizar tareas sobre la base de la recompensa en forma de amor o aceptación de los demás. La creencia que subyace es: «todos deberían amarme para poder amarme a mí mismo». Basa su valía como persona en la aceptación y atención recibida. Si se les recompensa con sus demandas implícitas se sienten fuertes psicológicamente y por el contrario se sienten inválidas cuando no obtienen lo que desean. Por ese motivo estas personas aceptan todo tipo de demandas de los demás con el fin de agradar.
  • Sentirse saturado: el trabajo se les acumula, y se ven incapaces de establecer prioridades; esto provoca sentimientos de ansiedadsaturaciónestrésangustiaindecisiónimpotenciainmovilización y fracaso, lo que cierra un círculo vicioso del que no pueden escapar.

Existen tres tipos de procrastinación:

  • Por evasión, cuando se evita empezar una tarea por miedo al fracaso. Es un problema de autoestima.
  • Por activación, cuando se posterga una tarea hasta que ya no hay más remedio que realizarla. Es un problema contrario al anterior.
  • Por indecisión, típico de las personas que, intentando realizar la tarea, se pierden en pensar la mejor manera de hacerlo sin llegar a tomar una decisión. Se denomina también complejo de Penélope (la mujer de Ulises, que tejía y destejía siempre la misma tela para evitar casarse con los pretendientes al reino insular de Itaca mientras esperaba que volviera Ulises).

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Cierto es que todos procrastinamos alguna vez o bastantes veces. Mi consejo es que las tareas que tardes menos de 10 minutos en hacerlas las realices en el momento y no las dejes para mañana.

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PSICOLOGIA DEL TRABAJO

La Psicología de las Organizaciones se puede definir como una disciplina desde la que se pretende arrojar luz sobre las peculiaridades y características del comportamiento que las personas desarrollan en uno de los ámbitos sociales más característicos y representativos de la sociedad contemporánea: la organización.

La psicología del trabajo y de las organizaciones es un área especializada de la psicología cuyos antecedentes son la psiquiatría, la neurología, la economía, psicología industrial y la psicología social. Es una disciplina científica que estudia la conducta del ser humano y sus experiencias en el contexto del trabajo y la organización desde una perspectiva individual, grupal y organizacional. Tiene por objetivo describir, explicar y predecir estas conductas, pero también resolver problemas concretos que aparecen en estos contextos. Su finalidad principal se resume en dos: mejorar el rendimiento y la productividad así como potenciar el desarrollo personal y la calidad de vida laboral de los empleados en el trabajo. De este modo la psicología del trabajo y de las organizaciones intenta conocer, describir, evaluar y diagnosticar diferentes aspectos de la organización, como su estructura, clima, cultura, sus sistemas sociales y sus procesos. En los procesos sociales cabe señalar el poder, influencia, cultura, dirección y negociación, que juntan lo social y lo organizacional dentro de la entidad organizacional, como aspectos en los cuales se interesa la psicología organizacional.

Asimismo, aunque haya una estrecha relación entre la psicología del trabajo y la de las organizaciones, también existen algunas diferencias. Por su parte, la psicología del trabajo, se preocupa de la actividad concreta de cada trabajador y se interesa más por el tipo de tareas que tiene, el ambiente laboral, los horarios laborales, la carga de trabajo, conflictos de rol, el síndrome de desgaste profesional o burn out y el error del trabajador.  Mientras que la psicología de las organizaciones tiene un enfoque más amplio y estudia más allá del trabajador: la organización en la que está inmerso y su relación con ésta.​ Ambas perspectivas se consideran complementarias para entender la conducta de los trabajadores en sus empresas y cada una se centra en unos objetos de estudio.

Existen perspectivas críticas a los primeros desarrollos e intervenciones por considerarlos orientados a contribuir con los empresarios para elevar el rendimiento de la fuerza de trabajo y lograr objetivos de productividad. Dichas perspectivas introducen dimensiones novedosas que proponen diferentes caminos de desarrollo. 

El análisis del empleo tiene algunos métodos diferentes, pero implica principalmente la recogida sistemática de información acerca de un trabajo. Esto conlleva a un proceso de reflexión histórica del trabajo desde la evolución del ser humano. El análisis de trabajo orientado a la tarea, implica un examen de los deberes, tareas, y/o competencias requeridas por un trabajo, mientras que un análisis de trabajo orientado al trabajador, implica un examen de los conocimientos, destrezas, habilidades y otras características (KSAOs) necesario para realizar con éxito el trabajo. La información de análisis del trabajo se utiliza para muchos propósitos, incluyendo la creación de procedimientos de trabajo relevante de legislación y estatutos organizacionales, análisis de planes estratégicos, diseño de la estructura organizacional, reclutamiento y selección de personalevaluaciones de desempeño, estudios de la cultura y el clima laboral, la calidad de vida de los trabajadores, sistemas de compensación y los criterios, o los programas de capacitación. Cuestionario de análisis de posición es un análisis particular que se utilizan para determinar las características de un individuo en el trabajo y los relaciona con características humanas.

La psicología organizacional implica investigar, estudiar y analizar las leyes, estatutos, normas y reglamentos de una organización, así como también los sistemas de gerencia y planificación de la misma. En base a ello, se podrá generar un diseño de la división o el modelo del trabajo acorde a las necesidades de una organización.

Las personas que ejercen la psicología del trabajo y las organizaciones suelen trabajar con especialistas en recursos humanos para diseñar (a) los procesos de reclutamiento y (b) los sistemas de selección de personal. Contratación de personal es el proceso de identificación de candidatos calificados en la fuerza de trabajo y conseguir que soliciten puestos de trabajo dentro de una organización. Procesos de selección de personal incluyen el desarrollo de las ofertas de empleo, la colocación de anuncios, definiendo las cualificaciones clave para los solicitantes, y descartar a los solicitantes calificados.

Selección de personal es el proceso sistemático de la contratación y promoción del personal. Los sistemas de selección de personal emplean prácticas basadas en la evidencia para determinar los candidatos más calificados. La selección del personal implica tanto a el recién contratado como a las personas que puedan ser promovidas desde dentro de la organización. Las herramientas de selección más comunes incluyen pruebas de habilidad (e.g., cognitivas, físicas, or psico-motor), pruebas de conocimiento, pruebas de personalidad, entrevistas estructuradas, la recogida sistemática de datos biográficos, y muestras de trabajo. Psicólogos I-O deben evaluar las pruebas en relación con el grado en que las herramientas de selección predicen el desempeño laboral, la evidencia que apoya sobre la validez de las herramientas de selección.

Los procedimientos de selección de personal suelen ser validados, es decir, que se muestra a ser el trabajo pertinente, utilizando uno o más de los siguientes tipos de validez: validez de contenidovalidez de constructo, y/o validez relacionada con criterio. Psicólogos I-O se adhieren a las normas profesionales, como Sociedad de Psicología Industrial y Organizacional (SIOP) Principios para la validación y aplicación de los procedimientos de selección de personal​ y los Normas para la Educación y pruebas psicológicas. The Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo Uniform Guidelines también son influyentes en la orientación de la selección de personal a pesar de que han sido criticados como obsoletos en comparación con el estado actual del conocimiento en I-O psicología.

Psicólogos I-O no sólo ayudan en la selección y evaluación de personal para puestos de trabajo, sino que también ayudan en la selección de los estudiantes para el ingreso a los colegios, universidades y escuelas de posgrado y profesionales, así como la evaluación de los logros de los estudiantes, la aptitud de los estudiantes, y el desempeño de los maestros y escuelas. Cada vez más, los psicólogos I-S están trabajando para la evaluación educativa y las organizaciones de evaluación y divisiones.

Un meta-análisis de los métodos de selección de la psicología personal encontró que habilidad mental general fue el mejor predictor global del rendimiento en el trabajo y el rendimiento de formal.

La valoración del desempeño evaluación del desempeño es el proceso de medición de comportamientos en el trabajo de un grupo o de un individuo y los resultados contra las expectativas del trabajo. ​ La evaluación del desempeño se utiliza con frecuencia en las decisiones de promoción y compensación, para ayudar a diseñar y validar los procedimientos de selección de personal, y para la gestión del rendimiento.21​ La gestión del rendimiento es el proceso de proporcionar retroalimentación sobre el desempeño en relación con las expectativas e información de mejora (e.g., coaching, mentoring). La gestión del rendimiento también puede incluir la documentación y el seguimiento de la información de desempeño para fines de evaluación a nivel organizacional.

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La situación laboral que estamos atravesando es muy precaria como consecuencia del COVID 19. Esta pandemia ha dejado consecuencias no solo en el ambito sanitario, también en el laboral.

Decenas de puestos de trabajo se estan perdiendo como consecuencia de la crisis económica, empresas que criamos que jamás cerrarían lo estan haciendo. Probablemente tú que estas leyendo este post te encuentres en una situacion laboral similar y por mucho que le das vueltas a la cabeza no encuentras una solucion.

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¿ESTAS TRISTE? ¡DESCUBRELO!

La tristeza es una de las seis emociones básicas (no natales) del ser humano según Paul Ekman, junto con el miedo, la ira, el asco, la felicidad y la sorpresa. Es una clase de dolor emocional o estado afectivo provocado por un decaimiento espiritual y expresado a menudo mediante el llanto, el rostro abatido, la falta de apetito, la lasitud etc. A menudo nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas o cuando las circunstancias de la vida son más dolorosas que alegres. El sentimiento opuesto es la alegría.

La palabra española tristeza viene del latín, tristicia, aunque también era conocida con el helenismo melancolía; en el mundo antiguo era considerada una enfermedad psicosomática derivada, en la teoría de los cuatro humores de Hipócrates, del predominio de la bilis negra;​ este gran médico antiguo enumera sus síntomas: falta de apetito, abulia, insomnio, irritabilidad, agitación,​ y precisa en sus Aforismos que se vuelve patológica cuando une “todos los miedos y abatimientos, si duran mucho tiempo”. Muchos de los rasgos descritos por Hipócrates se encuentran entre los síntomas definitorios de la depresión para la medicina moderna. Desde el punto de vista de la astrología, se producía por la influencia del planeta Saturno.

En la Edad Media llegó a ser considerada uno de los ocho pecados o vicios capitales en la lista de los Siete pecados capitales de Gregorio Magno, quien acogió la acidia en la pereza para reducir el número).​ Tomás de Aquino la define en el “Tratado de las pasiones” que incluye en su Suma teológica como una pasión del alma de la especie del dolor, pero en su modalidad interna y no externa, y de carácter espiritual, no físico. Procede de la frustración de un deseo, la pérdida de un bien o la presencia de un mal; propone cinco remedios para aliviarla o mitigarla: el placer o delectatio, que es el descanso del alma como la tristeza es su cansancio; el segundo es el llanto, desahogo del dolor que impide su enquistamiento y lo alivia; el tercero es la compañía y el amor de los amigos; el cuarto es la “contemplación de la verdad”; el quinto es, curiosamente, “el sueño y el baño”.

La tristeza puede ser también un síntoma del trastorno médico de la depresión o la distimia, que se caracteriza, además de por un abatimiento general de la persona, por el descenso de la autoestima  y los sentimientos de pesimismodesesperanza y desamparo, por una tristeza profunda y crónica, esto es, duradera en el tiempo. En psiquiatría se habla de tristeza patológica cuando hay una alteración de la afectividad que produce un descenso del estado de ánimo, que puede incluir también anhedonia, pesimismo, desesperanza y disminución de la motivación. La tendencia alternativa entre las emociones de alegría y de tristeza es la labilidad emocional.

Los síntomas más evidentes de la tristeza en el ser humano son el llanto, la lasitud o desgana, la astenia, marasmo o estolidez, el nerviosismo y el decaimiento moral.

La tristeza es una experiencia común en la infancia. Algunas familias pueden tener la idea (consciente o inconsciente) de que la tristeza no debe “permitirse” en esta época de la vida, pero Robin Skynner ha sugerido que esto puede causar problemas, argumentando que si se elimina la tristeza la gente puede volverse superficial y maníaca. El pediatra T. Berry Brazelton sugiere que reconocer la tristeza puede hacer más fácil que las familias aborden problemas emocionales más serios.

La tristeza es parte del proceso natural del niño que se separa de una simbiosis temprana con la madre y se vuelve más independiente. Cada vez que un niño o niña se separa un poco más, tendrá que hacer frente a una pequeña pérdida. Si la madre no puede permitir el menor sufrimiento involucrado en este proceso, el niño nunca podrá aprender a lidiar con la tristeza por sí mismo. Brazelton sostiene que “animar” demasiado a un niño devalúa la emoción de la tristeza para ellos;​ y Selma Fraiberg sugiere que es importante respetar el derecho del niño a experimentar una pérdida completa y profundamente.

Margaret Mahler también vio la capacidad de sentir tristeza como un logro emocional en contraposición, por ejemplo, a protegerse a través de la inquieta hiperactividad. D. W. Winnicott también vio en el llanto triste la raíz psicológica de valiosas experiencias musicales en la vida posterior.

La tristeza es necesaria como desahogo, pero debe controlarse para que no se prolongue y cause daño al volverse una patología o enfermedad mental crónica. Daniel Goleman explica que “las personas solas a menudo tienden a estar tristes… Por desgracia, dejarlos caer solo empeora su estado. La única estrategia que adoptan es quedarse solas…”​ “rumiando y ahogando el dolor”, algo contraproducente. La atención y la paciencia con la tristeza es la única manera de enseñar a las personas a salir de la soledad.​ Goleman sugiere dos alternativas positivas que recomiendan las terapias cognitivo-conductuales: “Una de ellas, aprender a controlar las emociones negativas para convertirlas en pensamientos positivos. La otra consiste en ocupar la mente con actividades placenteras”. Las teorías de las relaciones de objeto, sin embargo, sugieren la utilidad de permanecer en la tristeza: “Es importante transmitir a una persona que su tristeza es “aceptada” más fácilmente cuando se le ofrece un “apoyo emocional” para ayudar a superar esta tristeza”.​ Tal enfoque se alimenta de la creencia subyacente en que la pérdida (cuando se siente sinceramente) puede conducir a una nueva fase de vitalidad y a un re-compromiso con el mundo exterior.

Cuando algunas personas se sienten tristes, prefieren retirarse de su entorno y, gracias a ello, son más capaces de salir de ella. A expensas de los individuos que tienen su propia manera de curar su tristeza pueden pasar tiempo con otras personas o con una mascota o animal de compañía, o expresar esta tristeza de varias maneras, por ejemplo bailando, escribiéndola o creando arte. En todo caso, algunos de los mecanismos de adaptación y resiliencia incluyen buscar el apoyo de otros, pasar tiempo con una mascota o participar en cualquier actividad que le ayude a expresar ese sentimiento o a dar dimensiones agradables a la vida. Otras personas pueden ser temporalmente excluidas del entorno social siempre y cuando esto ayude a recuperarse de su decaimiento. Para los que padecen tristeza de un modo orgánico y patológico (es decir, originado por su organismo como enfermedad) existe también el tratamiento farmacológico y los procedimientos complementarios ya citados. El cultivo de las virtudes teologales y de las virtudes cardinales ayuda asimismo.

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Esta pandemía ha traído tristeza e incertidumbre a nuestras vidas. Debido ya a su larga duración la economía de los paises esta en números rojos y, con ello, el bolsillo de cada uno de nosotros.

Tú que has perdido el trabajo o, tú, que eres autonomo y que ves que cada día los gastos superan los ingresos. Seguro que a veces has pensado en ganar algún dinero extra haciendo trabajos poco éticos.

Estoy aquí para escucharte y darte animos. Esto pasará, no lo dudes.

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TRAUMA PSIQUICO

Generalmente se denomina trauma psíquico o trauma psicológico tanto a un evento que amenaza profundamente el bienestar o la vida de un individuo, como a la consecuencia de ese evento en el aparato, estructura mental o vida emocional del mismo.

En los términos de la psiquiatría un trauma es definido, indirectamente, como exposición personal directa a un suceso que envuelve amenaza real o potencial de muerte, grave daño u otras amenazas a la integridad física personal, ser testigo de un suceso que envuelve muerte, daño o amenaza a la integridad física de otra persona, enterarse de la muerte no esperada o violenta, daño serio, amenaza de muerte o daño experimentado por un miembro de la familia u otra relación.

El primero en empezar a extender el concepto de incluir en la génesis de un trauma los aspectos emocionales, fue Charcot, quien sugiere: “Es siempre necesario, al lado del “traumatismo” (por lo que se refiere al suceso traumático), considerar el factor que, muy probablemente, ha jugado un papel más importante en la génesis de los accidentes, (quiere decir los síntomas subsecuentes a la ocurrencia) que la herida misma. Me refiero al terror experimentado por el paciente en el momento del accidente.

Charcot también introdujo un concepto que más después tendría una asociación profunda con el de trauma, el de “Condition seconde”: un estado que parece afectar las acciones de los individuos sin que estos se den cuenta o, a lo más, débilmente. Más tarde esta “condition seconde” llegó a ser llamada el “inconsciente“.

Uniendo esos conceptos, Charcot postula el siguiente escenario en la génesis de las histeria: hay un incidente, que da origen a ideas y emociones (por ejemplo, la realización de que uno casi murió a consecuencia de un accidente y el horror sentido en consecuencia). Lo anterior es seguido, en su opinión, por un periodo de elaboración y un “momento hipnótico” (pérdida de consciencia), que lleva a la producción de síntomas.

Josef Breuer da el siguiente paso en el desarrollo del concepto de trauma. Él nota en el famoso caso de “Anna O”, que revivir el incidente traumático parece aliviar los síntomas. “Habría sido capaz de sospechar que éste era el caso, si no fuera porque en las mismas tardes que ella, durante la hipnosis, hablaba de lo que fuera que la había preocupado en el mismo día en 1881, yo podía, mediante un diario mantenido por su madre, comprobar más allá de cualquier duda la realidad de los eventos. Esta revisión del año anterior continuó hasta que la enfermedad llegó a su punto final, en junio de 1882”

Adicionalmente, Breuer nota una nueva situación: la aparición de síntomas en algún momento determinado no parece ser debida a un trauma en el sentido hasta ahora dado, de un acto externo, que realmente amenaza la vida o el sentido del ser del individuo. En una ocasión, la paciente cae dormida mientras cuida a su padre que está enfermo. Mientras duerme, sueña que una serpiente negra ataca al padre. En el sueño, ella es incapaz de evitar que la serpiente se acerque al padre. Es como si ella tuviera paralizado su brazo derecho. Sucede que mientras dormía, su brazo estaba atrapado debajo de ella, y fue víctima de lo que normalmente sucede en esas circunstancias: fue “a dormir”. El incidente terminó al despertar, sin, aparentemente, ninguna consecuencia. Sin embargo, al día siguiente, cuando ella trató de recoger algo que había caído entre las ramas de un arbusto, una rama seca le recordó la serpiente de su pesadilla. Inmediatamente su brazo se hizo rígido, situación que se repitió en el futuro cada vez que algo le recordaba la serpiente. .

Como es obvio, el “incidente traumático” sólo sucedió en un sueño. Quizás, se puede especular, la importancia del incidente traumático no es tanto en su impacto obvio, físico, sino en su capacidad de evocar respuestas profundamente emocionales. Pero no todas las emociones fuertes parecen causar trauma. ¿Cómo podemos explicar esto? Ese tipo de especulaciones prepararon el camino al segundo gran momento en el desarrollo del concepto.

El concepto de trauma como explicación de problemas psicológicos ha entrado al vocabulario moderno común, por tanto es imposible para la medicina ignorar su uso. Desde este punto de vista, se considera un trauma cualquier suceso estresante extremo, algo fuera del ámbito de la experiencia humana normal, al menos para el grupo social al cual el individuo pertenece, y que produce consecuencias negativas tanto en la conducta como las emociones del individuo, problemas o síntomas que se ven como debidos a trastornos de ansiedad.

Desde esta perspectiva, y aunque en general se acepta que el estrés es un factor al menos contribuyente en la génesis y evolución de muchas enfermedades, tanto fisiológicas como mentales, se reconocen tres síndromes específicos debidos a exposiciones a tales situaciones extremas: trastorno por estrés postraumáticotrastorno por estrés agudo y el trastorno traumático del desarrollo.

A pesar de que un trauma (incluso en su definición como suceso estresante extremo) es generalmente concebido como algo que necesariamente tiene repercusiones negativas, varios autores han hecho notar que algunos individuos, como por ejemplo, algunos de los supervivientes de los campos de exterminio, han superado tales experiencias y han llegado a convertirse en figuras ejemplares.

Este “crecimiento postraumático” parece deberse a cambios en la manera que la persona se concibe a sí mismo como de su relación con otros, y va acompañada en general de cambios profundos en cuestiones filosóficas, espirituales o religiosas.

De acuerdo a Lawrence G. Calhoun y Richard Tedeschi, profesores en la Universidad de Carolina del Norte (en Charlotte), “los reportes de crecimiento a continuación de un trauma superan ampliamente los reportes de desórdenes psiquiátricos”. Ellos aducen que esos cambios positivos incluyen mejoramiento en las relaciones, nuevas posibilidades en la vida personal, mejor apreciación de la vida, un sentido mayor de fortaleza personal y desarrollo espiritual, y que aparentemente hay una paradoja básica comprendida por los sobrevivientes de un trauma que reportan ese crecimiento postraumático: sus pérdidas también han producido ganancias invaluables. Ellos también encuentran más fácil llegar a intimar con otros y tienen grados mayores de compasión con aquellos que experimentan dificultades”.

Es conveniente tener presente que Calhoum y Tedeschi no están sugiriendo que tal crecimiento es fácil o libre de sufrimiento: el crecimiento postraumático puede ocurrir en un contexto de considerable sufrimiento y problemas psicológicos, por lo tanto, no se debe focalizar en este aspecto a costa de minimizar o menospreciar esa pena y ese sufrimiento. El crecimiento parece venir más de las tentativas de adaptación o hacer frente que del trauma mismo. Además, hay un número significativo de personas que experimenta poco o ningún crecimiento a pesar de que luchan duramente para hacer frente a la experiencia del trauma.

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Todos hemos sufrido traumas en nuestra infancia, adolescencia o edad adulta pero estamos de acuerdo que los traumas que nos marcan durante el resto de nuestra vida son los que ocurren cuando somos bebes o niños por un simple motivo: porque en la infancia no tenemos los recursos psicologicos necesarios para afrontarlos así que muchas veces pasan a nuestro inconsciente.

Y es que en la infancia se marca la personalidad de cada uno de nosotros: somos extrovertidos o introvertidos según esas huellas infantiles o somos personas altruistas o no por lo mismo. Es decir, lo que marca nuestra personalidad adulta son esa serie de traumas superados o no. Por eso es tan importante ir a un profesional de la salud mental a su debido tiempo.

Es un acto muy valiente pedir ayuda si hay algo que tu no puedes solucionar porque no tienes las herramientas adecuadas.

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¿Hablamos?

¿ADICCIÓN A LAS COMPRAS?

La adicción a la compra se define como la deficiencia del control de impulsos que se manifiesta en el afán por efectuar continuamente compras nuevas, en su inmensa mayoría de productos innecesarios o superfluos.  

La adicción a la compra ha recibido especial atención a partir de la década de 1980, cuando se hizo patente un espectacular aumento del número de personas que la padecía.

Existen tres tipos de manifestaciones conductuales de la adicción a la compra, con distinta repercusión en la vida de las personas. Se pueden presentar, conjunta o independientemente y de forma más o menos intensa cada una de ellas.  

La atracción por los estímulos de consumo o adicción a la compra como actividad de ocio. Se trata de la tendencia excesiva e incontrolada a utilizar la compra como actividad de ocio, a menudo de una forma exclusiva y absorbente.

Adicción a la compra y compra compulsiva Por adicción al consumo, se entiende el afán por efectuar continuamente compras nuevas, en su inmensa mayoría de cosas innecesarias o superfluas. El concepto de compra compulsiva se refiere al proceso psíquico por el que muchas personas no son capaces de controlar sus deseos o impulsos y someterlos a la reflexión o la crítica antes de la compra. Por supuesto no todas las compras imprevistas o no planificadas son compras compulsivas.

Falta de autocontrol económico: es la incapacidad constante y grave de ajustar los hábitos de gasto a las posibilidades económicas de cada sujeto.

Se ha estudiado la relación de la adicción a la compra con otros trastornos, especialmente con los depresivos, la ansiedad. También se ha relacionado esta adicción con la baja autoestima y con determinados rasgos de personalidad como la impulsividad, el materialismo y el hedonismo.

Dado que el hecho de que las personas compren más de lo necesario es habitual y aceptado en nuestra sociedad, los comportamientos más excesivos tardan tiempo en ser considerados como patológicos. Por lo general, la adicción a la compra se manifiesta entre los 20-30 años, pero no suele detectarse hasta que, años después, esta adicción ha llevado a quien la padece a una situación de quiebra económica, por la acumulación de deudas, y, sin embargo no es capaz de cambiar su comportamiento. En el afrontamiento del problema suelen presentarse dos fases. En la primera el propio entorno del sujeto, los servicios sanitarios de atención primaria, las organizaciones de consumidores u otras entidades, son las que detectan el problema y tratan de solucionarlo. Cuando, por la gravedad del caso, o por la existencia de otros trastornos asociados, no es posible solventarlo, intervienen profesionales especializados, habitualmente psicólogos o psiquiatras.

¿Cuándo se compra?: Conocer las situaciones que predisponen al sujeto a la compra compulsiva se puede modificar el comportamiento, actuando especialmente sobre esas circunstancias o estados.

¿Qué se compra?: Conocer cuál es el tipo de productos hacía los que el consumidor dirige sus compras excesivas, nos va a dar pistas muy importantes sobre el trasfondo del problema. Por ejemplo, el exceso de compras relacionadas con la apariencia física puede indicar problemas de autoestima o de valoración de la propia imagen.

Formas de pago y de control económico: es una cuestión esencial, ya que los problemas de adicción a la compra suelen estar están asociados con el uso excesivo de tarjetas y otros instrumentos de créditos. Por ello es fundamental conocer los instrumentos de pago utilizados.

La inclusión de este problema dentro de los trastornos “obsesivo-compulsivo”, y su relación con la depresión, ha conducido a utilizar determinados fármacos antidepresivos para su tratamiento, evidenciándose, en algunos casos, buenos resultados. Dentro de los medicamentos antidepresivos, se ha prestado especial atención a aquellos que cuyo efecto se relaciona con un neurotransmisor cerebral, la serotonina.

En el tratamiento de la adicción a la compra no se puede pretender apartar a quién lo padece de la conducta a la que es adicto (la compra)sino que debe ser capaz de enfrentarse a los estímulos consumistas que le rodean (tiendas, escaparates, publicidad), manteniendo el autocontrol. Por ello, las técnicas psicológicas más empleadas son de tipo conductista, especialmente las de control de estímulos y prevención de respuesta.

Control de la exposición a los estímulos y prevención de respuesta Frente a los problemas que, como la adicción a la compra, se manifiesta por la impulsividad y la pérdida de control ante determinados estímulos, una de las alternativas terapéuticas más obvias es evitar la exposición a esos estímulos. Este principio es tan elemental que los consumidores que intentan enfrentarse a la compra compulsiva o al gasto excesivo, suelen empezar empleando estos procedimientos: no pasean por calles donde hay tiendas, evitan mirar los catálogos de ofertas o de ventas por correo, no entran en comercios, etc. Para los adictos al consumo es más fácil limitar su “exposición” a los estímulos de consumo, que tratar de vencer su influencia una vez que se encuentran frente a ellos.

Técnicas de modificación de respuesta. Tratan de eliminar las respuestas impulsivas o inapropiadas a los estímulos, consiguiendo que el sujeto aprenda otras respuestas alternativas. Una estrategia muy habitual es llevar a cabo una exposición intensa y prolongada a los estímulos, impidiendo la respuesta que se quiere evitar, en este caso la compra compulsiva..

En el tratamiento de la adicción al consumo, resulta muchas veces de gran utilidad que otras personas, generalmente amigos, familiares, o técnicos en consumo, intervengan para ayudar al adicto a controlar sus gastos y evitar los comportamientos impulsivos. A menudo, el adicto tiene que aceptar que, hasta que recupere el autocontrol, sus cuentas, sus tarjetas, y toda su economía sea supervisada por otra persona que se convierte en “tutor voluntario”. Es posible que tenga que aceptar también no ir solo a centros comerciales y otro tipo de limitaciones, incluso, de naturaleza jurídica.

Las técnicas de autorregistro se basan en que la propia persona apunte las actividades que realiza para, posteriormente, poder recordarlas y analizarlas. Puede ir desde una simple contabilidad personal de ingresos y gastos, en los casos más leves de simple descontrol económico, a un diario detallado de acontecimientos y estados de ánimo para los casos más graves de adicto al consumo. En este último caso sirve para obtener claves sobre la conducta que pasarían desapercibidos al propio sujeto y, además, es un medio terapéutico en sí mismo que ayuda a comprender y reflexionar sobre su comportamiento a la persona que lo realiza. La eficacia de esta técnica en la adicción al consumo y para el autocontrol del endeudamiento y el gasto impulsivo es tan clara que, de una u otra forma, suele incluirse en todos los programas de tratamiento.

De forma similar a otras adicciones, se han llevado a cabo experiencias de terapia de grupos y grupos de autoayuda, siguiente un modelo similar al que se desarrolla en otras adicciones.

¡Esto no es todo amig@!

Ya sabes que puedes contar conmigo para todo, cuéntame tus ideas y preocupaciones, cuéntame todo eso que hoy por hoy te quita el sueño. Te aseguro que solo con contárselo a alguien que sabes que no te va a juzgar, solo con eso, te vas a sentir liberada.

Con el problema económico y sanitario, la adicción a las compras ha menguado bastante a nivel de tiendas físicas pero ha crecido en el mercado online. Y, es precisamente ahora cuando (como en cualquier adicción) tendemos a gastar nuestro tiempo libre gastando dinero y mas dinero en cosas que, realmente no nos hacen falta.

A veces gastamos mucho dinero, incluso mas de lo que tenemos. Aquí podemos hablar de psicopatologias.

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¡DA EL PASO Y ATRÉVETE! Todos tenemos problemas y eres muy valiente en pedir ayuda ante una serie de preocupaciones que no sabes como resolver.

Por favor, no soluciones tus problemas y preocupaciones con medicamentos ansiolíticos. Lo único que harás es añadir un problema más a los que tú ya tienes.

Y ahora te pregunto ¿HABLAMOS?