BULIMIA: UNA FORMA DE AUTOLESIÓN

La bulimia o bulimia nerviosa es un trastorno alimenticio y psicológico caracterizado por la adopción de conductas en las cuales el individuo se aleja de las formas de alimentación saludables, consumiendo comida en exceso en períodos de tiempo muy cortos, seguido de un período de arrepentimiento, el cual puede llevar al individuo a expulsar el exceso de alimento a través de vómitos o laxantes. El miedo a engordar afecta directamente a los sentimientos y emociones de la persona que sufra el trastorno, influyendo de esta manera en su estado anímico que en poco tiempo desembocará en problemas depresivos.

La población en riesgo está formada sobre todo por mujeres de cualquier clase social en zonas industrializadas como: Estados UnidosAmérica Latina en general, la Unión Europea, Canadá, Australia, Japón, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

La bulimia nerviosa se inicia generalmente en la adolescencia o al principio de la vida adulta; generalmente en las mujeres ya que de cada 10 casos solo uno es un hombre. Los atracones suelen empezar después o durante un período de régimen dietético.​

Otra de las causas es la presión sociocultural que ocupa un importante lugar e induce a adolescentes a pretender alcanzar un cuerpo delgado y esbelto. Esto se puede ver evidenciado en, por ejemplo, comerciales donde aparecen mujeres de esbeltas figuras, o la moda textil en donde pareciera que solo se fabrica ropa para personas muy delgadas. Por lo general esta enfermedad se da en adolescentes con problemas en su autoestima, es decir, dependen de alguien ya sea un familiar o un particular, muchas veces al perder esta autonomía, la persona la compensa con un control excesivo de la dieta.

La tasa de mortalidad se sitúa en un 5%.  El 20 % de las mujeres con bulimia siguen luchando contra el trastorno después de diez años.

Una de sus características esenciales consiste en que la persona sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad, sensación de angustia y pérdida de control mental por haber comido en «exceso». Suele alternarse con episodios de ayuno o de muy poca ingesta de alimentos, pero al poco tiempo vuelven a surgir episodios de ingestas compulsivas.

Un atracón consiste en ingerir en un tiempo inferior a dos horas una cantidad de comida muy superior a la que la mayoría de individuos comerían.

Otra característica esencial de este trastorno la constituyen las conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso. Muchos individuos usan diferentes medios para intentar compensar los atracones: el más habitual es la provocación del vómito. Este método de purga lo emplean el 80-90% de los sujetos que acuden a centros clínicos para recibir tratamiento. Los efectos inmediatos de vomitar consisten en la desaparición inmediata del malestar físico y la disminución del miedo a ganar peso. Otras conductas de purga son: el uso excesivo de laxantes y de diuréticosenemas, realización de ejercicio físico muy intenso y ayuno.

Algunos ejemplos de estas conductas no saludables son vomitar, abusar de laxantes y diuréticos, usar saunas o baños calientes para perder líquido corporal, hacer ejercicio excesivo, fumar para saciar el apetito, restringir o evitar alimentos, tomar pastillas para adelgazar y restringir el consumo de líquidos. Estos trastornos alimentarios y otras conductas para perder peso pueden causar problemas de salud a corto o largo plazo tales como erosión dental, deficiencias nutricionales, irregularidades menstruales, baja densidad óseadeshidratación y estrés por calor. Se han reportado arritmias cardiacas en personas con anorexia nerviosa y bulimia nerviosa. Los trastornos renales, como cálculos renales e insuficiencia renal, también se han reportado en estas poblaciones.

El tratamiento es más eficaz en las primeras fases del proceso de este trastorno pero, dado que la bulimia suele esconderse fácilmente, el diagnóstico y el tratamiento no suelen presentarse solo hasta que este problema ya se ha convertido en un ingrediente permanente en la vida del paciente.

En el pasado, las personas con bulimia eran hospitalizadas con objeto de poner fin al patrón de atracones y purgas, y se le daba de alta en cuanto los síntomas habían desaparecido. Pero este procedimiento ya no es frecuente hoy en día, dado que de esa manera solo se ponía atención a lo más superficial del problema y, poco después, cuando los síntomas volvían, lo hacían con una intensidad mucho mayor.

Varios centros de tratamiento en instituciones (internamiento) ofrecen apoyo a largo plazo, consejería e interrupción de los síntomas. La forma más común de tratamiento actualmente incluye terapia de grupo psicoterapia o terapia cognitivo-conductual. Las personas con anorexia o con bulimia suelen recibir el mismo tipo de tratamiento y formar parte de los mismos grupos de tratamiento. Esto se debe a que, en muchos casos, los pacientes padecen de ambas enfermedades de manera simultánea. Algunos denominan a este fenómeno «intercambio de síntomas». Estas formas de terapia se centran tanto en los síntomas que llevan al individuo a presentar estos comportamientos, como en los síntomas relacionados con la alimentación. Además los psiquiatras suelen recetar antidepresivos o antipsicóticos. Los antidepresivos se presentan en diferentes formas, y el que ha mostrado resultados más prometedores es la fluoxetina.

Los antipsicóticos se utilizan, aquí, en dosis menores que las que se aplican a los casos con esquizofrenia. Con un trastorno de la alimentación, el paciente percibe la realidad de otra manera y tiene grandes dificultades para comprender qué significa comer en condiciones «normales». Desafortunadamente aún no se sabe cuáles serán los resultados a largo plazo de los tratamientos que han venido aplicándose a muchos pacientes con este problema. Por lo pronto, las investigaciones más recientes indican que un 30 por ciento de los pacientes recaen rápidamente, mientras que el 40 por ciento presentan síntomas crónicos.

La prontitud del tratamiento es uno de los factores más importantes para mejorar el pronóstico. Aquellas personas que lo reciban en las primeras fases del trastorno, tendrán una recuperación mejor y más permanente.

Los trastornos en la alimentación presentan tasas elevadas de morbilidad y mortalidad y pueden afectar durante años la vida de los pacientes y de quienes les rodean. Se sabe relativamente poco acerca de los efectos o consecuencias a largo plazo de la bulimia. Las investigaciones más recientes sugieren que el pronóstico es diverso. La bulimia puede presentarse como un padecimiento a largo plazo, fluctuante durante muchos años, o bien como un problema de salud episódico, precipitándose en función de los eventos y crisis de la vida de quien la padece. A corto plazo, algunos informes médicos sugieren que hay una mejoría del 50 por ciento en el comportamiento (en los atracones y en las purgas) en aquellos pacientes que pueden comprometerse con un tratamiento. Aún no han podido identificarse factores consistentes que permitan predecir el resultado del tratamiento. Sin embargo, la gravedad de las secuelas de las purgas puede ser un indicador importante del pronóstico; los desequilibrios electrolíticos, la esofagitis y la hiperamilasemia reflejan el hecho de que las purgas fueron más graves, y quizá generarán un pronóstico más desalentador. En casos graves, la persona puede fallecer como consecuencia de un atracón muy grave, o incluso puede suicidarse.​ En muchas ocasiones el enfermo presenta síntomas como ansiedad y suele ingerir ansiolíticos excesivamente para revertir el síntoma.

¡Esto no es todo amig@!

Desde la infancia has pasado por periodos de tiempo en los que has estado con algunos kilitos de más. Siempre ha habido personas que, queriendo o sin querer, han pronunciado las terribles palabras: ¡Que gordit@ eestas! o ¡Te encuentro mas gordito! o cualquier otra frase que te han llevado a reducir la cantidad de alimentos que has ingerido o incluso, en un acto compulsivo de atracón alimenticio te has provocado el vomito o has tomado purgantes.

Todos hemos pasado la adolescencia donde la opinión de los demás nos influye en nuestro comportamiento general.

Todos hemos ido de tiendas y nos ha gustado una falda, un pantalón,..,. y no nos servia. Aún más cuando no tenían una talla mas. O, siempre has utilizado la talla 36 y, de pronto, en una determinada marca de pantalones, te compras la 38 o la 40 porque la 36 no te entra. Y te dices a ti mism@: “tengo que adelgazar como sea”

Seguro que te suena todo esto ¿verdad? Todo esto es normal si adelgazas bajo unas directrices de un médico endocrino, se converte en un trastorno si tienes episodios de atracones seguidos de la toma de purgantes o induciendote el vomito. No tienes por que avergonzarte de ello, no estas loc@, solo existe una distorsión en tu cabeza que hace que te veas gordit@, pero la realidad es que no lo estas.

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TODO LO QUE NO TE HAN CONTADO SOBRE TU INTELIGENCIA

La inteligencia se ha definido de muchas maneras, incluyendo: la capacidad de lógicacomprensiónautoconcienciaaprendizajeconocimiento emocionalrazonamientoplanificacióncreatividadpensamiento crítico y resolución de problemas. En términos más generales, se puede describir como la capacidad de percibir o inferir información, y retenerla como conocimiento para aplicarlo a comportamientos adaptativos dentro de un entorno o contexto.

La inteligencia se estudia con mayor frecuencia en humanos y evoluciona y cambia con la edad. Los niños, jóvenes y adultos tienen su propia escala de inteligencia, en cuanto a los mayores, se habla de deterioro de sus escalas cognitivas.

La escala típica para medir la inteligencia es la prueba de Weschler: WAIS para adultos; WISC para jóvenes y WPPSI para preescolares.

Algunas pruebas del WAIS para adultos como la prueba de cubos que miden la capacidad manipulativa e inteligencia general, la prueba de semejanzas que miden la capacidad de abstracción desde un nivel concreto a uno más abstracto, prueba de vocabulario, etc.

Por lo tanto, los índices del WAIS comprenden la comprensión verbal, el razonamiento perceptual, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento.

Globalmente, podemos entender la inteligencia como una capacidad mental (como la creatividad por ejemplo) que puede ser entendida de manera diferente, aun estando las diversas concepciones conectadas entre ellas.

Por un lado , la inteligencia Natural o inteligencia A, es una disposición biológica e innata del individuo que constituiría el núcleo básico de la inteligencia.

Por otro lado, la inteligencia Social o inteligencia B, cotidiana, observable a partir del comportamiento.

Finalmente, la tercera concepción haría referencia a una inteligencia Psicométrica o inteligencia C, investigada a partir de su evaluación con test psicológicos. A esta medida se le llama CI, se trata de un estimador parcial de la capacidad.

Por lo tanto, podemos visualizar la inteligencia Natural (A) y la Psicométrica (C) como componentes de la inteligencia Práctica o B, siendo l’A la base disposicional y siendo la C la operativización en términos de rendimiento.

Dada la generalidad del concepto inteligencia es conveniente familiarizarse con términos como capacidad, aptitud, habilidad, destreza.

La capacidad es un concepto genérico que designa la potencialidad para realizar una conducta en términos de eficacia y nivel de ejecución. La capacidad y aptitud son conceptos similares, disposiciones en alguna medida innatas, las cuales ejecutan un comportamiento adaptativo. La aptitud tiene un significado más específico.

Habilidad y destreza son conocimientos prácticos y técnicos adquiridos mediante el aprendizaje, el entrenamiento y la práctica. Cuando estos se han centrado en materias o tascas muy específicas, se dice que han desarrollado una competencia específica, o que una persona es competente en un área determinada. Es evaluada en términos de rendimiento o ejecución.

El rendimiento es una determinada tarea que se verá mediatizada tanto por la disposición innata (capacidad) como por los grados de destreza en la materia. El rendimiento y la ejecución son el nivel de obtención de resultados (aciertos) en una tarea.

La psicometría es la disciplina que se encarga de las mediciones psicológicas. Los primeros trabajos de psicometría surgieron para evaluar la inteligencia mediante diversos test cuya aplicación permitía estimar el cociente intelectual de los individuos, una medida que se suponía aproximada al concepto de la inteligencia. Los criterios de cientificidad más extendidos en psicometría para la aceptación de los tests de inteligencia son la fiabilidad y la validez, medidas obtenidas generalmente a través de técnicas estadísticas basadas en la correlación, como el análisis factorial o la regresión lineal.

Algunos de estos test ofrecen una única medida, un “factor general de inteligencia“, (o Factor G en términos de la Teoría bifactorial de Charles Spearman) que se determina comparando el rendimiento del sujeto con el obtenido por su grupo de referencia, en condiciones similares. Otros tests, sin embargo, están diseñados bajo un marco teórico diferente, y en consecuencia permiten la estimación de varias medidas independientes correspondientes a los distintos tipos de inteligencia.

El cociente intelectual o cociente de inteligencia —abreviado CI; IQ en inglés— es la relación entre la inteligencia de un individuo medida con un test de inteligencia y la inteligencia media cronológica, es decir, la esperable por su edad.​

Con la finalidad de hallar un método de correlacionar la edad mental con la edad cronológica William Stern (1912) formuló el cociente intelectual. Esta nueva medida de la inteligencia consistía en la división entre la edad mental y la edad cronológica multiplicada por 100. El valor 100 obtenido cuando ambas coinciden representa el nivel normal de inteligencia.

Los primeros test de inteligencia los realizaron Alfred Binet y Théodore Simon en 1905, y tres años después aparecieron las primeras escalas de inteligencia destinadas a evaluar a niños de entre tres y doce años. Fue en el informe de 1908 donde introdujeron formalmente el concepto de “edad mental”, enumerando específicamente los tres a ocho ítems que podían pasar la mayoría de los niños de cada nivel de edad.​ En los años 30 David Wechsler lo adaptó a otros grupos de edad.

En el marco de la Teoría de la evolución, para que cualquier rasgo o característica se mantenga y se desarrolle ha de otorgar alguna ventaja a los individuos que la presentan.

En el caso de la inteligencia referida al ser humano, hay varias teorías que pretenden explicar el proceso

La pedagogía es la ciencia que estudia la educación humana y elabora técnicas que faciliten el aprendizaje; los pedagogos muestran gran interés en los diferentes aspectos relacionados con la inteligencia y sus factores condicionantes, tanto psicológicos y biológicos como socio-culturales. Algunos de estos condicionantes son:

  • Factores hereditarios: el carácter hereditario no significa una relación lineal ni que se encuentre predeterminado. La combinación de genes ofrece multitud de posibilidades. Estudios realizados con gemelos idénticos (monocigóticos) y mellizos (dicigóticos) ayudan a establecer estas diferencias. Es un factor más, no determinante.
  • Otros factores biológicos: la migración de mayor densidad de neuronas especializadas en almacenar conocimiento, desde el tronco encefálico hacia la corteza cerebral, crea conexiones sinápticas más entrelazadas en los primeros meses de vida.
  • Factores ambientales: el entorno del individuo es crucial para el desarrollo de la inteligencia; situaciones muy opresivas pueden limitarla al generar inestabilidad emocional. El medio sociocultural es muy importante en el desarrollo intelectual de un individuo. Un sujeto que se desarrolle en un ambiente con adecuados estímulos cognitivos puede desarrollar mayores aptitudes intelectuales frente a un sujeto que se críe en un ambiente con pobreza de estímulos.
    • Educación: una educación esmerada puede proporcionar valiosas herramientas para desenvolverse.
    • Motivación: un individuo puede desarrollar mejor su inteligencia si es motivado por su familia o personas de su en torno a mejorar su percepción cognitiva.
    • Hábitos saludables: una dieta sana genera mejores condiciones para desarrollarse. Dormir adecuadamente facilita el desarrollo de los procesos cerebrales. El alcohol y otras drogas pueden llegar a incapacitar al individuo.

¡Esto no es todo amig@ mio!

Seguro que hoy tienes un montón de pensamientos, sentimientos u obsesiones que no te dejan dormir. Te levantas día a dia angustiado tal vez porque no sabemos que sucedera en cada instante. Aquello que, hasta hace un año, lo teniamos como algo normal, el hecho de salir de casa a la hora que queramos, ver un amanecer por ejemplo, hoy por hoy lo tenemos prohibido.

Tu día a día se esta convirtiendo en un agobio y, la verdad es que no sabes como gestionar toda esta sobreinformacion que nos llega a traves de los distintos medios de comunicación. Lo que ayer era blanco hoy es negro. Hasta hace 15 días las mascarillas quirúrgicas nos protegian del COVID, hoy necesitamos las FFP2. Por supuesto, todo nos satura y nos acarrea un presupuesto en mascarillas que hay mucha gente que no dispone.

Todo esto nos pasa a todos no solo a ti, o a ti, o a ti. Pero lo importante es saber como gestionar esos pensamientos, emociones o sentimientos para que nuestro día a día sea lo mas “normal” posible. Por ello te propongo que te pongas en contacto conmigo a traves de estas vías:

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¿QUE TE MOTIVA?

La motivación puede definirse como «el señalamiento o énfasis que se descubre en una persona hacia un determinado medio de satisfacer una necesidad, creando y aumentando con ello, el impulso necesario para que ponga en obra ese medio o acción, o para que deje de hacerlo». Otros autores definen la motivación como «la raíz dinámica del comportamiento»; es decir, «los factores o determinantes internos que incitan a una acción».​ La motivación es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta. La palabra deriva del latín motivus o motus, que significa ‘causa del movimiento’.

En psicología y filosofía, la motivación implica estados internos que dirigen el organismo hacia metas o fines determinados; son los impulsos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación. Este término está relacionado con «voluntad» e «interés».

Las distintas escuelas de psicología tienen diversas teorías sobre cómo se origina la motivación y su efecto en la conducta. Todas aportan, desde diferentes perspectivas, conceptos clarificadores que explican cómo se origina (Para obtener éxito, culminar una expectativa, satisfacer un deseo).

La motivación puede concebirse como un ciclo en el cual los pensamientos influyen en los comportamientos y estos dan lugar al desempeño el cual impacta en los pensamientos y el ciclo empieza de nuevo. Cada etapa del ciclo se compone de diversas dimensiones que incluyen estados, creencias, intenciones, esfuerzos, donde todo esto puede afectar a la motivación que un individuo experimenta.

La idea de que los seres humanos somos racionales y que la conducta humana está guiada por la razón es vieja. Sin embargo, investigaciones recientes (en Satisficing por ejemplo) ha debilitado significativamente la idea de homo œconomicus o de una perfecta racionalidad en favor de una racionalidad limitada.

La motivación puede dividirse en dos teorías diferentes conocidas como motivación intrínseca (interna) o motivación extrínseca (externa). La primera viene del entendimiento personal del mundo y no depende de ningún incentivo externo ya que no necesita ningún tipo de reforzamiento ya que son motivadas por sí mismas desde la persona y la segunda depende de incentivos externos, y se enfoca principalmente en ayudar a la realización de una tarea como un medio para alcanzar un fin.

Algunos factores extrínsecos pueden ser: el dinero, el tiempo de trabajo, viajes, coches, cenas, bienes materiales, las opiniones ajenas,…

Todos estos factores pueden incrementarse o disminuirse en el espacio alrededor del individuo; sin embargo, los factores intrínsecos dependen del significado que le dé la persona a lo que hace. Si bien es cierto, los llamados factores extrínsecos también dependen de esta interpretación de la persona, éstos pueden cambiarse radicalmente de forma muy rápida, mientras que los intrínsecos requieren de un trabajo de asimilación más adecuado a la mente del individuo. Los factores intrínsecos tratan de los deseos de las personas de hacer cosas por el hecho de considerarlas importantes o interesantes.

Existen tres factores intrínsecos importantes: 1.-  Autonomía: el impulso que dirige nuestras vidas, libertad para tener control sobre lo que hacemos, .2.- Maestría: el deseo de ser mejor en algo que realmente importa. 3.- Propósito: la intención de hacer lo que hacemos por servicio a algo más grande que nosotros mismos.

La motivación intrínseca ha sido estudiada desde principios de la década de 1970. La motivación intrínseca podría definirse como el autodeseo de buscar cosas nuevas y nuevos retos, para analizar la capacidad de uno mismo, observar y adquirir más conocimiento. Está impulsada por un interés o placer por la tarea en sí misma, y reside en el individuo en lugar de depender de presiones externas o el deseo de recompensa.

El fenómeno de la motivación intrínseca fue reconocido por primera vez en estudios experimentales sobre la conducta animal. En estos estudios, se hizo evidente que los animales manifestaban comportamientos impulsados por la curiosidad, en ausencia de recompensa.

La motivación intrínseca es una tendencia motivacional natural y es un elemento fundamental en el desarrollo físico, social y cognitivo.

Que un empleado se convierta en un profesional de tecnologías de la información porque quiere aprender cómo los usuarios de los ordenadores interactúan con las redes informáticas, es un ejemplo de motivación intrínseca. El empleado tiene la motivación intrínseca de adquirir más conocimiento.

Motivación de trabajo «es un conjunto de fuerzas energéticas que se originan tanto dentro como más allá de ser un individuo, para iniciar un comportamiento relacionado con el trabajo y para determinar su forma, dirección, intensidad y rendimiento».​

Mientras que la motivación a menudo puede utilizarse como una herramienta para ayudar a predecir el comportamiento, varía considerablemente entre los individuos y a menudo debe combinarse con la capacidad y los factores ambientales para influir realmente en rendimiento y comportamiento. Debido a la función de motivación en que influyen en el rendimiento y comportamiento laboral, es clave para las organizaciones a comprender y estructurar el ambiente de trabajo para fomentar comportamientos productivos y desalentar a aquellos que son improductivos.

La motivación en los colaboradores de una compañía es de vital importancia debido a que ellos darán todo de sí en pro de un objetivo personal u organizacional. La motivación laboral se da mediante la relación de recompensas y rendimiento; ya que este tipo de incentivos les da mérito o reconocimiento a labores asignadas.

Un personal altamente motivado le aporta ideas creativas e innovadoras a la compañía que quizás podrán generarle éxito al grupo de trabajo en la organización.

La motivación exige que haya alguna necesidad de cualquier grado; esta puede ser absoluta, relativa, de placer o de lujo. Para que una persona esté motivada hacia algo debe considerar que ese “algo” es necesario o conveniente. La motivación es lo que genera en la persona el impulso para emprender una acción que satisfaga esa necesidad.

Un término opuesto a motivación es desmotivación, generalmente definido como un sentimiento de desesperanza ante los obstáculos o como un estado de angustia y pérdida de entusiasmo, disposición o energía.

Aunque la desmotivación puede verse como una consecuencia normal en las personas cuando se ven bloqueados o limitados sus anhelos por diversas causas, tiene consecuencias que deben prevenirse.

Para el Renny Yagosessky, Ph.D en Psicología, conferencista y escritor, la desmotivación es un estado interior limitador y complejo, caracterizado por la presencia de pensamientos limitantes y sensación de desánimo, que se origina como consecuencia de la generalización de experiencias negativas, propias o ajenas, y una auto-percepción de incapacidad para generar los resultados deseados.

Desde su punto de vista, la desmotivación puede resultar claramente nociva si se convierte en una tendencia recurrente o estable, pues tiende a afectar la salud, a limitar la capacidad de vinculación y a desfavorecer la productividad por cuanto afecta la confianza en uno mismo, el flujo de la creatividad, la capacidad de tomar riesgos y la fuerza de voluntad.

¡Esto no es todo amig@!

En tu día a día tienes un millón de preocupaciones que, a veces, te impiden seguir adelante y tener la vida normal que siempre has soñado. A veces, te cuesta un montón el mero hecho de levantarte de la cama cada día bien porque tienes miedo a lo que pueda ocurrir o, tal vez, porque no encuentras sentido a nada de lo que haces.

Tal vez tienes tu pequeño negocio que en tu día a día tienes mas perdidas que ganancias o, peeor aún, todo son perdidas. Seamos claros, a veces te dan ganas de tirar por la borda los esfuerzos que has realizado año tras año porque, ahora mismo no ves sentido a nada.

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PREVENCIÓN DE SUICIDIOS

Prevención del suicidio es un término paraguas para los esfuerzos colectivos de organizaciones locales, profesionales de la salud y relacionados, para reducir la incidencia del suicidio en nuestra sociedad.

Más allá de las intervenciones que permiten parar un intento de suicidio, los métodos también incluyen el tratamiento de síntomas psico-sociológicos de desórdenes depresivos, la mejora de estrategias de afrontamiento de personas que, de otra forma, considerarían suicidarse, la reducción de la prevalencia de condiciones que constituyen factores de riesgo y la oferta de esperanza de una vida mejor para las personas que lo necesitan.

Los esfuerzos incluyen medidas preventivas y proactivas en los ámbitos de la medicina y la salud mental, así como la salud pública, entre otros campos.

Como los factores de protección y los factores de riesgo aparentemente desempeñan papeles significativos en la prevención, no se puede contemplar el suicidio solamente desde la perspectiva médica o de salud mental. Los factores de protección, como el apoyo social y el compromiso social, son las circunstancias positivas y los recursos personales y sociales que aumentan la resiliencia y reducen la probabilidad de suicidio y otros comportamientos de alto riesgo relacionados. La prevención del suicidio presenta riesgos para los profesionales de la salud en lo que se refiere a sufrimiento emocional por sus pacientes y la posibilidad de demandas judiciales por mala praxis.

Conocer las señales de alerta puede permitir que quienes las adviertan en una persona le faciliten ayuda.

Entre dichas señales pueden citarse: 1.-Ideación suicida: pensar, hablar o escribir sobre el suicidio, 2.- Hacer planes para suicidarse, 3.- Abuso de drogas, 4.- Falta de propósitos vitales, 5.- Preocupación, agitación e incapacidad para dormir, 6.- Sensación de estar atrapado, 7.- Desesperanza, 8.- Apartamiento de los amigos, la familia o la sociedad, 9.- Enfado, rabia o búsqueda de venganza, 10.- Temeridad e impulsividad, 11.- Cambios bruscos de humor, 12.- Depresión y 13.- Sensación de inutilidad.

Además, el Instituto de Salud Mental de Estados Unidos incluye la sensación de ser un estorbo, el aumento de la ingesta de drogas y los fuertes dolores —tanto físicos como emocionales— como señales de que alguien puede intentar suicidarse.​

Se han desarrollado muchos métodos para prevenir el suicidio. Entre ellos se cuentan conversaciones directas con las personas en riesgo, cribado, reducción del acceso a medios letales e intervención social. La medicación con litio puede reducir el riesgo en ciertas situaciones. Las charlas terapéuticas, ​ incluidas las telefónicas, también pueden ayudar.

Una forma eficaz de valorar los pensamientos suicidas es que un experto hable directamente con la persona que los tiene, le pregunte sobre depresión y valore sus planes de suicidio y cuándo y cómo podría intentarlo. ​ Contrariamente a lo que se piensa, hablar del suicidio no da ideas. Sin embargo debe hacerse con cuidado, preocupación y compasión. La táctica es reducir la tristeza y asegurar que a otra gente le importa la persona que está triste. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja no decir que todo se arreglará, ni minimizar los problemas presentes, ni dar falsas esperanzas sobre asuntos serios. ​ La conversación debería ser gradual y tener lugar solo cuando la persona esté dispuesta a hablar de sus sentimientos. Se postula el modelo ÍCARO (personaje mitológico que fue el primero que supuestamente voló, ICARE por sus siglas en inglés, que también significan “A mí sí me importas”): Identificar el pensamiento, Conectar con él, Atribuirle pruebas, Reestructurar el pensamiento y Organizar la expresión de sentimientos a partir del pensamiento reestructurado.

Esta reducción de las posibilidades que una persona tiene a su alcance para matarse es un importante componente de la prevención del suicidio.​ También se denomina “restricción de medios”.

Los investigadores y quienes formulan políticas sanitarias han teorizado y demostrado que la restricción de medios puede reducir los índices de suicidio, porque dificulta la acción durante el episodio de depresión, pasado el cual disminuye el riesgo.​ También hay pruebas significativas de que restringir el acceso a puntos de atracción para suicidas, como puentes y acantilados, reduce los suicidios, mientras que otras intervenciones como colocar carteles o aumentar la vigilancia en estos sitios parecen ser menos eficaces.​ Uno de los más famosos ejemplos de restricción de medios es el del gas ciudad en el Reino Unido. Hasta los años 1950, el método de suicidio más común en ese país era respirar intencionadamente el gas de la cocina, que tenía un alto porcentaje de monóxido de carbono, muy tóxico. En 1958 se empezó a sustituir el gas ciudad por gas natural (virtualmente libre de monóxido de carbono) y durante la siguiente década el número de suicidios bajó, lo que se debió enteramente al brusco descenso de los envenenamientos intencionados con monóxido de carbono.

La post-prevención es un neologismo formado sustituyendo el prefijo pre- de prevención por pos, y significa, una vez que el daño ya está hecho, intentar que afecte lo menos posible. Es un término empleado solamente en suicidiología. Cada suicidio consumado afecta a un mínimo de 6 personas. La posvención se aplica a las personas afectadas por el suicidio de un individuo. Esta intervención facilita el duelo, reduce la culpa y la preocupación, y disminuye los efectos del trauma.

Se promueve una adecuada aflicción para conseguir una catarsis y apoyar las capacidades adaptativas antes de intervenir para atajar la depresión (la cuarta fase de un proceso normal de duelo) y otros desórdenes psiquiátricos. También se proporciona posvención para minimizar el riesgo de suicidios imitativos, pero falta un protocolo estándar basado en evidencias. Sin embargo el objetivo general del especialista en salud mental es disminuir la probabilidad de que otros copien el comportamiento suicida del fallecido como estrategia para lidiar con la adversidad.

La planificación del afrontamiento es una intervención innovadora basada en fortalezas que intenta satisfacer las necesidades de las personas que buscan ayuda, entre ellas las que padecen ideaciones suicidas. Al analizar por qué alguien pide ayuda, la valoración y gestión de riesgos se queda en lo que necesita esa persona, y la valoración de necesidades se centra en las necesidades de esa persona.5455​ La prevención del suicidio basada en la planificación del afrontamiento se apoya en las estrategias de afrontamiento.

El afrontamiento se considera una respuesta humana normal y universal ante emociones desagradables. Las posibles intervenciones van desde la baja intensidad (por ejemplo autoconsuelo) hasta la alta (por ejemplo terapia con un profesional de la salud mental). Planificando el afrontamiento se apoya socialmente a las personas con distrés y se les proporciona resiliencia y un sentimiento de pertenencia. ​ La planificación proactiva del afrontamiento supera las implicaciones del fallo al intentar suprimir conscientemente determinados pensamientos. El modelo biopsicosocial​ para enseñar un afrontamiento saludable mejora la regulación emocional y disminuye los recuerdos de emociones desagradables.​ Una buena planificación del afrontamiento reduce estratégicamente la ceguera por falta de atención de una persona a la vez que desarrolla su resiliencia y sus capacidades de autorregulación.

Existen muchas organizaciones sin ánimo de lucro, como el Teléfono de la Esperanza, que sirven para las personas que necesitan hablar con alguien. El primer programa documentado para la prevención del suicidio se inició en 1906, a la vez en Nueva York y Londres, por la Liga Nacional Salva Una Vida y el departamento de prevención de suicidios del Ejército de Salvación,​ respectivamente.

¡Esto no es todo amig@!

¿Alguna vez se te ha pasado por la cabeza quitarte de en medio? Tú no eres la unica persona que, en un momento determinado, lo ha pensado. Tal vez tengas a alguien cercano que por causa de esta pandemia tiene pensamientos suicidas y con ello una muy baja autoestima y depresión.

Esta situación de crisis sanitaria y económica nos deja una incertidumbre hacia que pasará mañana que antes no teniamos. Nos acecha una sensacion de inseguridad que da lugar a miedos y a la propia ansiedad.

La verdad es que a tod@s nos cuesta levantarnos de la cama por la mañana, quizas tu negocio se ha ido a piqué, estas continuamente preocupad@ por no contagiarte………….mil pensamientos pasan por tu cabeza en tu día a dia.

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¿ERES UNA PERSONA IMPULSIVA?

La impulsividad es un estilo cognitivo, término usado en psicología. Es la predisposición a reaccionar de forma inesperada, rápida, y desmedida ante una situación externa que puede resultar amenazante, o ante un estímulo interno propio del individuo, sin tener una reflexión previa ni tomar en cuenta las consecuencias que pueden provocar sus actos.

En la impulsividad predomina la baja tolerancia al estrés y la frustración, la falta de control de impulsos, y los comportamientos agresivos, que pueden poner en riesgo al individuo que puede llegar a ser asociado a actos delictivos. Una persona impulsiva puede calificarse como imprudente, arriesgada, poco reflexiva, insensata, natural, inconsciente, rápida e irresponsable.

La impulsividad y la búsqueda de sensaciones novedosas son, generalmente, altas en la adolescencia y bajas en la vejez. La impulsividad adolescente puede ser disfuncional y funcional. La disfuncional afecta al potencial intelectual innato de los jóvenes porque los que son impulsivos tienen problemas en su aprendizaje, el cual les permite desarrollar su potencial. Así, las competencias vinculadas a la inteligencia cristalizada son afectadas pero no las de inteligencia fluida. Por eso los resultados académicos, la desconfianza hacia los demás y los sentimientos de ira son variables explicadas por la impulsividad disfuncional. Tanto la funcional como disfuncional propician que los adolescentes respondan de forma agresiva, pero la primera está vinculada con el aspecto cognitivo (hostilidad) de la agresividad y la segunda con aspectos emocionales e instrumentales de la misma.

La ansiedad es una emoción que se da en todas las edades y actúa como un sistema de protección que ayuda a reaccionar ante estímulos de peligro. En la etapa adolescente los niveles de ansiedad se elevan. Lo que se explica por los cambios biológicos, anatómicos y psicológicos. Estudios correlacionales señalan que un estilo parental autoritario se asocia con niveles altos de impulsividad donde la ansiedad tiene una función mediadora en aquella relación.​Los adolescentes con niveles altos de ansiedad e impulsividad son altamente vulnerables a sufrir anorexia o depresión, a la presencia de conductas autolíticas, trastornos bipolares, o alteraciones psicológicas graves. La relación de alta ansiedad e impulsividad para explicar el trastorno bipolar es significativa. Estudios correlacionales realizados a población adolescente, señalan que mayores niveles de impulsividad implican menores grados de reflexión. Aquello permite entender que en altos niveles de activación cognitiva y de rumiación, características de la ansiedad generalizada, se den menores grados de impulsividad.

La agresividad es una habilidad que se encuentra dentro del repertorio comportamental humano que tiene como objetivo obtener beneficios al realizar situaciones conflictivas. Las conductas agresivas son favorecidas en individuos con elevada impulsividad. Existen dos tipos de agresión: reactiva y proactiva. La reactiva afirma que las conductas agresivas se dan por la activación de afectos negativos, como la ira, provocación y frustración. También, es llamada “agresividad impulsiva”. Así, la agresión reactiva es una respuesta conductual hacia una provocación percibida imaginaria o real. La proactiva engloba a las conductas agresivas que son planificadas o motivadas para la realización de un fin determinado. Por ejemplo, con ella se pueden solucionar conflictos interpersonales o sociales. Puede ser usada por el agresor como una estrategia para que obtenga beneficios u objetivos. Ambas agresiones comparten las mismas formas verbales y físicas de expresión social. Pero difieren en cuanto las motivaciones que las activan.​Otro enfoque teórico señala que existen tres tipos de agresividad: la premeditada, por motivos médicos y la impulsiva. La premeditada señala a las conductas agresivas aprendidas en el contexto social a lo largo del tiempo que varían de cultura a cultura. Por motivos médicos, se refiere a las conductas agresivas como síntomas de patologías (daños neurológicos, trastornos cerebrales, etc). La impulsiva, son las conductas agresivas que pueden presentar las personas impulsivas por la falta de autocontrol de sus impulsos y de reflexión antes de actuar. Los tres tipos de agresividad no son excluyentes. Las variables que explican a la agresividad impulsiva son la ira-hostilidad (rasgo de personalidad), disfunciones en el lóbulo parietal y frontal y escaso procesamiento de la información. La habilidad para solucionar problemas sociales disminuye la probabilidad de aparición de conductas agresivas aunque las personas sean impulsivas. A nivel fisiológico se explica la relación entre la agresividad y la impulsividad, ya que la agresividad impulsiva se caracteriza por predisposiciones genéticas, bajos niveles de serotonina, incapacidad de autocontrol aunque el sujeto lo desee y actuación sin pensar.

La impulsividad disfuncional es un predictor de la conducta delincuente y del trastorno antisocial adolescente. Klinteberg, Andersson, Magnusson & Stattin encontraron que la impulsividad era un predictor directo de la delincuencia con violencia en una cohorte de hombres de 13 a 26 años.​ La impulsividad funcional que está relacionada con la agresividad reactiva, no figura como una variable predictora para las conductas antisociales juveniles. La impulsividad disfuncional que está correlacionada con la agresión proactiva son factores de riesgo para la aparición de conductas delictivas entre los adolescentes. Los estudios estadísticos señalan que tanto hombres como mujeres presentan las mismas probabilidades de desarrollar conductas antisociales si presentan las variables de impulsividad y agresión proactiva. La impulsividad funcional está relacionada con el aspecto cognitivo de la agresión; es decir, con pensamientos que activan emociones hostiles desencadenantes de acciones agresivas, tanto verbales como físicas. Está más presente en los varones que en las mujeres adolescentes.

La pertenencia a pandillas juveniles está asociada con las conductas antisociales de la impulsividad. Incluso, los pandilleros mismos son a menudo víctimas de estos delitos. No obstante, las pandillas juveniles también pueden proveer capital social, sentido de pertenencia y un propósito para los jóvenes marginados. Por ello, se ha planteado identificar los factores asociados con la afiliación de jóvenes a pandillas, y las diferencias entre los jóvenes afiliados y los no afiliados. Comprender estas relaciones es esencial para reducir los niveles de pertenencia a pandillas y la incidencia de la violencia que se relaciona con ellas.

Una revisión sistemática de ocho estudios, realizados en cinco países y la región del Caribe, examinó los factores predictivos de la pertenencia a pandillas juveniles a lo largo de cinco esferas sociales: individual, de pares, familiar, escolar y comunitario. Se hallaron relaciones significativas con determinados factores para cada una de estas esferas. Por ejemplo, en la esfera individual, la delincuencia y el consumo de sustancias están relacionados con la pertenencia a pandillas, al igual que la falta de supervisión parental en la esfera familiar. Estos resultados, sin embargo, se basan en un pequeño número de estudios, por lo cual estas conclusiones son limitadas.

¡¡¡Esto no es todo amig@!

Si te interesa el tema de la impulsividad, trastornos psicológicos y/o psiquiatricos relacionados con el tema de la pérdida del control de los impulsos tales como trastornos de déficit de atención con o sin hiperactividad, ludopátia o juego patológico, trastornos por consumo de sustancias, conductas adictivas,….

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PON UN TOQUE DE ARMONIA EN TU VIDA

Armonía, en música, es el estudio de la técnica para enlazar acordes (notas simultáneas), también engloba conceptos como ritmo armónico. Desde una perspectiva general, la armonía es el equilibrio de las proporciones entre las distintas partes de un todo, y su resultado siempre connota belleza. En música, el estudio de la armonía implica los acordes y su construcción, así como las progresiones de acordes y los principios de conexión que los rigen. Por lo general se suele entender que la armonía hace referencia al aspecto «vertical» (notas simultáneas, que en la partitura se escriben una sobre otra) de la música, que se distingue del aspecto «horizontal» (la melodía, formada por la sucesión de notas, que se escriben una detrás de otra). En ocasiones la armonía puede ser desplegada de manera melódica.

El término «armonía» deriva del griego ἁρμονία (la diosa Harmonía), que significa ‘acuerdo, concordancia y este del verbo ἁρμόζω (harmozo): ‘ajustarse, conectarse’.​Sin embargo, el término no se utilizaba en su acepción actual de armonía polifónica (relación ordenada entre varias melodías superpuestas, formando un todo que mantiene cierta autonomía respecto de cada una de las partes), ya que la ejecución simultánea de notas distintas (exceptuando las octavas, que el oído humano percibe como idénticas) no formó parte de la práctica musical de Occidente hasta entrada la Edad Media.

Las definiciones habituales de la armonía suelen describirla como la «ciencia que enseña a constituir los acordes y que sugiere la manera de combinarlos de la forma más equilibrada, consiguiendo así sensaciones de relajación, sosiego (armonía consonante), o de tensión y vibraciones hirientes (armonía disonante o dispuesta)».

Esta diferencia entre sonidos «consonantes» y «disonantes» tiene una base acústica: todo sonido incluye dentro de sí a varios sonidos que suenan con menor volumen (el original sería la nota «fundamental» y los menores, sus «armónicos»). Cuando la combinación de diversos sonidos incluye a varias notas que son armónicos de la misma fundamental, tales combinaciones serán percibidas como «consonantes». Este interés por relacionar los conceptos de consonancia y disonancia con la naturaleza provienen, en su codificación académica, del siglo XX, y del marco cultural del positivismo. Los autores positivistas, como Helmholtz, trataron de explicar estos conceptos de consonancia y disonancia —los cuales resultan fundamentales para el estudio del estilo musical— a partir de la física del sonido con los mismos presupuestos que los biólogos, físicos y demás científicos de su época: la idea de que existía una base científica en la naturaleza que podía ser descubierta y aprovechada para el beneficio y progreso de la humanidad.

Ahora bien, en la percepción humana no solo intervienen factores físicos, sino también (y sobre todo) factores culturales. Lo que un hombre del siglo XV percibía como consonante, puede sonar estridente para uno del siglo XXI, y una combinación de sonidos que sugiere una sensación de reposo a un japonés puede no sugerírsela a un mexicano. A partir de la década de 1980 comenzó a aparecer un corpus considerable de estudios centrados en la percepción humana de la música, no desde el punto de la percepción psicológica —tal y como presenta Janet Wydom Butler en su manual—, sino desde el punto de vista de su interpretación por un sujeto que pertenece a una cultura determinada. Tal es el campo de estudio de la actual psicosociología de la música.

De esta manera, el estudio en occidente de la armonía que trata de presentarla fundamentada sobre elementos acústicos, tratando de acercar su análisis al análisis científico, es solo un intento de legitimar como válida universalmente una práctica musical concreta. Este intento es el característico de la musicología en sus inicios en el siglo XIX, el cual tuvo un marcado sesgo eurocéntrico.

Como otras disciplinas humanas, el estudio de la armonía presenta dos versiones: el estudio descriptivo (es decir: las observaciones de la práctica musical) y el estudio prescriptivo (es decir: la transformación de esta práctica musical en un conjunto de normas de supuesta validez universal).

El estudio de la armonía solo se justifica en relación con la música occidental, ya que la Occidental es la única cultura que posee una música «polifónica», es decir, una música en la que se suele ejecutar distintas notas musicales en forma simultánea y coordinada. De modo que, a pesar de que el estudio de la armonía pueda tener alguna base científica, las normas o las descripciones de la armonía tienen un alcance relativo, condicionado culturalmente. También ocurre en los aspectos del ritmo y la melodía musicales.

En la música occidental, la armonía es la subdisciplina que estudia el encadenamiento de diversas notas superpuestas; es decir: la organización de los acordes. Se llama «acorde» a la combinación de tres o más notas diferentes que suenan simultáneamente (o que son percibidas como simultáneas, aunque sean sucesivas, como en un arpegio). Cuando la combinación es solo de dos notas, se le llama «Notas Dobles».

La idea de vertical y horizontal es una metáfora explicativa, relacionada con la disposición de las notas musicales en una partitura: verticalmente se escriben las notas que se interpretan a la vez, y horizontalmente las que se interpretan en forma sucesiva. Sin embargo, también forma parte del estudio de la armonía las sucesiones horizontales de acordes, y su efecto sobre el fluir general de la música.

En la escolástica musical, el contrapunto es una disciplina complementaria a la armonía (y que se confunde con ella), pero que se centra más en la elaboración de melodías que sean combinables simultáneamente que en los acordes resultantes de tal combinación. Es decir: se centra más en la percepción de las partes que en la del todo. Como disciplina creativa (y no como disciplina académica), el contrapunto tuvo su auge durante el Barroco, particularmente con la figura de Johann Sebastian Bach.

Desde hace varios siglos se descubrió que algunas combinaciones de acordes producen una sensación de tensión mientras que otras producen reposo. Algunos acordes, en un determinado contexto, tienen un sentido conclusivo y otros un sentido transitorio (aunque en realidad esto es relativo y depende de su relación con el conjunto de la composición). En la música académica europea (desde el final del siglo XVII hasta comienzos del siglo XX), hasta el oído menos cultivado puede distinguir cuándo está próximo o distante el final de una frase musical.

La armonía tradicional de los estilos renacentistabarrococlásico y romántico se conoce como armonía tonal, ya que está basada en el sistema tonal, teniendo una fuerte función estructural, siendo determinante en la forma musical de una determinada composición.

A partir del período romántico (siglo XIX), empieza a utilizarse con más fuerza el valor colorista de la armonía, debilitando paulatinamente la función estructural de la armonía tonal, e introduciendo cada vez más modalismos, proceso que culmina con la aparición de compositores impresionistasnacionalistas y experimentalistas (atonalidaddodecafonismo, etc.) que utilizarán una armonía más libre y modal.

¡Esto no es todo amig@!

Si te interesa este tema sobre como dar armonía en tu vida o en la vida de los que te rodean recuerda que si tú cambias, cambia todo tu entorno.

En estos tiempos de pandemía, seguro que tienes un montón de cosas o preocupaciones en la cabeza que no te dejan estar en paz contigo mism@. Si me permites un consejo, hablando con alguien eso que tanto te preocupa se va volviendo cada vez mas y mas pequeño porque estas dando una solución a aquello que tanto te preocupaba.

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SEXO EN LA RED

El cibersexo es una forma de sexo virtual en el cual dos o más personas conectadas a través de una red informática se mandan mensajes sexualmente explícitos que describen una experiencia sexual. Es un tipo de juego de roles en el cual los participantes fingen que están teniendo relaciones sexuales, describen sus acciones y responden a los mensajes de los demás participantes con el fin de estimular sus deseos y fantasías sexuales. La calidad de un encuentro de sexo virtual depende generalmente de la capacidad de los participantes para evocar una imagen vívida en las mentes de sus compañeros. Son así mismo claves la imaginación y la suspensión de la incredulidad. El cibersexo puede ser practicado dentro del ámbito íntimo y privado entre dos personas, como también en un sitio abierto dentro del ciberespacio, pudiendo o no haber un fin comercial entre un trabajador sexual virtual (teleoperador o modelo erótico) y un cliente que paga por el servicio.​

El cibersexo se suele practicar a través de una sala de conversación chat o un servicio de mensajería instantánea. La creciente popularidad de las cámaras de Internet ha dado lugar a un mayor número de parejas que las utilizan para conferir al encuentro un aspecto más visual. El intercambio de correos electrónicos sexualmente explícitos también se puede considerar como sexo virtual. Se suele recurrir al sexo virtual para favorecer la masturbación o como introducción para una futura cita para tener relaciones sexuales en la vida real. También se puede recurrir a encuentros similares mediante el servicio de SMS a través del teléfono móvil.

El sexo virtual es una forma de sexo sin penetración ni contacto físico alguno, donde dos o más personas se transmiten mensajes explícitamente sexuales, mediante alguna forma de equipo comunicacional.

Cibersexo es sexo virtual por Internet, lo cual incluye los correos electrónicosmensajería instantánea, salas de chatjuegos, etc.

Sexo por teléfono es también una forma de sexo virtual, que incluye los mensajes de texto escritos o multimedias con imágenes.

El cibersexo se distingue del sexo telefónico o sexting en que el primero tiene un mayor anonimato y es más fácil encontrar una pareja. El cibersexo suele darse entre desconocidos o personas que se acaban de conocer por Internet.

Los servicios de estimulación sexual telefónica de pago se conocen como teléfono erótico e implican el abono de una tarifa preestablecida por minuto de conexión. Por su parte, en Internet han aparecido sitios web que permiten que los usuarios puedan transmitir vía streaming, mediante el uso de una cámara web, como se masturban o tienen relaciones sexuales, pudiendo tener un fin económico de por medio mediante el pago de “propinas“, donde los clientes pueden comprar “fichas virtuales”  en el mismo sitio web con cargo a su tarjeta de crédito, pudiendo ser en una sesión pública, donde cualquier usuario de la página puede acceder libremente el tiempo que quiera y que dure la transmisión, o privada entre un (a) modelo de webcam y un usuario que paga para estar únicamente con ella/él. También puede tener un fin netamente exhibicionista, donde los usuarios que disfrutan del voyeurismo virtual pueden acceder de manera gratuita a ver esas escenas de índole sexual en vivo.

Existen muchas salas de chat exclusivas con el objetivo de reunir a personas que desean tener sexo virtual desde cualquier parte del mundo.

Hasta el momento no hay consenso sobre las implicaciones psicológicas que conlleva este tipo de relaciones.

En el cibersexo se puede intentar emular el sexo real de forma que los participantes procuran que la experiencia sea lo más verosímil posible, aunque también se puede considerar un tipo de juego de papeles que permite a los participantes experimentar sensaciones inusuales y actos sexuales que no intentarían en la vida real. Entre participantes “serios”, el cibersexo puede ser parte de una trama mayor: los personajes pueden ser amantes o cónyuges, o un personaje podría ser violado para dar comienzo a la historia. En estas situaciones, los participantes suelen considerarse entidades diferentes de los personajes que están teniendo las relaciones sexuales.

Se suele ridiculizar el cibersexo porque los participantes no suelen tener ninguna información sobre la persona con la que están hablando: la persona al otro extremo de la línea podría ser un hombre o una mujer. Como el objetivo principal del cibersexo es la simulación realista de una experiencia sexual, esta información no suele ser necesaria ni deseada.

Dado que el cibersexo puede satisfacer algunos deseos sexuales sin comportar riesgo de embarazo o de contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS), puede considerarse un modo físicamente seguro para la gente de experimentar con pensamientos y sentimientos de naturaleza sexual.  

El cibersexo permite a parejas ya consolidadas mantenerse en contacto a pesar de estar físicamente separadas. En relaciones que se ven interrumpidas por la separación geográfica, el sexo virtual puede tener la importante función de conservar la dimensión sexual de una relación en la que por alguna razón los miembros de la pareja se ven con poca frecuencia. El sexo virtual también permite a sus practicantes participar en una fantasía que, debido a limitaciones físicas o sociales o por miedo a la malinterpretación o el rechazo, no se atreverían a hacer realidad en la vida real.

Si en un futuro la persona con la que se ha hecho cibersexo tiene imágenes comprometedoras de tu cuerpo, puede recurrir al chantaje emocional hasta el punto de llevar a la persona al suicidio. Todas las aplicaciones por donde se lleva a cabo el cibersexo, pueden hacer uso de las imágenes que se transmiten y llegar a manos de pedófilos.

El sexo por Internet se ha usado asimismo en psicoterapia para ayudar a personas con problemas de timidez o inseguridad. Por ejemplo, algunos terapeutas hacen que sus pacientes practiquen las técnicas de seducción en una sala de conversación.

Se debate sobre si el cibersexo supone un tipo de infidelidad. Aunque no hay contacto físico, los críticos sostienen que las fuertes emociones que se experimentan pueden suponer una presión añadida sobre las relaciones de pareja, especialmente cuando el cibersexo culmina en un romance por Internet. Se han dado casos de compromisos matrimoniales a través de la computadora, también se han dado casos de divorcios provocados por el sexo virtual.

El cibersexo puede dar lugar a una adicción a la red, que se considera una causa del aislamiento social y una pérdida de la productividad en el trabajo.

Se sabe que algunos pedófilos han recurrido al cibersexo con menores de edad. En el transcurso de estas conversaciones, a veces intentan enviar pornografía infantil por la red u organizar citas.

Existe también una red de adolescentes y padres jóvenes que se autodenominan ciberángeles, y que dedican su tiempo en el ciber espacio para tender trampas y denunciar a los pedófilos que actúan en Internet.

¡Esto no es todo amig@s!

Si te interesa este tema, te preocupa, necesitas información, tal vez tengas hijos, sobrinos o nietos y te gustaría ayudarles a que no entrasen en el mundo de la pedofilia o el ciberbulling. Puedes encontrarme entrando en:

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¿ERES NARCICISTA?

El narcisismo es el amor que se dirige un sujeto a sí mismo. Alude al mito de Narciso, que se ahogó al intentar besar su propia imagen reflejada en el agua.

Sigmund Freud lo introdujo en su obra, pero con una definición más difusa.

Si bien se puede aludir a una serie de rasgos propios de la personalidad normal, el narcisismo puede también manifestarse como una forma patológica extrema en algunos desórdenes de la personalidad, como el trastorno narcisista de la personalidad, en que el paciente sobrestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación.

En su uso coloquial designa un enamoramiento de sí mismo o vanidad basado en la imagen propia o ego. Como ya se dijo, la palabra procede del antiguo mito griego sobre el joven Narciso, de especial hermosura, quien se enamoró insaciablemente de su propia imagen reflejada en el agua.

La psicología humanista considera que el narcisismo patológico coincide con autoestima baja o errónea.

Desde el punto de vista psicológico y social, se puede distinguir un significado psicogenético o psicoevolutivo: el narcisismo como un escalón necesario y ubicuo del desarrollo de la personalidad. En los adultos, una razonable cantidad de narcisismo sano permite equilibrar la percepción individual de las propias necesidades en relación con los otros.

Existe además el narcisismo patológico, diagnóstico de uso habitual en psiquiatría y de connotaciones negativas. Este designa un rasgo de la personalidad, caracterizado por una baja autoestima acompañada de una exagerada sobrevaloración de la importancia propia y de un gran deseo de admiración por los demás.

Fuera del ámbito psicológico, los términos “narcisismo” y “narcisista” son frecuentemente utilizados peyorativamente denotando vanidadpresunciónegocentrismo o simple egocentría. Aplicado a un grupo social es frecuentemente utilizado para denotar elitismo o indiferencia a la difícil situación de los demás. En las situaciones de discusión, sin embargo, estos términos se utilizan para dibujar paralelismos entre las quejas sobre comportamientos centrados en uno mismo y el trastorno de personalidad narcisista más que hacia la autoestima sana.

Se estima que en la población general la prevalencia a lo largo de la vida es del 1 %, y en las poblaciones clínicas está entre el 2 y el 16 %. Entre el 50 y 75 % de las personas diagnosticadas son varones.

Resulta desconcertante para muchos el hecho de que el narcisista suela exhibir una aparente autoestima formidable y, socialmente, aparece como una persona muy segura, sabedora de lo que quiere y completamente resuelta. En realidad, con ello el narcisista está camuflando su vacío interno, su carencia real de autoestima. En la infancia temprana de estos individuos, se encuentra a menudo una actitud indiferente o minusvaloradora por parte de sus progenitores, lo cual les deja una inseguridad que tratan de compensar por medio de una autoevaluación exagerada, irreal e inflada. Algunos clínicos explican la personalidad narcisista sobre la base de una carencia emocional temprana producida por una madre o padre emocionalmente frío o indiferente o con una agresividad encubierta hacia su hijo. La consecuencia es que los narcisistas necesitan mirarse continuamente en el espejo de los demás para saber quiénes son y, al descubrir una pésima imagen de sí mismos, se ven en la necesidad de ocultarla y esconderla. Desarrollan entonces en compensación una imagen artificialmente sobrevalorada hasta lo patológico. Las personas inteligentes, sanas, que se percatan de la artimaña, o que simplemente son más valiosas o agraciadas que ellas se convierten entonces para el narcisista en una amenaza para esa imagen artificial con la que el narcisista sustenta su autoestima, por lo que su comportamiento con ellos es manipulativo y, cuando la manipulación no surte efecto, perseguidor. También se le atribuye a una infancia con excesivos halagos por padres que vacían su frustración en posibles talentos del niño, por lo que crece pensando que es superior a los demás.​ En la actualidad, se le asocia a factores genéticos.​

Los sujetos narcisistas poseen una autoestima muy vulnerable, siendo por esto muy sensible al “ultraje” de la crítica o la frustración; en relación con esto, las críticas pueden llegar a obsesionarles y hacer que se sientan hundidos y vacíos. Otro síntoma es el deterioro de sus relaciones sociales como consecuencia de su pretenciosidad y necesidad constante de admiración. Otro síntoma es la incapacidad para arriesgar nada por la posibilidad de frustración que eso conlleva. 

En el ámbito social los narcisistas naufragan. Las demás personas solo cuentan para ellos como posible fuente de gratificación, devolviendo la imagen de sí mismos cuya carencia les atormenta y que anhelan insaciablemente. Por ello suelen elegir profesiones que les proporcionen notoriedad social, reconocimiento o incluso fama.

La personalidad narcisista se caracteriza por un patrón grandioso de vida, que se expresa en fantasías o modos de conducta que incapacitan al individuo para ver al otro. La visión de las cosas del narcisista es el patrón al cual el mundo debe someterse. Para los narcisistas, el mundo se guía y debe obedecer a sus propios puntos de vista, los cuales considera irrebatibles, infalibles, autogenerados. Las cosas más obvias y corrientes, si se le ocurren al narcisista, deben ser vistas con admiración y se emborracha en la expresión de las mismas. Hay en el narcisista una inagotable sed de admiración y adulación. Esta necesidad lo incapacita para poder reflexionar tranquilamente y valorar serenamente la realidad. Vive más preocupado por su actuación, en cuanto al efecto teatral y reconocimiento externo de sus acciones, que en la eficacia real y utilidad de las mismas. En resumen, las personas narcisistas, aun cuando pueden poseer una aguda inteligencia, esta se halla obnubilada por esa visión grandiosa de sí mismas y por su hambre de reconocimiento. Llama la atención, entonces, cómo muchas personas pudiendo ser exitosas, productivas y creativas, someten su vida a aduladoras mediocridades. Cuando los narcisistas ejercen posiciones de poder, se rodean de personas, que por su propia condición, son inferiores a él o ella, y de otras, que le harán la corte solo en función de un interés mezquino. Ellas, drogadas por su discurso auto-dirigido, no son capaces de reflexionar y escuchar lo que el mundo externo les grita.

Por otro lado, la personalidad narcisista es, en sí misma, es una forma de supervivencia. Hemos visto en el mito cómo Narciso es el producto de una acción terrible. La personalidad narcisista nace de una violencia, de un terrible trauma, de una herida inferida al individuo en sus primeras etapas del desarrollo o antes, cuando la herida es la madre y ella trasmite al hijo su resentimiento, su dolor, su rabia y su temor. Se refugia, el traumatizado, en su propia imagen de grandiosidad, ello le permite elevar su maltrecha auto-estima y sentirse un poco mejor consigo mismo. Su hambre insaciable de reconocimiento se asila en la admiración y la adulación de quienes lo circundan.

El narcisista es una persona que puede ser muy exitosa, en cuanto al brillo externo se refiere. Él no se plantea dudas en cuanto a la realidad de sus ideas, sean estas brillantes o no. Así vemos cómo personas con una inteligencia mediocre y una cultura pobre, escalan posiciones sorprendentes, para ellas el recapacitar no existe.

¡Te creías que esto era todo!

¡Pues te equivocas! Estoy segura que este tema te interesa, quizás ahora mismo te estas preguntando si eres narcicista o si alguna vez lo has sido por alguna razón. ¿Quieres averiguarlo?, ¿Quieres saberlo?

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¿ERES PSICOLOGICAMENTE EGOISTA?

El egoísmo psicológico es la teoría de la naturaleza humana que afirma que la conducta está impulsada por motivaciones autointeresadas, y niega la existencia de conductas verdaderamente altruistas.

El egoísmo psicológico pretende ser una teoría acerca del cómo los individuos se comportan, consecuentemente debe diferenciarse del egoísmo ético, de acuerdo con el cual los individuos deben moralmente estar motivados por su propio interés y del egoísmo racional, que sugiere que lo racional es maximizar los intereses del actor en todas circunstancias.

La forma más importante de egoísmo psicológico es el hedonismo psicológico, teoría que asegura que el deseo de experimentar placer o de evitar el dolor es el motivo que guía todas las acciones humanas voluntarias.

El hedonismo es una importante corriente filosófica de los tiempos clásicos de la antigua Grecia y Antigua Roma que actualmente ha perdido importancia por las múltiples morales divergentes sobre este tema. Su valor número uno es el placer sensible y, por tanto, coincide con el criterio que se está describiendo. Algunos de los autores, dentro de sus teorías, añaden la posibilidad de la búsqueda del placer no enteramente vinculada con lo corporal, sino con aspectos racionales o espirituales, como por ejemplo: “Acepta un dolor que te propicie un placer mayor”, “rechaza un placer que te conduzca a un dolor mayor”.

Desde la infancia el hombre posee un criterio que utiliza constantemente: buscar lo agradable, y evitar lo desagradable, buscar el placer y evitar el dolor. La aplicación de este criterio tiene un carácter instintivo, y en esto el hombre coincide con los animales.

Los bebés expresan su agrado y su desagrado en forma espontánea, algunos adultos también lo hacen, otros están “educados” con la idea de que deben ocultar esas tendencias. Cuando una persona es interrogada acerca de qué lo movió para elegir una conducta determinada y contesta “porque me gusta”, tenemos el ejemplo típico del uso de este primer criterio. Muchas elecciones de la vida ordinaria están regidas por él. Así es como elegimos comer una manzana en lugar de un melón, o compramos una camisa azul en lugar de una verde.

Existen personas que utilizan este único criterio durante toda su vida, sin sospechar siquiera que existen otros modos de elegir. Lo que constatan los defensores de la teoría del egoísmo psicológico es una enorme sed de placeres en todos los terrenos: comida, bebida, sexo, bienestar, amistades, etcétera.

La teoría de Freud acerca del principio del placer, el ello y la libido, nos proporciona una perfecta ilustración de este nivel. Los instintos buscan su satisfacción en varias vertientes por todos conocidas.

Por otro lado, no habría por qué desechar este criterio cuando se trata de escoger una diversión, un pasatiempo, un tema de conversación de sobremesa, etc. Este nivel es, pues, un auténtico criterio y sirve como orientación en muchos casos en forma legítima. El error consiste en asentarse en cualquiera de los dos extremos opuestos: 1) el uso exclusivo de este nivel en cualquier situación de la vida, o 2) la eliminación absoluta de este criterio, como si el placer fuera algo malo.

Siguiendo este criterio entonces se puede pensar, que, realizar acciones que nos lleven al placer individual, no es malo, aun cuando se podría pensar que al hacerlo, estaríamos siendo egoístas, y por ende seríamos incapaces de realizar acciones altruistas; procurar placer para uno mismo siempre y cuando no se dediquen todas las acciones de nuestra vida en conseguirlo, y hacer el bien sincero a otros, se puede compaginar.

Un hombre caritativo solo demuestra que es capaz de valerse por sí mismo y que es superior a otros. La compasión tiende a ser una acción egoísta porque las desgracias de los demás nos afectan y preocupan debido a la posibilidad de que nosotros pasemos por una situación igualmente desafortunada.

Los críticos del egoísmo psicológico aseveran que la teoría no es falsable empíricamente, pues dada una conducta supuestamente altruista se le puede reinterpretar como egoísta sin necesidad de verificación empírica. Es decir, una vez que la hipótesis de egoísmo psicológico es la presuposición que sirve para explicar las acciones humanas, todo lo que suceda será considerado egoísta y podrá ser interpretado para conforme a esa hipótesis.

La idea principal de egoísmo psicológico debe entenderse sin caer en confusiones, pero, según sus detractores, una vez aclarada, la teoría no es convincente. Ejemplos de esto son:

1. La confusión entre egoísmo e interés propio: el acto egoísta es la acción que ignora el interés de los otros en condiciones donde sus intereses no deberían ser saltados. De este modo, el tomar agua cuando uno tiene sed no es un acto egoísta, aunque responda a un interés propio, pero ¿seguiremos siendo egoístas si sabemos que hay quienes mueren por no tener acceso a este líquido vital?

2. La posible confusión entre las conductas por interés propio y las búsquedas del placer: hacemos muchas cosas que nos generan satisfacción, pero eso no representa que actuemos por interés propio. El hombre que se droga aun después de saber la relación entre la droga y el daño a la salud seguramente no está actuando en su interés propio, ni siquiera siguiendo su criterio propio –el interés propio dictaría que dejara de drogarse–. Sin duda, se está drogando por placer, pero esto solo muestra que la búsqueda indisciplinada del placer y actuar por interés propio son cosas distintas.

3. La confusión de la falsa suposición de que una preocupación por el bienestar propio es contrario a toda preocupación auténtica por los demás: todos (o la gran mayoría) desean su propio bienestar, pero ¿podría ser verídico que uno no se puede interesar realmente por el bienestar ajeno? Bien es cierto que en ocasiones nuestros intereses pueden chocar con los intereses de otros y tal vez se tendrían que tomar decisiones difíciles. Principalmente si esas decisiones involucran a amigos y familia, a veces optamos por el interés de ellos.

El egoísmo ético tiene por base una doctrina psicológica de la naturaleza humana o de la motivación de los actos humanos, de acuerdo con la cual el hombre está constituido psíquicamente de tal manera que el individuo siempre persigue la satisfacción de su propio interés. O sea, el hombre es por naturaleza un ser egoísta.

Pero, desde este punto de vista, hay actos humanos que son realizados en beneficio de los demás y que están muy lejos de satisfacer el propio interés. Por ejemplo, las ocasiones en que se defiende una causa común sacrificando incluso la propia vida; si un ser humano está dispuesto a poner en peligro su integridad física por defender una causa que tendrá beneficios para los demás, entonces no está buscando un beneficio propio. Así se puede poner en duda que el hombre es por naturaleza egoísta y que solo busca su autobeneficio y su placer.

El egoísmo psicológico no mostraría argumentos convincentes para describir la naturaleza humana.

Una visión que ha tomado auge en los últimos años es la que se conoce como “el egoísmo positivo”, que alude a la necesidad y posibilidad de vivir con aprecio hacia los demás, pero sin permitirles que nos controlen. Quizás sea ese un sentido posible atribuible a la frase: “juntos pero no revueltos”.

¡Esto no es todo amig@!

El egoismo psicologico esta de moda, lo que no esta de moda es el altrurismo, hacer cosas de forma desinteresada por alguien que realmente lo necesita.

El dinero es lo que manda en esta sociedad, ya te puedes matar a trabajar pero si no tienes una remunerarización económica, da igual tus esfuerzos.

Y……….la verdad es que necesitamos un trabajo remunerado para hacer frente a nuestros gastos económicos. Pero ¿y si dedicamos unos minutos para ayudar a alguien que lo necesita?

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¿Hablamos?