PANDEMÍAS EN LA HISTORIA

Una pandemia es la afectación de una enfermedad infecciosa de los humanos a lo largo de un área geográficamente extensa.

La OMS indica que, para que pueda aparecer una pandemia, se necesita:

  • Que aparezca un virus nuevo, que no haya circulado previamente y por lo tanto, no exista población inmune a él.
  • Que el virus sea capaz de producir casos graves de enfermedad.
  • Que el virus tenga la capacidad de transmitirse de persona a persona de forma eficaz.

Ha habido un número importante de pandemias en la historia humana, todas ellas generalmente han llegado con la domesticación de animales.  

La plaga de Atenas: Durante la guerra del Peloponeso430 a. C., un agente desconocido, posiblemente fiebre tifoidea​ mató a la cuarta parte de las tropas atenienses y a una cuarta parte de la población a lo largo de cuatro años. Esto debilitó fatalmente la preeminencia de Atenas, pero la virulencia absoluta de la enfermedad evitó una mayor expansión.

La peste antonina165180. Posiblemente viruela traída del Oriente próximo, mató a una cuarta parte de los infectados y hasta cinco millones en total. En el momento más activo de un segundo brote (251266), se dijo que morían 5.000 personas por día en Roma.

La peste de Justiniano comenzó en 541. Fue el primer brote registrado de la peste bubónica. Empezó en Egipto alcanzó Constantinopla en la siguiente primavera y mató (según el cronista bizantino Procopio de Cesarea) a 10.000 personas por día, en su momento más activo, y quizá a un 40 por ciento de los habitantes de la ciudad. Continuó hasta destruir incluso la cuarta parte de los habitantes del Mediterráneo oriental.

La peste negra comenzó en el siglo XIV. Ochocientos años tras el último brote, la peste bubónica volvía a Europa. Comenzando en Asia, la enfermedad alcanzó el Mediterráneo y Europa occidental en 1348, y mató a veinte millones de europeos en seis años, una cuarta parte de la población total y hasta la mitad en las zonas urbanas más afectadas.

El tifus es la enfermedad epidémica de tiempo de guerra. Tuvo su primer impacto en Europa en 1489, en España. Durante la lucha entre los españoles cristianos y musulmanes en Granada, los cristianos perdieron 3000 efectivos por bajas de guerra y 20.000 por tifus.  

La viruela también destrozó México en la década de 1520, donde murieron 150.000 personas sólo en Tenochtitlan, incluido el emperador, y Perú, en la década de 1530, lo que ayudó a los conquistadores españoles.

El sarampión mató a dos millones más de nativos mexicanos en la década de 1600. Y luego, en 1848-1849, se estima que murieron, a causa de sarampióntos ferina y gripe, hasta 40.000 nativos hawaianos, de hasta un total de 150.000.

La primera pandemia del cólera (1816-1826) comenzó en Bengala  y se expandió a través de la India hacia 1820. Se extendió hasta la China y el mar Caspio antes de disminuir. La segunda pandemia (18291851) alcanzó EuropaLondres en 1832Nueva York en el mismo año, y la costa del Pacífico en Norteamérica por 1834. La tercera pandemia (18521860) afectó principalmente a Rusia, con más de un millón de muertos. La cuarta pandemia (18631875) se extendió en su mayor parte por Europa y África. La quinta pandemia (18991923) tuvo pocos efectos en Europa, gracias a los avances en la salud pública, pero Rusia se vio gravemente afectada de nuevo. La sexta pandemia, llamada «El Tor», por la cepa, comenzó en Indonesia en 1961 y alcanzó Bangladés en 1963, India en 1964, y la URSS en 1966.

La pandemia de América Latina (19911993), que causó cerca de 800.000 afectados y alrededor de 7500 muertos.

La gripe rusa de 1889-1890 que, originada en San Petersburgo, se expandió pronto por el resto de Europa y luego a América. Provocó una mortalidad relativamente baja del 1% pero, debido al gran número de afectados, se cree que causó la muerte de alrededor de 1 000 000 de personas en todo el mundo.

La «gripe española» (19181919). Comenzó en marzo de 1918 en Fort RileyKansasEstados Unidos. Una grave y mortífera cepa de gripe se expandió por el mundo. La enfermedad mató a 25 millones de personas en el curso de seis meses; algunos estiman el total de muertos en todo el mundo en más del doble de ese número. De ellos, se calculan en torno a 10-17 millones de fallecidos en la India británica, 600.000 en los Estados Unidos, 400.000 en Francia y en Italia, 250.000 en Reino Unido y 200.000 en España, entre otros. Se desvaneció en 18 meses, y la cepa concreta fue la H1N1.

La gripe asiática de 1957. Se originó en China y mató a más de 1 millón de personas en todo el mundo.

La gripe de Hong Kong de 1968. Causó cerca de 1 millón de muertes a nivel global,​ de las cuales cerca de la mitad se generó en Hong Kong, entonces territorio británico, en un lapso de dos semanas.

La gripe rusa de 1977. Afectó únicamente a la población menor de 25 años. Se desconoce el número de víctimas.

El VIH/SIDA es la enfermedad que consiste en la incapacidad del sistema inmunitario para hacer frente a las infecciones y otros procesos patológicos. Se considera pandemia debido a su rápida propagación. Sus víctimas se estiman entre los 20 y 25 millones, sobre todo en África.

El síndrome respiratorio agudo severo (SARS) de 2002. Afectó a 8098 personas, cobrándose 774 víctimas mortales, la gran mayoría en el sudeste asiático.

La gripe aviaria de 2003, en su cepa H5N1, se convirtió en amenaza de pandemia en 2005, cuando se produjeron los primeros contagios en seres humanos. Sin embargo, aunque millones de aves de corral tuvieron que ser sacrificadas, principalmente en el sudeste asiático, en la población humana sólo hubo que lamentar unas pocas decenas de víctimas.

La gripe A (H1N1), también conocida como gripe porcina (2009-2010), fue una enfermedad infecciosa causada por una variante del Influenzavirus A. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasificó como pandemia durante catorce meses, durante los cuales se expandió desde su origen en Norteamérica a todo el resto del mundo. Tuvo una mortalidad baja en relación a su amplia distribución (11-21 % de la población mundial infectada),​ dejando tras de sí entre 150.000 y 575.000 víctimas mortales.

El ébola. Desde su aparición en 1976 se han sucedido varios brotes de esta enfermedad, siempre en el África subsahariana, y el más importante fue el de 2014-2016, que provocó más de 11.000 muertes.

La pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020, producida por el coronavirus SARS-CoV-2 (2019-actualidad). El SARS-CoV-2 hizo su aparición en en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, al oeste de Shanghái. El 1 de diciembre de 2019, la Organización Mundial de la Salud lo denominó oficialmente como COVID-19 y en marzo del año 2020 fue declarado el estatus de pandemia por la expansión del virus. El SARS-CoV-2 se propaga muy rápido y tiene mortandad media.

DESPERSONALIZACIÓN VERSUS DESREALIZACIÓN

La despersonalización es una alteración de la percepción o la experiencia de uno mismo de tal manera que uno se siente “separado” de los procesos mentales o cuerpo, como si uno fuese un observador externo a los mismos.​Puede ser a causa del uso recreativo de drogas psicótropas, pero más usualmente deriva de ansiedad, y abuso constante emocional. Una persona que sufre de despersonalización siente que ha cambiado y el mundo se ha hecho menos real, vago, de ensueño o carente de significado. Puede ser a veces una experiencia bastante perturbadora, en tanto que muchos sienten que efectivamente “viven en un sueño“.

El término “despersonalización crónica” se refiere al desorden de despersonalización, el cual es clasificado en el DSM-IV como un trastorno disociativo. El término “desrealización” es similar y a menudo se usan indistintamente; sin embargo, más específicamente la desrealización es sentir que nada es real, mientras que la despersonalización es sentir que uno está “separado” de su cuerpo o mundo. Aunque estas sensaciones pueden ocurrirle a cualquiera, son más prominentes en desórdenes de ansiedaddepresión clínicadepresión grave, trastorno obsesivo-compulsivotrastorno bipolarprivación de sueño y algunos tipos de epilepsia.

Los individuos que experimentan despersonalización se sienten separados tanto de su mundo como de su identidad y existencia física. ​ A menudo la persona que ha experimentado la despersonalización afirma que la vida “se siente como una película” o que las cosas se sienten irreales o difusas, y también se puede sentir falta de concentración, o que cueste más esfuerzo del habitual concentrarse en algo. Además el reconocimiento de sí mismo falla (de ahí que se denomine de esta manera). La despersonalización puede resultar en niveles altos de ansiedad, los cuales pueden incrementar aún más estas percepciones. Se presenta en muchas ocasiones en el trastorno límite de la personalidad, determinándolo como un síntoma común en dicho trastorno.

La despersonalización es un efecto secundario de drogas disociativas y alucinógenas, al igual que de drogas comunes como la cafeína, el alcohol, y minociclina. Es un componente común del síndrome de abstinencia de muchas drogas.

Una causa muy común es que el paciente haya sido víctima de abuso emocional, acompañando su despersonalización con una sensación de desesperanza y desesperación, y hasta ciertas ocasiones, ataques de ansiedad, cayendo en un estado de depresión mayor y llanto constante.

La despersonalización también puede acompañar la privación de sueño, el estrés y la ansiedad.

El tratamiento depende de la causa subyacente, o no.

Si la despersonalización es un síntoma de una enfermedad neurológica, el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad específica es el enfoque primario. La despersonalización puede ser el síntoma cognitivo de enfermedades tales como la esclerosis lateral amiotrófica, la enfermedad de Alzheimeresclerosis múltiple, la borreliosis, o cualquier otra enfermedad neurológica afectando el cerebro.

Si la despersonalización es un síntoma psicológico, entonces el tratamiento puede depender del diagnóstico. Ella es a menudo síntoma del trastorno límite de la personalidad y trastorno bipolar, los cuales pueden ser tratados a largo plazo mediante psicoterapia y psicofármacos.

El tratamiento de la despersonalización crónica está descrito en: trastorno de despersonalización.

La desrealización es una alteración pasajera de la percepción o de la experiencia del mundo exterior del individuo de forma que aquel se presenta como extraño o irreal.1​ Entre otros síntomas se incluyen las sensaciones de que el entorno del sujeto carece de espontaneidad, de profundidad o de matices emocionales. Es un síntoma disociativo que aparece en muchas enfermedades tanto psiquiátricas como neurológicas que no constituye un trastorno por sí mismo. Es además un efecto secundario transitorio de las intoxicaciones psicotrópicas agudas, la privación de sueño y el estrés.

En tanto que la despersonalización es una experiencia subjetiva de irrealidad del sí mismo, la desrealización se refiere a la percepción de irrealidad del mundo externo. Ambos términos se usan a menudo de forma indistinta, aunque las pruebas sugieren que se desarrollan según distintos mecanismos neurobiológicos. En muy pocos casos se puede dar una desrealización crónica, pero en tal caso puede ser causada por una disfunción temporooccipital. Estos síntomas en general son comunes en la población, con una prevalencia de hasta un 74% y entre 31% y 66% del tiempo en un hecho traumático

La sensación de extrañeza de la desrealización se puede describir como una especie de bruma sensorial, velo o vidrio que separa a la persona de su mundo. Puede manifestarse que lo percibido carece de “vida” y de tono emocional. La respuesta emotiva al reconocimiento visual de personas amadas puede estar significativamente reducida. Son comunes las sensaciones de déjà vu o jamais vu y los lugares familiares pueden percibirse como diferentes sin poder especificar concretamente cómo, e incluso percibirse de manera surrealista. Tales anomalías perceptuales pueden extenderse a otros sentidos como la audición, el gusto o el olfato. El individuo puede experimentar la sensación recurrente de sentir que se encuentra en un sueño, mismo que le reafirma la sensación de irrealidad; está situación le produce gran confusión y desencadena aún más ansiedad.

Otro síntoma de esta dolencia puede ser la constante preocupación o la aparición de pensamientos catastrofistas, mismos que el sujeto encuentra difíciles de eliminar.

Entre otros síntomas de la desrealizacion se destacan tres miedos recurrentes que sufre el afectado: miedo a morir, miedo a volverse loco y miedo a perder el control.

El sujeto afectado puede percibir las paredes, los edificios y otros objetos como si hubiesen cambiado de forma, tamaño o tono. En ocasiones, el afectado siente que el resto de las personas parecen “robots o máquinas” aunque el individuo sea capaz de discernir la irrealidad de estas sensaciones.

El proceso de los síntomas de la desrealización empieza a incrementarse lentamente con la ansiedad subyacente y posteriormente se manifiesta de forma abrupta, a menudo tras un ataque de pánico, con lo que los síntomas se hacen imposibles de ignorar. Esta clase de ansiedad llega a ser incapacitante y puede ocasionar conductas evitativas. Quienes lo experimentan además pueden preocuparse mucho por la causa de la desrealización. A menudo es difícil aceptar que un síntoma tan inquietante es simplemente resultado de la ansiedad y el individuo con frecuencia puede pensar que la causa procede de algo más serio. Esto a su vez puede aumentar la ansiedad y empeorar las sensaciones de desrealización.

La desrealización puede acompañar dolencias neurológicas como la epilepsia, las migrañas y el trauma craneal leve.4​ Existe similitud entre la hipoemocionalidad visual y desrealización. Esto sugiere una interrupción del proceso en el cual una percepción adquiere tono emocional.  

La desrealización puede asimismo ser causada por desórdenes vestibulares como laberintitis y neuronitis vestibular, puesto que en ellas el cerebro recibe señales mezcladas de los nervios vestibulares debido a daño o infección, de tal forma que el cerebro procesa más lentamente y se crean sensaciones de irrealidad.

El cannabis, los alucinógenos y la nicotina pueden llegar a producir sensaciones similares a la desrealización, particularmente cuando se consumen en exceso. Puede también resultar del síndrome de abstinencia alcohólica.

La desrealización puede ser también un síntoma de trastornos del sueño o trastornos mentales tales como trastorno de despersonalizacióntrastorno límite de la personalidad, y trastornos de ansiedad 

MIEDO A LAS FOBIAS

Una fobia  es un trastorno de salud emocional o psicológico que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas​ como, por ejemplo, a los insectos (entomofobia) o a los lugares cerrados (claustrofobia). Sin embargo, no es sencillamente un miedo, pues guardan grandes diferencias.​ También se suele catalogar como fobia un sentimiento de odio o rechazo hacia algo que, si bien no es un trastorno de salud emocional, sí genera muchos problemas emocionales, sociales y políticos (véase xenofobia, es decir, el odio a los extranjeros o extraños). Un estudio en EE. UU. por el National Institute of Mental Health (NIMH) halló que entre el 8,7 % y el 18,1 % de los estadounidenses sufren de fobias. Discriminando edad y género, se encontró que las fobias son la más común enfermedad mental entre mujeres en todos los grupos etarios y la segunda más común psicopatía en hombres mayores de veinticinco años.

Las fobias han sido estudiadas en la psicología desde sus inicios. Freud (1929) manejó las fobias desde dos fases del proceso neurótico.

  • Primera fase: es la represión de la libido y su transformación en angustia, fase que queda ligada a un peligro exterior.
  • Segunda fase: se van constituyendo todos los medios de defensa destinados a impedir un contacto con este peligro, que queda como un hecho exterior.

Las fobias específicas son un tipo de trastorno de ansiedad, en el cual una persona puede sentirse extremadamente ansiosa o tener un ataque de pánico cuando es expuesta al objeto del miedo. Estas son uno de los trastornos psiquiátricos más comunes, ya que una de cada veintitrés personas en el mundo sufre de alguna fobia, once millones doscientos mil estadounidenses padece de fobia social, un miedo persistente e irracional ante situaciones que puedan involucrar el escrutinio y juzgamiento por otros, tales como fiestas y otros eventos sociales. Las fobias comienzan a desarrollarse en promedio a los trece años y se dice que las mujeres son dos veces más propensas que los hombres a sufrir fobias.

Las terapias psicológicas​ que pueden ser beneficiosas para las personas que padecen fobia son: la técnica de “inmersión” o las terapias graduadas de exposición, entre las que se encuentra la Desensibilización Sistemática (DS). Todas estas técnicas se enmarcan en el enfoque de la terapia cognitivo-conductual (TCC).​ En algunos casos, también pueden ser de ayuda los medicamentos ansiolíticos. La mayoría de las personas que tienen fobias entienden que están sufriendo de un miedo irracional o desproporcionado, aunque este reconocimiento no impide que sigan manifestando esa intensa reacción emocional ante el estímulo fóbico.

La exposición graduada y la TCC trabajan con la meta de desensibilizar a la persona y de cambiar los patrones de pensamiento que están contribuyendo a su miedo. Las técnicas basadas en la TCC son las más eficaces, siempre y cuando la persona con este problema esté dispuesta a someterse a un tratamiento que puede durar algunos meses (en ocasiones semanas). Hay otras orientaciones terapéuticas, como el psicoanálisis o la programación neuro-lingüística (PNL) que abordan estos problemas clínicamente, pero tienen mayor duración y menor efectividad.

Para PNL cualquier fobia se asocia a un estado emocional intenso relacionado con el miedo, que se vincula a un evento particular vivido por la persona. No existe relación directa entre la fobia en sí misma y el evento que la causó, por ejemplo, si alguien sufre de fobia a las arañas no quiere decir que haya tenido un evento traumático con arañas, las arañas solo representan un disparador de su estado emocional interno. La solución que propone PNL, es eliminar ese disparador, una vez eliminado, no existe posibilidad de que la fobia se presente.

En las fobias, el sistema de alarma del miedo es demasiado rígido: siempre es excesivamente sensible. En la terapia se enseñará al paciente a modular todo esto mediante técnicas psicológicas específicas. Por una parte, ayudándole a que se esfuerce a mirar lo que le asusta y no a vigilar tanto su entorno. Por la otra, procurando que aprenda a regular sus interpretaciones automáticas. No es fácil, pues la capacidad de razonamiento de las personas fóbicas se encuentra bajo el efecto de sus procesos emocionales: nuestra inteligencia se encuentra pues bajo la influencia de esos procesos.

Las fobias específicas suelen tratarse mediante psicoterapia, que, a la vez que le enseña al paciente las causas de su fobia, le aporta técnicas para ir dominando la ansiedad ante el estímulo desencadenante. Las técnicas para controlar la respiración y la tensión muscular también pueden ser de gran utilidad.

Técnica de exposición: En esta, poco a poco, los profesionales confrontan al paciente con la situación tan temida. El estímulo gradual y progresivo hace que las personas de a poco vayan controlando sus temores.

Desensibilización sistemática: En el cual en lugar de estímulos se recurre a la imaginación del paciente, que va proyectando en su mente al estímulo temido. En ambos ejemplos de tratamiento, la exposición o la imaginación del estímulo se detiene cuando el paciente no puede controlar su ansiedad, y se recomienza cuando se ha tranquilizado. De a poco, logra resistir períodos más largos y así se va perdiendo el miedo.

Terapia cognitiva: En el cual se le da al paciente mucha información sobre aquella situación a la que teme, para que de esta manera vaya cobrando confianza (este tratamiento se utiliza mucho con pacientes que padecen de aerofobia –miedo a volar- y que sin embargo necesitan poder subirse a un avión debido a motivos laborales).

Métodos de choque: (terapias conductuales donde se produce una exposición forzada al estímulo, hasta que el paciente controle su ansiedad). El uso de psicofármacos no suele ser recomendado en el tratamiento de las fobias, debido a que, si bien puede paliar los síntomas de ansiedad, no elimina el problema.

Programación neurolingüística (PNL): Se ha puesto de moda como tratamiento ante determinadas fobias, pero los resultados de la misma aún no han sido científicamente comprobados. Pero lo cierto es que la eliminación de la fobia sucede, el paciente luego de trabajar con PNL ya no experimenta ninguna manifestación de los síntomas previos de su fobia.

Técnicas de PNL: Se trata de identificar los tres aspectos que componen un recuerdo, el aspecto visual, el sensorial (emoción) y el auditivo, luego trabajar con ellos de manera tal que la persona se desconecte de las emociones, las imágenes y lo que escucha durante el episodio fóbico. Hecha la desconexión, la fobia ya no se manifestará.

Otros tratamientos alternativos incluyen las terapias con flores de Bach, los libros y grupos de autoayuda y la hipnosis.

¿SEGURIDAD O DUDA?

La certeza es la seguridad factual (constatación) que se tiene como garantía de un enunciado, del grado de verdad o falsedad, de la tautología proposicional en un silogismo o en general del conocimiento sobre un asunto.

Un alto grado de certeza, comporta una conciencia sobre ciertos hechos, que se admiten sin sombra de duda, con alta confianza en que dicho conocimiento es verdadero y válido. Basada en la evidencia supone un conocimiento comunicable y reconocible por cualquier otro entendimiento racional. Un bajo grado de certeza es una situación en que el conocimiento estaría cerca de la ignorancia absoluta o total. En una situación así, no es posible afirmar nada con seguridad y, por tanto, no existe problema respecto al grado de posesión de la verdad.

Entre estos dos extremos en el grado del conocimiento situamos un conocimiento que no es perfecto y no ofrece la suficiente confianza en su validez por lo que pueden darse dos situaciones:

Por un lado tenemos la duda. Se produce cuando la insuficiencia del conocimiento y confianza en la validez del mismo es tal que no es posible afirmar. En la duda se da un grado de conocimiento imperfecto y, consecuentemente, una desconfianza en la validez. La duda es fuente de conocimiento cuando se reconoce la parte que corresponde a la ignorancia y se convierte en motivación para el progreso del conocimiento mediante el estudio y la crítica.

La opinión es la segunda de las situaciones. Cuando el grado de conocimiento genera suficiente confianza en su validez como para poder afirmarlo como verdadero, pero no de forma perfecta. El que opina afirma, sí, pero no con perfecta confianza en la verdad de la proposición con la que el conocimiento se manifiesta. Teniendo lo que se afirma como verdadero se admite sin embargo la posibilidad del error y de la posible verdad de la opinión contraria.

En la opinión, como afirmación débil, puesto que no hay evidencia plena,​ intervienen, por otro lado, factores no estrictamente cognoscitivos como es la influencia del “querer” o el “deseo”, lo que solemos llamar voluntad, y factores culturales e ideológicos.

La distinción entre certeza y conocimiento es importante. Evita la confusión que se produce cuando las afirmaciones ideológicas o de creencias pretenden establecerse como certezas de conocimiento verdadero en el mismo plano y ámbitos cognoscitivos propios de la ciencia. La certeza respecto a una verdad no basada en el conocimiento (creencias basadas en la tradición, en la religión, ideologías etc.), debe considerarse como pertenecientes a otra esfera independiente del conocimiento y comprendida en un concepto diferente: la fe, la confianza, la seguridad en el reconocimiento social, etc.

A partir de tales creencias tenidas como verdades se deducen formalmente, como argumentos, consecuencias que se consideran verdades cognoscitivas indudables como explicaciones. En algunos casos tales explicaciones pueden ser “feroces”.​

Las creencias como certezas no cognoscitivas tienen un valor importante en la vida humana, porque son un fundamento para la cohesión social; su utilidad social es producto de una “tradición” que se aprende por “culturación” y no son discutibles, ni están sometidas a método alguno de control crítico. Pero no pueden ser consideradas en el mismo plano y con el mismo contenido de verdad que las verdades de la ciencia, al estar éstas sometidas a criterios bien definidos y consensuados por la Comunidad científica.

La problemática que plantean la certeza y la opinión es muy compleja. Por ello hay diversas interpretaciones y valoraciones o sentidos en el ámbito del conocimiento y de la vida social a lo largo de la historia. ¿Es posible la evidencia?

Dos modos extremos de concebir el conocimiento:

Para el objetivismo la opinión es fruto de un conocimiento imperfecto, por tanto un defecto, una carencia, y se supera mediante el esfuerzo para llegar a la ciencia en la que se manifiesta el conocimiento de la Verdad con mayúscula, como tal, necesaria, que se muestra en la descripción del mundo mediante leyes generales necesarias. Se supera así el estado de opinión propia de un conocimiento vulgar e insuficiente, porque el conocimiento científico, la ciencia, confiere una validez que permite la certeza.

Para el escepticismo por el contrario el estado de opinión es el estado propio del hombre, incapaz de alcanzar el conocimiento objetivo de la Verdad. La verdad, con minúscula, es algo provisional sometida a las condiciones subjetivas de la experiencia y a las condiciones sociales de la cultura y del poder.

Los primeros creen en la verdad de la ciencia como verdad objetiva y necesaria y por tanto inmutable, una vez alcanzada. Es el fundamento de los racionalismoslogicismos e idealismos objetivos o absolutos.

Por el contrario los segundos piensan que el estado propio del conocimiento humano es la opinión. La ciencia no es más que una generalización de la experiencia y no tiene sentido una verdad inmutable. Es el fundamento de los sofistas, los escépticos en la Edad Antigua, de los nominalistas en la Edad Media y en la edad moderna de los empiristas.

La ciencia actual justifica un conocimiento objetivo de la realidad; y dentro del límite de su ámbito del conocer, considera la evidencia de sus teorías como provisionales y siempre estarán referenciadas o condicionadas a un sistema incompleto.​A veces se confunde esta limitación fundamental de la ciencia con la idea de que no existe verdad objetiva alguna.

La multitud de relatos o narraciones tradicionales y competencias lingüísticas según diversas legitimaciones no pueden ser consideradas en un plano de igualdad respecto a la opinión fundada y justificada, sin tener en cuenta el grado de conocimiento que dichos relatos implican. Es lo que se ha dado en llamar el multiculturalismo.​

Cuando el grado de posesión de verdad de cualquier opinión se equipara a la validez epistemológica de la ciencia, en realidad se legitiman las creencias inducidas por las tradiciones, los poderosos medios de comunicación social, la propaganda comercial o política. A veces estas opiniones se presentan como «estados de opinión apoyados o fundados en la propia ciencia». Un discurso performativo de los contenidos socialmente aceptados por la legitimación del discurso emanado del poder. peligro que afecta incluso a la ciencia en cuanto controlada y dominada por los poderes políticos y económicos.​

La complejidad de los sistemas y «programas de investigación científica» así como su dependencia de los poderes económicos y políticos, hacen que la verdad científica pueda quedar oculta en multitud de formas y perspectivas culturales, siendo los conocimientos cuestiones de “expertos”.

La posmodernidad se caracteriza a través de un «pensamiento débil»,​ el «fin de la Historia» una vez realizado el «ideal neoliberal» que supone el fin de las utopías y las ideologías. o un «choque de civilizaciones» en que Occidente y Oriente se enfrentan, una vez que ha caído el muro de Berlín.​

De hecho la sociedad democrática favorece un ambiente de escepticismo generalizado y amplia tolerancia de opiniones; la libertad de expresión y la democracia genera también confusionismo por falta de feconfianza y seguridad en el reconocimiento social.

Quizás por esto se está produciendo en los últimos años en determinadas sociedades y ámbitos culturales determinados una reacción en busca de certezas fundamentalistas con un grave peligro de intolerancia social hacia los no-creyentes o diferentes.