SEXO EN LA RED

El cibersexo es una forma de sexo virtual en el cual dos o más personas conectadas a través de una red informática se mandan mensajes sexualmente explícitos que describen una experiencia sexual. Es un tipo de juego de roles en el cual los participantes fingen que están teniendo relaciones sexuales, describen sus acciones y responden a los mensajes de los demás participantes con el fin de estimular sus deseos y fantasías sexuales. La calidad de un encuentro de sexo virtual depende generalmente de la capacidad de los participantes para evocar una imagen vívida en las mentes de sus compañeros. Son así mismo claves la imaginación y la suspensión de la incredulidad. El cibersexo puede ser practicado dentro del ámbito íntimo y privado entre dos personas, como también en un sitio abierto dentro del ciberespacio, pudiendo o no haber un fin comercial entre un trabajador sexual virtual (teleoperador o modelo erótico) y un cliente que paga por el servicio.​

El cibersexo se suele practicar a través de una sala de conversación chat o un servicio de mensajería instantánea. La creciente popularidad de las cámaras de Internet ha dado lugar a un mayor número de parejas que las utilizan para conferir al encuentro un aspecto más visual. El intercambio de correos electrónicos sexualmente explícitos también se puede considerar como sexo virtual. Se suele recurrir al sexo virtual para favorecer la masturbación o como introducción para una futura cita para tener relaciones sexuales en la vida real. También se puede recurrir a encuentros similares mediante el servicio de SMS a través del teléfono móvil.

El sexo virtual es una forma de sexo sin penetración ni contacto físico alguno, donde dos o más personas se transmiten mensajes explícitamente sexuales, mediante alguna forma de equipo comunicacional.

Cibersexo es sexo virtual por Internet, lo cual incluye los correos electrónicosmensajería instantánea, salas de chatjuegos, etc.

Sexo por teléfono es también una forma de sexo virtual, que incluye los mensajes de texto escritos o multimedias con imágenes.

El cibersexo se distingue del sexo telefónico o sexting en que el primero tiene un mayor anonimato y es más fácil encontrar una pareja. El cibersexo suele darse entre desconocidos o personas que se acaban de conocer por Internet.

Los servicios de estimulación sexual telefónica de pago se conocen como teléfono erótico e implican el abono de una tarifa preestablecida por minuto de conexión. Por su parte, en Internet han aparecido sitios web que permiten que los usuarios puedan transmitir vía streaming, mediante el uso de una cámara web, como se masturban o tienen relaciones sexuales, pudiendo tener un fin económico de por medio mediante el pago de “propinas“, donde los clientes pueden comprar “fichas virtuales”  en el mismo sitio web con cargo a su tarjeta de crédito, pudiendo ser en una sesión pública, donde cualquier usuario de la página puede acceder libremente el tiempo que quiera y que dure la transmisión, o privada entre un (a) modelo de webcam y un usuario que paga para estar únicamente con ella/él. También puede tener un fin netamente exhibicionista, donde los usuarios que disfrutan del voyeurismo virtual pueden acceder de manera gratuita a ver esas escenas de índole sexual en vivo.

Existen muchas salas de chat exclusivas con el objetivo de reunir a personas que desean tener sexo virtual desde cualquier parte del mundo.

Hasta el momento no hay consenso sobre las implicaciones psicológicas que conlleva este tipo de relaciones.

En el cibersexo se puede intentar emular el sexo real de forma que los participantes procuran que la experiencia sea lo más verosímil posible, aunque también se puede considerar un tipo de juego de papeles que permite a los participantes experimentar sensaciones inusuales y actos sexuales que no intentarían en la vida real. Entre participantes “serios”, el cibersexo puede ser parte de una trama mayor: los personajes pueden ser amantes o cónyuges, o un personaje podría ser violado para dar comienzo a la historia. En estas situaciones, los participantes suelen considerarse entidades diferentes de los personajes que están teniendo las relaciones sexuales.

Se suele ridiculizar el cibersexo porque los participantes no suelen tener ninguna información sobre la persona con la que están hablando: la persona al otro extremo de la línea podría ser un hombre o una mujer. Como el objetivo principal del cibersexo es la simulación realista de una experiencia sexual, esta información no suele ser necesaria ni deseada.

Dado que el cibersexo puede satisfacer algunos deseos sexuales sin comportar riesgo de embarazo o de contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS), puede considerarse un modo físicamente seguro para la gente de experimentar con pensamientos y sentimientos de naturaleza sexual.  

El cibersexo permite a parejas ya consolidadas mantenerse en contacto a pesar de estar físicamente separadas. En relaciones que se ven interrumpidas por la separación geográfica, el sexo virtual puede tener la importante función de conservar la dimensión sexual de una relación en la que por alguna razón los miembros de la pareja se ven con poca frecuencia. El sexo virtual también permite a sus practicantes participar en una fantasía que, debido a limitaciones físicas o sociales o por miedo a la malinterpretación o el rechazo, no se atreverían a hacer realidad en la vida real.

Si en un futuro la persona con la que se ha hecho cibersexo tiene imágenes comprometedoras de tu cuerpo, puede recurrir al chantaje emocional hasta el punto de llevar a la persona al suicidio. Todas las aplicaciones por donde se lleva a cabo el cibersexo, pueden hacer uso de las imágenes que se transmiten y llegar a manos de pedófilos.

El sexo por Internet se ha usado asimismo en psicoterapia para ayudar a personas con problemas de timidez o inseguridad. Por ejemplo, algunos terapeutas hacen que sus pacientes practiquen las técnicas de seducción en una sala de conversación.

Se debate sobre si el cibersexo supone un tipo de infidelidad. Aunque no hay contacto físico, los críticos sostienen que las fuertes emociones que se experimentan pueden suponer una presión añadida sobre las relaciones de pareja, especialmente cuando el cibersexo culmina en un romance por Internet. Se han dado casos de compromisos matrimoniales a través de la computadora, también se han dado casos de divorcios provocados por el sexo virtual.

El cibersexo puede dar lugar a una adicción a la red, que se considera una causa del aislamiento social y una pérdida de la productividad en el trabajo.

Se sabe que algunos pedófilos han recurrido al cibersexo con menores de edad. En el transcurso de estas conversaciones, a veces intentan enviar pornografía infantil por la red u organizar citas.

Existe también una red de adolescentes y padres jóvenes que se autodenominan ciberángeles, y que dedican su tiempo en el ciber espacio para tender trampas y denunciar a los pedófilos que actúan en Internet.

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¿ERES NARCICISTA?

El narcisismo es el amor que se dirige un sujeto a sí mismo. Alude al mito de Narciso, que se ahogó al intentar besar su propia imagen reflejada en el agua.

Sigmund Freud lo introdujo en su obra, pero con una definición más difusa.

Si bien se puede aludir a una serie de rasgos propios de la personalidad normal, el narcisismo puede también manifestarse como una forma patológica extrema en algunos desórdenes de la personalidad, como el trastorno narcisista de la personalidad, en que el paciente sobrestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación.

En su uso coloquial designa un enamoramiento de sí mismo o vanidad basado en la imagen propia o ego. Como ya se dijo, la palabra procede del antiguo mito griego sobre el joven Narciso, de especial hermosura, quien se enamoró insaciablemente de su propia imagen reflejada en el agua.

La psicología humanista considera que el narcisismo patológico coincide con autoestima baja o errónea.

Desde el punto de vista psicológico y social, se puede distinguir un significado psicogenético o psicoevolutivo: el narcisismo como un escalón necesario y ubicuo del desarrollo de la personalidad. En los adultos, una razonable cantidad de narcisismo sano permite equilibrar la percepción individual de las propias necesidades en relación con los otros.

Existe además el narcisismo patológico, diagnóstico de uso habitual en psiquiatría y de connotaciones negativas. Este designa un rasgo de la personalidad, caracterizado por una baja autoestima acompañada de una exagerada sobrevaloración de la importancia propia y de un gran deseo de admiración por los demás.

Fuera del ámbito psicológico, los términos “narcisismo” y “narcisista” son frecuentemente utilizados peyorativamente denotando vanidadpresunciónegocentrismo o simple egocentría. Aplicado a un grupo social es frecuentemente utilizado para denotar elitismo o indiferencia a la difícil situación de los demás. En las situaciones de discusión, sin embargo, estos términos se utilizan para dibujar paralelismos entre las quejas sobre comportamientos centrados en uno mismo y el trastorno de personalidad narcisista más que hacia la autoestima sana.

Se estima que en la población general la prevalencia a lo largo de la vida es del 1 %, y en las poblaciones clínicas está entre el 2 y el 16 %. Entre el 50 y 75 % de las personas diagnosticadas son varones.

Resulta desconcertante para muchos el hecho de que el narcisista suela exhibir una aparente autoestima formidable y, socialmente, aparece como una persona muy segura, sabedora de lo que quiere y completamente resuelta. En realidad, con ello el narcisista está camuflando su vacío interno, su carencia real de autoestima. En la infancia temprana de estos individuos, se encuentra a menudo una actitud indiferente o minusvaloradora por parte de sus progenitores, lo cual les deja una inseguridad que tratan de compensar por medio de una autoevaluación exagerada, irreal e inflada. Algunos clínicos explican la personalidad narcisista sobre la base de una carencia emocional temprana producida por una madre o padre emocionalmente frío o indiferente o con una agresividad encubierta hacia su hijo. La consecuencia es que los narcisistas necesitan mirarse continuamente en el espejo de los demás para saber quiénes son y, al descubrir una pésima imagen de sí mismos, se ven en la necesidad de ocultarla y esconderla. Desarrollan entonces en compensación una imagen artificialmente sobrevalorada hasta lo patológico. Las personas inteligentes, sanas, que se percatan de la artimaña, o que simplemente son más valiosas o agraciadas que ellas se convierten entonces para el narcisista en una amenaza para esa imagen artificial con la que el narcisista sustenta su autoestima, por lo que su comportamiento con ellos es manipulativo y, cuando la manipulación no surte efecto, perseguidor. También se le atribuye a una infancia con excesivos halagos por padres que vacían su frustración en posibles talentos del niño, por lo que crece pensando que es superior a los demás.​ En la actualidad, se le asocia a factores genéticos.​

Los sujetos narcisistas poseen una autoestima muy vulnerable, siendo por esto muy sensible al “ultraje” de la crítica o la frustración; en relación con esto, las críticas pueden llegar a obsesionarles y hacer que se sientan hundidos y vacíos. Otro síntoma es el deterioro de sus relaciones sociales como consecuencia de su pretenciosidad y necesidad constante de admiración. Otro síntoma es la incapacidad para arriesgar nada por la posibilidad de frustración que eso conlleva. 

En el ámbito social los narcisistas naufragan. Las demás personas solo cuentan para ellos como posible fuente de gratificación, devolviendo la imagen de sí mismos cuya carencia les atormenta y que anhelan insaciablemente. Por ello suelen elegir profesiones que les proporcionen notoriedad social, reconocimiento o incluso fama.

La personalidad narcisista se caracteriza por un patrón grandioso de vida, que se expresa en fantasías o modos de conducta que incapacitan al individuo para ver al otro. La visión de las cosas del narcisista es el patrón al cual el mundo debe someterse. Para los narcisistas, el mundo se guía y debe obedecer a sus propios puntos de vista, los cuales considera irrebatibles, infalibles, autogenerados. Las cosas más obvias y corrientes, si se le ocurren al narcisista, deben ser vistas con admiración y se emborracha en la expresión de las mismas. Hay en el narcisista una inagotable sed de admiración y adulación. Esta necesidad lo incapacita para poder reflexionar tranquilamente y valorar serenamente la realidad. Vive más preocupado por su actuación, en cuanto al efecto teatral y reconocimiento externo de sus acciones, que en la eficacia real y utilidad de las mismas. En resumen, las personas narcisistas, aun cuando pueden poseer una aguda inteligencia, esta se halla obnubilada por esa visión grandiosa de sí mismas y por su hambre de reconocimiento. Llama la atención, entonces, cómo muchas personas pudiendo ser exitosas, productivas y creativas, someten su vida a aduladoras mediocridades. Cuando los narcisistas ejercen posiciones de poder, se rodean de personas, que por su propia condición, son inferiores a él o ella, y de otras, que le harán la corte solo en función de un interés mezquino. Ellas, drogadas por su discurso auto-dirigido, no son capaces de reflexionar y escuchar lo que el mundo externo les grita.

Por otro lado, la personalidad narcisista es, en sí misma, es una forma de supervivencia. Hemos visto en el mito cómo Narciso es el producto de una acción terrible. La personalidad narcisista nace de una violencia, de un terrible trauma, de una herida inferida al individuo en sus primeras etapas del desarrollo o antes, cuando la herida es la madre y ella trasmite al hijo su resentimiento, su dolor, su rabia y su temor. Se refugia, el traumatizado, en su propia imagen de grandiosidad, ello le permite elevar su maltrecha auto-estima y sentirse un poco mejor consigo mismo. Su hambre insaciable de reconocimiento se asila en la admiración y la adulación de quienes lo circundan.

El narcisista es una persona que puede ser muy exitosa, en cuanto al brillo externo se refiere. Él no se plantea dudas en cuanto a la realidad de sus ideas, sean estas brillantes o no. Así vemos cómo personas con una inteligencia mediocre y una cultura pobre, escalan posiciones sorprendentes, para ellas el recapacitar no existe.

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¿ERES PSICOLOGICAMENTE EGOISTA?

El egoísmo psicológico es la teoría de la naturaleza humana que afirma que la conducta está impulsada por motivaciones autointeresadas, y niega la existencia de conductas verdaderamente altruistas.

El egoísmo psicológico pretende ser una teoría acerca del cómo los individuos se comportan, consecuentemente debe diferenciarse del egoísmo ético, de acuerdo con el cual los individuos deben moralmente estar motivados por su propio interés y del egoísmo racional, que sugiere que lo racional es maximizar los intereses del actor en todas circunstancias.

La forma más importante de egoísmo psicológico es el hedonismo psicológico, teoría que asegura que el deseo de experimentar placer o de evitar el dolor es el motivo que guía todas las acciones humanas voluntarias.

El hedonismo es una importante corriente filosófica de los tiempos clásicos de la antigua Grecia y Antigua Roma que actualmente ha perdido importancia por las múltiples morales divergentes sobre este tema. Su valor número uno es el placer sensible y, por tanto, coincide con el criterio que se está describiendo. Algunos de los autores, dentro de sus teorías, añaden la posibilidad de la búsqueda del placer no enteramente vinculada con lo corporal, sino con aspectos racionales o espirituales, como por ejemplo: “Acepta un dolor que te propicie un placer mayor”, “rechaza un placer que te conduzca a un dolor mayor”.

Desde la infancia el hombre posee un criterio que utiliza constantemente: buscar lo agradable, y evitar lo desagradable, buscar el placer y evitar el dolor. La aplicación de este criterio tiene un carácter instintivo, y en esto el hombre coincide con los animales.

Los bebés expresan su agrado y su desagrado en forma espontánea, algunos adultos también lo hacen, otros están “educados” con la idea de que deben ocultar esas tendencias. Cuando una persona es interrogada acerca de qué lo movió para elegir una conducta determinada y contesta “porque me gusta”, tenemos el ejemplo típico del uso de este primer criterio. Muchas elecciones de la vida ordinaria están regidas por él. Así es como elegimos comer una manzana en lugar de un melón, o compramos una camisa azul en lugar de una verde.

Existen personas que utilizan este único criterio durante toda su vida, sin sospechar siquiera que existen otros modos de elegir. Lo que constatan los defensores de la teoría del egoísmo psicológico es una enorme sed de placeres en todos los terrenos: comida, bebida, sexo, bienestar, amistades, etcétera.

La teoría de Freud acerca del principio del placer, el ello y la libido, nos proporciona una perfecta ilustración de este nivel. Los instintos buscan su satisfacción en varias vertientes por todos conocidas.

Por otro lado, no habría por qué desechar este criterio cuando se trata de escoger una diversión, un pasatiempo, un tema de conversación de sobremesa, etc. Este nivel es, pues, un auténtico criterio y sirve como orientación en muchos casos en forma legítima. El error consiste en asentarse en cualquiera de los dos extremos opuestos: 1) el uso exclusivo de este nivel en cualquier situación de la vida, o 2) la eliminación absoluta de este criterio, como si el placer fuera algo malo.

Siguiendo este criterio entonces se puede pensar, que, realizar acciones que nos lleven al placer individual, no es malo, aun cuando se podría pensar que al hacerlo, estaríamos siendo egoístas, y por ende seríamos incapaces de realizar acciones altruistas; procurar placer para uno mismo siempre y cuando no se dediquen todas las acciones de nuestra vida en conseguirlo, y hacer el bien sincero a otros, se puede compaginar.

Un hombre caritativo solo demuestra que es capaz de valerse por sí mismo y que es superior a otros. La compasión tiende a ser una acción egoísta porque las desgracias de los demás nos afectan y preocupan debido a la posibilidad de que nosotros pasemos por una situación igualmente desafortunada.

Los críticos del egoísmo psicológico aseveran que la teoría no es falsable empíricamente, pues dada una conducta supuestamente altruista se le puede reinterpretar como egoísta sin necesidad de verificación empírica. Es decir, una vez que la hipótesis de egoísmo psicológico es la presuposición que sirve para explicar las acciones humanas, todo lo que suceda será considerado egoísta y podrá ser interpretado para conforme a esa hipótesis.

La idea principal de egoísmo psicológico debe entenderse sin caer en confusiones, pero, según sus detractores, una vez aclarada, la teoría no es convincente. Ejemplos de esto son:

1. La confusión entre egoísmo e interés propio: el acto egoísta es la acción que ignora el interés de los otros en condiciones donde sus intereses no deberían ser saltados. De este modo, el tomar agua cuando uno tiene sed no es un acto egoísta, aunque responda a un interés propio, pero ¿seguiremos siendo egoístas si sabemos que hay quienes mueren por no tener acceso a este líquido vital?

2. La posible confusión entre las conductas por interés propio y las búsquedas del placer: hacemos muchas cosas que nos generan satisfacción, pero eso no representa que actuemos por interés propio. El hombre que se droga aun después de saber la relación entre la droga y el daño a la salud seguramente no está actuando en su interés propio, ni siquiera siguiendo su criterio propio –el interés propio dictaría que dejara de drogarse–. Sin duda, se está drogando por placer, pero esto solo muestra que la búsqueda indisciplinada del placer y actuar por interés propio son cosas distintas.

3. La confusión de la falsa suposición de que una preocupación por el bienestar propio es contrario a toda preocupación auténtica por los demás: todos (o la gran mayoría) desean su propio bienestar, pero ¿podría ser verídico que uno no se puede interesar realmente por el bienestar ajeno? Bien es cierto que en ocasiones nuestros intereses pueden chocar con los intereses de otros y tal vez se tendrían que tomar decisiones difíciles. Principalmente si esas decisiones involucran a amigos y familia, a veces optamos por el interés de ellos.

El egoísmo ético tiene por base una doctrina psicológica de la naturaleza humana o de la motivación de los actos humanos, de acuerdo con la cual el hombre está constituido psíquicamente de tal manera que el individuo siempre persigue la satisfacción de su propio interés. O sea, el hombre es por naturaleza un ser egoísta.

Pero, desde este punto de vista, hay actos humanos que son realizados en beneficio de los demás y que están muy lejos de satisfacer el propio interés. Por ejemplo, las ocasiones en que se defiende una causa común sacrificando incluso la propia vida; si un ser humano está dispuesto a poner en peligro su integridad física por defender una causa que tendrá beneficios para los demás, entonces no está buscando un beneficio propio. Así se puede poner en duda que el hombre es por naturaleza egoísta y que solo busca su autobeneficio y su placer.

El egoísmo psicológico no mostraría argumentos convincentes para describir la naturaleza humana.

Una visión que ha tomado auge en los últimos años es la que se conoce como “el egoísmo positivo”, que alude a la necesidad y posibilidad de vivir con aprecio hacia los demás, pero sin permitirles que nos controlen. Quizás sea ese un sentido posible atribuible a la frase: “juntos pero no revueltos”.

¡Esto no es todo amig@!

El egoismo psicologico esta de moda, lo que no esta de moda es el altrurismo, hacer cosas de forma desinteresada por alguien que realmente lo necesita.

El dinero es lo que manda en esta sociedad, ya te puedes matar a trabajar pero si no tienes una remunerarización económica, da igual tus esfuerzos.

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DESARROLLO EMOCIONAL EN EL ANCIANO

El desarrollo emocional implica cambios. Es formar seres armónicos, con capacidad para expresar afecto a otros, encontrar cualidades en los demás, ser tolerantes con las deficiencias o los errores de las personas allegadas, manejar sus emociones y construir a partir de las cualidades de las personas que les rodean o familiares.

Se llama adultez tardía a la última etapa del desarrollo humano. Esta va desde los 65 años hasta la muerte. Si se ubica esta etapa en uno de los estadios de Erikson el conflicto por el que pasan los seres humanos corresponde al de integridad frente a desesperación: la meta en esta etapa del desarrollo humano es lograr establecer una identidad del yo, y para lograr esto se requiere una revisión de lo vivido, un reconocimiento de lo logrado en la vida y la aceptación de los fracasos. El adulto mayor es un sujeto que aún sigue en desarrollo. El anciano pasa por dos imágenes distintas, una de dependencia y otra de persona con conocimiento y experiencia. En la adultez, ya se espera que el sujeto tenga la capacidad de identificar y reconocer las emociones propias y las ajenas, así como ejercer control adecuado de estas, teniendo en consideración la inteligencia emocional. En esta etapa se presentan una serie de cambios. En cuanto a lo físico, se ve que el cuerpo ya no tiene las mismas capacidades de antes. Por otro lado, la muerte se torna más presente y con ello puede aparecer un sentimiento de deseperanza. Es importante que en esta etapa se acepte a la muerte como una parte más del desarrollo, con el fin de evitar la sensación de deseperanza.

Uno de los factores más relevantes durante el desarrollo en la adultez tardía son los cambios físicos experimentados por los individuos. Uno de los más comunes es el deterioro de la memoria, se disminuye la capacidad de evocar información de valor y adquirir nuevos aprendizajes. Dicho cambio tiene efectos en la vida diaria, el funcionamiento social y el laboral.​

Se hacen además presentes una serie de cambios en el cuerpo como la disminución de la agudez visual, auditiva (sobre todo con voces femeninas debido a su naturaleza aguda), disminución de sensibilidad en cuanto a sabores y olores. El deterioro de la fuerza muscular, los huesos más porosos y las articulaciones menos flexibles limitan el movimiento y actividad cotidiana durante esta etapa.​ Envejecimiento humano Algunas enfermedades que se pueden hacer presentes durante la adultez tardía son artritisreumatismohipertensión, deterioro de las caderas y espalda, entre otras. Estos cambios cobran relevancia en el desarrollo emocional pues es a través del cuerpo que los seres humanos nos expresamos y en este caso se tienen limitaciones adquiridas.

Tenemos por otro lado la presencia de la depresión ya sea crónica o persistente, que se puede mostar en forma de tristeza, falta de concentración, llanto fácil, perturbaciones del sueño, labilidad emocional, agitación e ideas de suicidio. Existen pruebas que indican que el envejecimiento puede aumentar el riesgo de experimentar depresión. El índice de mortalidad de los hombres y mujeres de la tercera edad que tienen depresión y sentimientos de soledad es mayor que el de aquellos que están satisfechos con sus vidas. Estos sentimientos de desesperanza y aislamiento suelen ser más comunes en las personas que viven en asilos.

La sociedad afecta de manera directa el desarrollo emocional de los adultos mayores ya que existen ciertos estereotipos sobre la vejez que intervienen en sus relaciones interpersonales. Hoy en día, no existe una cultura de la vejez ya que se suele considerar más los aspectos negativos de la adultez tardía que logran una visión desvalorada de esta etapa. Por ejemplo, se ve a los ancianos como personas que van llegando a su fin y no como merecedores del mérito de haber transitado un largo camino. Esta connotación negativa se debe a las referencias externas como la propia edad, que van generando, en la mayoría de personas, una definición negativa de sí mismas, decir, la autopercepción se torna también negativa. Por lo tanto, si la autoimagen tiene influencias negativas, entonces el autoconcepto y el autoestima probablemente van a decaer.  Sin embargo, existen también estereotipos positivos en los cuales se considera al adulto mayor como fuente de sabiduría ya que su larga experiencia durante la vida lo dota de un estatus especial.

Todos estos estereotipos afectan la forma de relacionarse que se adopta hacia los adultos mayores ya que sesgan a la sociedad a tener una aproximación distinta dependiendo de la visión positiva o negativa que se tenga de ellos. Las relaciones interpersonales de los adultos mayores, generalmente, se refieren a relaciones intergeneracionales, es decir, los ancianos están rodeados de personas de distintas generaciones con las que deben vincularse a menudo. Esto se debe a que la sociedad cambia de manera constante y rápida, y las nuevas generaciones se disocian de las anteriores con el fin de diferenciarse. Los estereotipos negativos llevarán, frecuentemente, a los adultos y jóvenes a alejarse y evitar relacionarse con personas seniles. Por ello, los estereotipos que las siguientes generaciones aprueben sobre los adultos mayores, servirá como retroalimentación hacia su autoconcepto y, por ende, influirá en su desarrollo emocional.

Por otro lado, los adultos mayores se vinculan la mayor parte del tiempo con su familia y el ser abuelos podría ser una característica propia de la edad que se relaciona con su desarrollo emocional. Los abuelos en la ancianitud suelen sentirse muy cercanos a sus nietos y enfatizan dentro de sus relaciones las expresiones afectivas sobre las relaciones instrumentales (intercambio de servicios y ayuda), aunque en la realidad no compartan muchas actividades de ocio conjuntas. Por otra parte, los abuelos se encuentran en una relación de poder sobre sus nietos y consideran que su rol es enraizar a las generaciones más jóvenes en la cultura familiar (historia y tradición de la familia). Ello se relaciona con el desarrollo emocional del adulto mayor porque el sentirse querido por sus nietos dentro de esta relación afectiva y el ejercer dominio sobre ellos, ayudará a fortalecer la seguridad en ellos mismos y su autoestima.

Uno de los métodos utilizados para contrarrestar la soledad en personas de la adultez tardía son las visitas a domicilio hechas por asistentes sociales. Estas buscan ser una atención preventiva para disminuir factores de riesgo en adultos mayores. Las visitas a domicilio no reducen de manera significativa la mortalidad y morbilidad de los adultos mayores.

La valoración negativa del adulto mayor está representada por diversos aspectos: físicos, pues la persona se encuentra más incapacitada; cognitivos puesto que mentalmente se encuentra deficitaria, económicos ya que no genera ingresos por sí mismo y sociales ya que se encuentra aislada. Todo ello, apunta a una dependencia por parte del adulto mayor, lo que reduce su autonomía y desemboca en una crisis de identidad.​

En la adultez tardía, las personas tienden a irse a vivir con los hijos o algún familiar cercano, debido a problemas que pueden estar enfrentando (económicos o de salud mental o física), los cuales no pueden manejar o solucionar por su propia cuenta. Ello podría generar una visión de los adultos mayores como cargas para sus familiares, lo que desencadena en prejuicios y estereotipos que hacen difícil el envejecer bien y limitan una correcta integración del adulto mayor en la sociedad. Como se ha visto anteriormente, estos estereotipos pueden influir de manera negativa en el rol que el adulto mayor desempeña en la sociedad, pues al ser concebidos de manera negativa pueden verse segregados en cuanto a su productividad por las otras generaciones. Además, la visión del adulto mayor como una carga puede desencadenar ciertos actos por parte de los cuidadores, como abusos y maltratos contra el adulto mayor, generando así consecuencias negativas severas en el desarrollo emocional del mismo.

En cuanto a la salud, la dependencia se genera a partir de las deficiencias físicas típicas de la edad o las consecuencias de alguna enfermedad, así como los deterioros cognitivos que implican la vejez. Esto limita la capacidad de los adultos mayores de hacerse cargo de su cuidado personal, desplazarse, ubicarse en el tiempo y espacio, ejercer una ocupación, mantener relaciones sociales y gestionar sus propios recursos. Como es de esperarse, las limitaciones de estas actividades impactan de manera negativa en la autonomía, es decir, en la auto-organización de la vida. Es necesario resaltar que la autonomía y la dependencia son conceptos diferentes que suelen contraponerse, pero que no necesariamente se encuentran ligados. Por ejemplo, se puede ser dependiente, pero seguir sintiéndose causa de su propio comportamiento (autonomía) en algunas ocasiones.​

En relación a los aspectos sociales, los adultos mayores suelen participar activamente de asociaciones políticas o de voluntariado comunitario para satisfacer su necesidad de sentirse útiles. Sin embargo, esto también genera una dependencia social ya que invierten su tiempo libre en actividades vinculadas al estatuto y a la existencia social que quieren obtener. Además, deben moverse dentro de un marco de tareas que son impuestas por estas organizaciones. Por otro lado, la jubilación también afecta la autonomía ya que genera una dependencia económica hacia una mensualidad y no permite la generación de nuevos recursos.

La jubilación es un hito importante para la vida de las personas dentro del sistema de trabajo que se sigue en la mayoría de países occidentales. Dejar de trabajar puede verse como dejar de ser útil, tanto para la sociedad como para uno mismo. Por lo tanto, como evento en la vida del individuo, representará más que un simple cese de actividad laboral, pues implica una modificación en el estilo de vida, involucrando cambios a nivel personal y contextual. ​ La transición del trabajo a la jubilación es un cambio muy importante, donde uno puede esperar sentir estrés, experimentar la pérdida de ingresos, identidad profesional, estatus social, compañeros y la estructura cotidiana del tiempo y actividades.

La jubilación afecta la economía, las relaciones interpersonales y la significación del trabajo, provocando un deterioro en el desarrollo emocional del adulto mayor. El adulto mayor jubilado, al quedar fuera del circuito de producción, tiene como consecuencia la marginación y el menosprecio, y se convierte en una carga indeseada tanto para el Estado como para su familia y/o parientes.​ De la misma manera, a nivel psicosocial, los jubilados presentan con frecuencia aislamientodepresión, soledad, intento de suicidio y abandono personal, pues muchos sienten que el trabajo es lo que le da sentido a sus vidas. En consecuencia, los cambios en la forma de vida ocurren alrededor de este nuevo papel de ‘carga’ por parte del adulto mayor jubilado.

Sin embargo, la jubilación también puede tener efectos positivos en el desarrollo emocional, pues abre las puertas a una nueva etapa, llena de posibilidades distintas para poder hacer todo lo que una vida laboral común impide. El retiro como hecho objetivo supone un gran abanico de posibilidades: mucho más tiempo disponible y tranquilidad para realizar lo que uno quiera. Las personas jubiladas o a puertas de jubilarse se ven forzadas a construir una nueva identidad como jubilados, y a un nivel un poco más social, se puede relacionar esta misma actitud del adulto mayor ante su nuevo tiempo disponible con la necesidad de sentirse útil ante su entorno. El adulto en edad de jubilarse hace un esfuerzo por ser productivo de alguna otra manera: trata realizar actividades, tareas y acciones que tengan una influencia en sí mismo o en otros, como cuidar a los nietos o sobrinos, hacer voluntariado, participar políticamente, etc

La Inteligencia emocional, en la adultez tardía, implica la capacidad de controlar las reacciones emotivas, habilidad de motivarse uno mismo y la capacidad de expresar estas para sobrellevar y afrontar de manera eficiente las pérdidas vivenciadas y las preocupaciones sociales y/o personales que se presentan de manera cotidiana en la vida del adulto mayor.

A partir de los 60 años se da un cambio en el uso de las emociones como estrategias de afrontamiento ante las diversas dificultades. El uso satisfactorio de las estrategias emocionales dependerán del aprendizaje y experiencias vividas a los largo de la vida del adulto mayor, siendo aquellos con experiencias más positivas y gratificantes los que demostraran mayor competencia en su regulación emocional. En esta etapa se lleva a cabo lo que Charles, Mather y Carstensen denominan atención emocional, que es la tendencia a centrar la atención en los aspectos positivos de las emociones a medida que se envejece. Así, se da una mayor probabilidad de recordar la información positiva frente a la negativa.

Si bien no se han realizado suficientes investigaciones sobre la inteligencia emocional en la adultez tardía, se ha determinado que la capacidad de expresión de las emociones no se diferencia de las personas más jóvenes. Esto conlleva a que sea pertinente la aplicación de diversas estrategias que ayuden al adulto a mayor a controlar y dominar sus propios estados emocionales en determinadas situaciones. Es de suma importancia llevar a cabo esta labor satisfactoriamente, por lo que es menester trabajar en tareas específicas de educación emocional, las cuales tienen el objetivo de potenciar el desarrollo de las competencias emocionales que incentiven el crecimiento personal para el sentimiento generalizado de bienestar en esta etapa del desarrollo humano.​

Durante la vejez las preguntas existenciales sobre el sentido de la vida y la muerte son muy frecuentes. La aparición de condiciones específicas, como la adquisición de enfermedades terminales, generan cambios en la vida normal de los ancianos e influyen en su desarrollo emocional. En la adultez tardía se da la búsqueda de recuerdos significativos que ayuden al sentimiento de que se vivió una vida plena y exitosa para poder sentir paz, armonía y estar conforme con la vida que se vivió, por lo cual, se afronta de mejor manera la venida de la muerte. Por otro lado, las estrategias de afrontamiento mediante las cuales se aproximen a su nueva condición dependerá de sus habilidades cognitivas y sobre todo de las emocionales. Sin embargo, la visión que se tiene en la actualidad sobre los adultos mayores próximos a la muerte se aproxima desde una perspectiva clínica, desde la cual se tratan solo los síntomas de la enfermedad; se tiende a deshumanizar a la persona. El paciente de hoy, sufre más, no físicamente quizá, pero sí emocionalmente, y sus necesidades no han cambiado a lo largo de los siglos, solo nuestra capacidad para satisfacerlas.

Kübler-Ross (1969, en Espinosa, s/f) propone que la aceptación de la muerte se desarrolló en cinco etapas que son propias no solo del adulto mayor, sino también de las personas cercanas a la muerte.En este periodo de tiempo las personas lidian con la tragedia de la muerte, de una enfermedad terminal o una pérdida importante. Estas cinco etapas son: negación, no se cree posible que algo así suceda; ira, la persona desarrolla le sentimiento de ira y envidia a todo objeto que simbolice vida; negociación, se tiene la esperanza de poder alargar o retrasar la muerte; depresión, se asimila que la muerte está próxima y se empieza a lidiar con ella; y aceptación.​

En la adultez tardía se vivencian diferentes tipos de duelos: pérdida de una mismo por el envejecimiento, pérdida de estatus en la familia o en ámbito laboral, la cercanía de su muerte y la muerte seres queridos cercanos a ellos. Respecto al duelo del ser querido, el anciano vivencia diferentes tipos de dolor y este varia de intensidad dependiendo de la persona que falleció. Así, Bowen halló que la muerte del cónyuge afecta en mayor proporción al hombre, mientras que la muerte de un hijo o hija, afecta de manera más intensa a la mujer.

Según la teoría del desarrollo psicosocial de Erickson, la última etapa del desarrollo humano se denomina integridad vs desesperación y va desde los 60 años hasta la muerte. Esta etapa consiste en la aceptación de la cercanía de la propia muerte como fin inevitable de la existencia de la vida. Los ancianos necesitan aceptar sus vidas y su proximidad a la muerte; si fracasan, se sentirán abrumados al comprender que el tiempo es demasiado corto para comenzar otra vida y, por tanto, serán incapaces de aceptar la muerte. Si la crisis se supera de manera adecuada, el adulto mayor habrá desarrollado la integridad del yo, aceptando su vida tal y como la vivió y dándole un significado positivo. Así, desarrolla la virtud de la sabiduría el cual le brinda la seguridad de haber tenido una vida significativa, siendo el siguiente paso la muerte.​

Como se menciona previamente, Erickson plantea que en la adultez tardía se atraviesa la crisis final de la vida: integridad vs. desesperación. La integridad del yo consiste en la evaluación y aceptación de la vida que uno ha llevado, y de la cercanía de la propia muerte como un fin inevitable. Las personas mayores a menudo se dedican a la revisión de la vida, en la que se recuerda el pasado y se piensa qué hacer en el futuro, pues conlleva a que acepten más fácilmente su vida y la inevitabilidad de su muerte.​ Esto se encuentra muy asociado a la religión, pues esta provee un espacio de aceptación de esta etapa: conciliación con la vida y aceptación de la muerte. La religión otorga soporte emocional y social; el saber que uno tiene al alcance el apoyo de otros contribuye a darle mayor esperanza y bienestar emocional. Del mismo modo, la religión ayuda a que una persona alcance un sentimiento de propósito o que sienta que su vida tiene sentido, por el hecho de adscribirse a un sistema de creencias muy firme y preciso. Esto es clave para el bienestar emocional de las personas en la vejez, pues obtienen una mayor sensación de bienestar y satisfacción vital, además de mostrar mucho menor o ningún temor a la muerte.

La religión juega un papel fundamental en el desarrollo emocional del adulto mayor, puesto que lo auxilia en la dificultad y desintegración social, para darle una perspectiva diferente a sus últimos años de vida.​ La religión es un apoyo para difuminar las ideas alrededor de la vejez, a la vez que aumenta la actividad en esta etapa, y con esto mejora la calidad de vida. Es un recurso que se usa con frecuencia en el envejecimiento, siendo comúnmente el primer recurso disponible al que recurren los adultos mayores cuando están enfermos, antes que drogas, otras personas, o profesionales de salud. Además, la asistencia a servicios religiosos de diversa índole parecen tener un “efecto protector” contra los síntomas propios de la depresión y el estrés, y los efectos del aislamiento, contribuyendo así a mejorar los estados de ánimo y el desarrollo emocional en esta etapa del desarrollo humano.

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DESARROLLO EMOCIONAL EN EL ADULTO

El desarrollo emocional implica cambios. Es formar seres armónicos, con capacidad para expresar afecto a otros, encontrar cualidades en los demás, ser tolerantes con las deficiencias o los errores de las personas allegadas, manejar sus emociones y construir a partir de las cualidades de las personas que les rodean o familiares.

La edad adulta intermedia va desde los 30/40- 50/60 años aproximadamente y representa a personas que ya, por lo general, tienen hijos y sus padres ya se encuentran en una edad avanzada.​ Erickson la denomina etapa de la crisis de productividad vs. el estancamiento​ Estas características refieren al encuentro del equilibrio e integración de los conflictos que se tuvieron antes. Con la llegada de la adultez media se empiezan a generar cambios importantes en las personas, en esta etapa los papeles personales y laborales son interdependientes los cuales se ven regidos por la sociedad y las oportunidades que estas les dan a cada persona.​ Debido a esto aumentan las responsabilidades y papeles exigentes, por lo tanto, esta etapa puede ser considerada estresante. También, es considerada una etapa de autorrealización y productividad, ya que se asciende profesionalmente y la persona está en planes de formar una familia o ya la tiene. Las personas suelen mirar lo que han vivido hasta el momento y lo que les queda por vivir, considerando esta etapa como una época para replantear metas y aspiraciones y así aprovechar el tiempo que le queda por vivir. Asimismo los adultos tienen la preocupación de querer guiar y encaminar a las futuras generaciones y de tal manera poder mantenerse, sintiendo así que están dejando un legado. En esta etapa, la persona evidencia diversos cambios en su persona que influyen en su estabilidad y desarrollo emocional: Comienza a evidenciarse el proceso de envejecimiento.​ Se ven presente déficits físicos, cognitivos, psicomotores, en sexualidad y funcionamiento reproductor. Cambios emocionales por la menopausia o andropausia. Preocupación por casarse (reloj social), tener un trabajo estable, ser el soporte de la familia (más en hombres por rol social) y por tensiones en el trabajo (estrés).

Esta etapa es considerada un periodo de cambios sociales rápidos, y estilos de vida alternativos y amplia búsqueda de crecimiento laboral. También es considerada como crisis de identidad y la segunda adolescencia (todas sus fantasías que no cumplieron lo cumplen). Por lo general se da a la edad de los 40 años, en el cual hay un esfuerzo en la búsqueda de la nueva identidad.

La menopausia, el fallecimiento de los padres, el abandono del hogar por parte de los hijos, una separación, cambios corporales (pérdida de la juventud) o una mayor preocupación por la salud pueden disparar la crisis. También puede ser causada por la insatisfacción o sensación de estancamiento ya que la adultez intermedia es una época de revisión de la historia vital. Se dice que antes de esta etapa la persona mira la vida en términos de los años vividos, luego comienza a mirar hacia la vida en términos de cuántos años le quedan por vivir. Algunos adultos cuentan con una historia que lo satisface, de la cual se sienten orgullosos, debido a que lograron todo lo que se propusieron anteriormente. Por otro lado, eventos como la muerte, enfermedades, trabajo, hijos, nietos, lleva a reconocer que hay metas deseadas que ya no es posible alcanzar. El adulto realiza una evaluación de los sueños de la adolescencia y se da cuenta de que no logró todo lo que se propuso, lo cual ocasiona que se genere un conflicto interno, lo cual puede resultar en una oportunidad para lograrlo o también puede ocasionar una reacción de pérdida de propósito en la vida (que ya nada vale la pena), depresión en la persona. Esta es una experiencia emocional negativa provocada por la sensación de estar “entrampado” entre lo aspirado, lo logrado y lo realmente posible de alcanzar en ese momento.​ Una posible reacción ante la crisis de la mediana edad es lo que se denomina “midescencia” (middlescence). Es un término que se utiliza para denominar un proceso similar al de la adolescencia durante la mediana edad. El mismo se caracteriza por un nuevo esfuerzo de búsqueda de una nueva identidad. Esto podría llevar a la persona a recurrir a patrones de comportamiento que no son típicos de su edad, especialmente, patrones de vida típicos de adolescentes.11​ Se considera que algunos indicadores de esta crisis son: la inconformidad con los logros hasta el momento, el anhelo por revivir épocas pasadas, buscar cambios en la apariencia (teñir cabello, realizarse cirugías plásticas para rejuvenecer su cuerpo, usar ropa más juvenil, comprarse carros deportivos (en hombres), involucrarse en relaciones con personas más jóvenes, etc). Si bien algunas personas pasan por esta etapa de crisis (middlescence), hay otras que no lo hacen y, por el contrario, experimentan el sentido de triunfo, pues sienten que cumplieron todas sus metas establecidas y que pueden seguir desempeñándose de la manera que cada uno desee.

De acuerdo con la Teoría del desarrollo psicosocial planteada por Erikson, en la cual se describen ocho etapas del ciclo vital o estadios psicosociales, la adultez intermedia representa la etapa 7, etapa de Generatividad frente a estancamiento (desde los 40 hasta los 60 años aproximadamente). De acuerdo con Erikson la generatividad “Es en esencia la preocupación por establecer y guiar a la nueva generación”. Es esta etapa, establecemos nuestras carreras, establecemos una relación, comenzamos nuestras propias familias y desarrollamos una sensación de ser parte de algo más amplio. Aportamos algo a la sociedad al criar a nuestros hijos, ser productivos en el trabajo, y participar en las actividades y organización de la comunidad. No alcanzar satisfactoriamente la etapa de generatividad da lugar a un empobrecimiento personal o estancamiento. El individuo puede sentir que la vida es monótona y vacía, que simplemente transcurre el tiempo y envejece sin cumplir sus expectativas. Esto es visible en personas que han fracasado en las habilidades personales para hacer de la vida un flujo siempre creativo de experiencia y se sienten apáticos y cansados. Esta etapa también se caracteriza por un marcado esfuerzo por hacer cosas que nos parecen que tienen valor y significado en la vida (ej. ser un profesional que rinde un servicio de excelencia). Además, hay un marcado interés por contribuir a la formación de la generación que se está levantando. Normalmente, en esta etapa, las mujeres son más asertivas y orientadas al logro, su autoestima se centra en el trabajo y en el sentido de productividad.

Los cambios físicos acompañan a los cambios emocionales, específicamente en las mujeres que pasan de estar en una edad reproductiva a una edad en la que se da el cese de la función reproductora. La menopausia puede tener como consecuencia cambios emocionales como la depresión y la sensación de ser menos femeninas debido a que ya no pueden tener hijos; esto es relativo, ya que esta sensación suele darse más en las mujeres que no pudieron tener hijos y llegadas a esta edad tienen un sentimiento de arrepentimiento, ya que como se mencionó anteriormente, la adultez intermedia es una etapa en la que se hace retrospectiva y se contemplan las metas y sueños planteados en la adolescencia. Por otro lado, muchas mujeres dicen disfrutar de esta etapa, ya que en la mayoría de casos los hijos ya crecieron y ya no tienen un rol activo de madres, por lo que pueden darse tiempo para sí mismas , la consideran una etapa “fácil”, ya que tienen mejor control de su vida, por lo que ya no está posibilidad de embarazarse y no se dan los periodos menstruales. Por lo tanto, estos cambios emocionales dependen no solo de los cambios hormonales que se producen durante la menopausia, sino también de la percepción que tenga la mujer de lo que implica, y también de cómo la cultura en la que vive la percibe, ya que en algunas culturas, como la cultura hindú, la menopausia significa un nuevo estatus; mientras que en la cultura occidental se da mucha importancia a la juventud, por lo que esto podría ser causa de que la menopausia sea considerada como una mala experiencia​

En el caso de los hombres se da la andropausia, que consiste en la pérdida de testosterona y también se da una inestabilidad sexual, lo cual en algunos casos puede producir en el hombre irritabilidad y ansiedad y, debido a la disminución de la libido no hay mucha actividad sexual; sin embargo, estos cambios son graduales y en muchos casos no suponen cambios emocionales fuertes.

En cuanto a las relaciones de pareja muchas veces en la adultez media puede haber una pérdida de intimidad pero también es posible que al tener hijos ya grandes se produce un reencuentro. En el primer caso se requiere un reordenamiento de la vida matrimonial, por el fenómeno del nido vacío. Ahora se pueden abordar temáticas que antes no se podía por dedicación a los hijos. Surgen conflictos que estaban latentes a lo largo de la vida de la pareja que no se habían resuelto por alguna razón. Pasar más tiempo junto produce dificultades en la relación diaria, se requiere un sistema diferente que permita un acomodo real. La pareja constituye una fuente de aceptación de los cambios corporales.

El divorcio es más común hoy en día debido a los cambios socio culturales. Ahora las mujeres son menos dependientes financieramente de sus maridos y hay menos obstáculos legales, menos oposición religiosa y menos desdeño social asociado a él. Para un adulto medio la ruptura de su matrimonio puede significar un golpe fuerte, se considera que el divorcio parece ser más difícil en las mujeres quienes a cualquier edad sufren más efectos negativos del divorcio que los hombres . Causas comunes del divorcio son abusos verbales, físicos y emocionales por parte de su pareja, también encontramos diferencias entre los valores o estilos de vida, infidelidad, abuso de alcohol, drogas o desamor. La mayoría de las personas de esta edad se pueden recuperar después de esta ruptura , aunque en algunos casos las mujeres sufren depresión y mucho estrés.

A partir del envejecimiento de los padres se produce una inversión de los roles. Significa aceptar que son débiles, vulnerables y que se pueden morir en cualquier minuto. Aumenta el sentimiento de vulnerabilidad personal y de responsabilidad.

Relación más horizontal y simétrica. El padre debe promover la autonomía y la independencia de los hijos. Funciones fundamentales: orientar y guiar, respetando la autonomía. La relación con los hijos, al dejar el hogar, disminuye. Sin embargo, en la actualidad, debido a los avances tecnológicos, la comunicación aumenta en comparación a antaño.

El síndrome de “nido vacio” consiste en los sentimientos de angustia, tristeza, pérdida que experimentan los padres cuando sus hijos empiezan a independizarse y se van de la casa para seguir con sus propios proyectos de vida. Durante la adultez intermedia las personas pueden experimentar este “síndrome”, ya que en la mayoría de casos los hijos ya alcanzaron la mayoría de edad y deciden irse para construir su propia familia o buscar su independencia. Esta separación además de causar angustia y tristeza en los padres, incluso irritabilidad, se debe a que se produce una ruptura emocional o pérdida de influencia por parte de los hijos. Es un cambio radical, el cual requiere adaptación por parte de los padres. También aparecen sentimientos de inutilidad, ya que los hijos ya no dependen de los cuidados ni del sustento de sus padres. Todos estos cambios a los que se someten las parejas conllevan a que exista un reordenamiento en la vida familiar.

El “síndrome del nido vacío” carece de entidad diagnóstica; sin embargo, se sabe que se presenta con mayor frecuencia en la mujer, ya que es a ella a quien se le atribuye el rol de cuidador.​ En la actualidad el “síndrome” se puede dar tanto en el hombre como en la mujer, ya que cada vez se da mayor igualdad con respecto a los roles que ambos cumplen en la familia. Por lo general esta crisis lleva a que la pareja examine todo lo que han pasado juntos a lo largo de los años, así como planificar proyectos en conjunto con lo que ambos pueden sentir mayor tranquilidad.​

El estrés se manifiesta cuando las exigencias que se perciben en el ambiente, las tensiones y los estresores superan la capacidad de la persona de poder enfrentarlos. El estrés es una respuesta natural del organismo, el organismo se puede adaptar a las situaciones estresantes pero esta capacidad varía en cada individuo. Se ven involucrados el cerebro, el cual percibe el peligro real o imaginario, las glándulas adrenales las cuales se encargan de movilizar al cuerpo para combatir el peligro y el sistema inmune. ​Cuantos más cambios estresantes ocurran en la vida de una persona, mayor es la probabilidad que padezca una enfermedad grave. El estrés se encuentra bajo escrutinio como factor de enfermedades propias de la edad.

Se puede dar debido a varios factores, siendo los principales el trabajo, la familia y la situación económica. En la adultez media se pueden presentar distintos factores estresores como el cambio de trabajo o un cambio de puesto a uno que demande más tiempo, reorganización de la familia, ya que en varios casos los hijos empiezan a independizarse; el cuidado de los padres que ya son adultos mayores. Las emociones y el estrés están estrechamente ligados. Las personas que presentar un cuadro de estrés suelen mostrar abatimiento, tristeza, irritabilidad, apatía, indiferencia, inestabilidad emocional. El estrés repercute en las relaciones sociales, familiares pues genera inquietud y ansiedad en la persona.

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DESARROLLO EMOCIONAL EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA

El desarrollo emocional implica cambios. Es formar seres armónicos, con capacidad para expresar afecto a otros, encontrar cualidades en los demás, ser tolerantes con las deficiencias o los errores de las personas allegadas, manejar sus emociones y construir a partir de las cualidades de las personas que les rodean o familiares.

El desarrollo emocional se forma desde el nacimiento y se consideran los primeros años de vida como la etapa crítica en la futura formación de vínculos del infante.

Los niños provenientes de entornos familiares desfavorecidos son más susceptibles a tener problemas de desarrollo y una salud deficiente. Por ello, se han desarrollado intervenciones domiciliarias, cuyo objetivo es ayudar a los padres a proporcionar un ambiente familiar de mejor calidad para sus hijos con el fin de prevenir o mitigar estos resultados adversos. Específicamente, estos programas buscan optimizar los resultados de desarrollo de los niños a través de la educación, la capacitación y el apoyo a los padres en su propio hogar, para que estos puedan proporcionar un entorno estimulante y educativo para sus hijos.

La adolescencia es una etapa entre la niñez y la vida adulta; en este sentido, se caracteriza por la mayor intensidad que hay en las emociones negativas y vacilación del estado de ánimo en esta etapa. De hecho, el antecedente de estas cuestiones emocionales se remontan en la etapa de la pubertad, donde hombres y mujeres segregan hormonas para adquirir ciertas características sexuales primarias (indispensable para la reproducción) y características sexuales secundarias, como el cambio de pecho en las mujeres, voz tanto en hombres como mujeres y la aparición del vello púbico. Así mismo dentro del desarrollo emocional influye no solo este tipo de cambios físicos, si no también el desarrollo del prefrontal, en el cual se deja atrás al sistema límbico. Esto implica probabilidad de conductas impulsivas, conflictos emocionales y conductas de riesgo.

En segundo lugar, en lo que respecta al desarrollo emocional también se ve involucrado temas de la identidad vocacional, ya que los cambios en esta etapa provocan cuestionamiento, búsqueda de identidad, autoconcepto, diferenciarse de los padres para poder encontrar el sí mismo, muchas veces este proceso lleva consigo enfrentamiento.

En tercer lugar, es importante mencionar que los adolescente atraviesan un proceso de identidad vocacional que puede ser logrado, en moratorio, difuso o cerrado. Cabe resaltar que el desarrollo emocional de esta etapa involucra temas como los fuertes lazos con los amigos, las relaciones románticas y la base segura o insegura que proporciona la familia. Conductas desadaptativas en adolescentes pueden involucrarlos con temas de drogas, alcohol, temas de violencia, etc.

El autoestima es una percepción subjetiva que combina la imagen ideal con la imagen real de un individuo. Está influenciado por el autoconcepto, así pues, este puede tener una carga positiva o negativa, lo cual influye en la imagen positiva o negativa que tengamos de nosotros mismos. De esta forma, el autoconcepto que implica el autoestima tiene efectos sobre la autoeficacia, es decir, la capacidad de poder realizar actividades con éxito y de tener control sobre el ambiente. Los constructos mencionados involucran tanto la identidad, lo importante que se siente uno a partir de los demás y sobre todo, en uno mismo, el nivel de aceptación en cuestiones psicológicas y físicas. Por otro lado, una falta de autoestima mezclado con factores conlleva a hechos contraproducentes.

Una falta de autoestima puede conllevar a hechos contraproducentes, como los casos de anorexia como a la bulimia, lo cual se produce debido a distorsiones cognitivas que implican percepción corporal negativa y una necesidad por disminuir peso. En la anorexia se pueden ver conductas dirigidas a establecer dietas estrictas, así como dejar de comer. Por otro lado, en el caso de la bulimia se puede observar; por lo general, personas que se alimentan pero luego se incitan a expulsar la comida a través del vómito; en algunos casos, también esto va acompañado de dietas estrictas. Ambos casos involucran características de perfeccionismo, aceptar lo deseable socialmente, en su mayoría son mujeres, tendencia a ansiedad en la niñez, mayor preocupación por peso y forma, historia familiar con estos casos o padres preocupados por peso.

Su importancia radica en que ambientes más flexibles pueden propiciar un mejor desarrollo emocional a diferencia de casos extremos, como ambientes familiares rígidos o en exceso flexibles (se asocia con libertinaje). En este sentido, ambientas más flexibles están relacionados con relaciones más cálidas y comunicación entre padres e hijos, sobre todo en la adolescencia esto es vital, ya que los estados de ánimo son más intensos en esta etapa, lo cual indica la presencia de un guía comprensivo y empático.​


Estilo de crianza autoritario

Padres que imponen un elevado valor a la obediencia; así pues, expresan un alto grado de afirmación del poder.

Estilo de crianza autoritativo

Padres menos preocupados por la obediencia en sí, más bien, se interesan por aprendizaje de principios básicos y establecer en el hogar una disciplina inductiva.​

Estilo de crianza permisivo

Padres cumplen con los deseos de sus hijos y toleran acciones contraproducentes.

Las relaciones románticas en la adolescencia contribuyen al desarrollo de su intimidad e identidad. Se caracterizan por mayor intimidad e intensidad en esta etapa, sobre todo a los 16 años, donde suelen cobrar más importancias que padres, amigos o hermanos. Cabe resaltar que las relaciones con padres e iguales pueden afectar la calidad de las relaciones románticas.

La etapa de la adolescencia es fundamental para el desarrollo de las amistades, ya que, incrementan su grado de reciprocidad, equidad y estabilidad.Existe una mayor dependencia de los amigos en los temas de confianza, apoyo y comparten más confidencias que con los padres.En el desarrollo emocional, los adolescentes tienden a contar sus sentimientos y pensamientos a otra persona con la que tengan que compartir un lazo de amistad. Por último, la capacidad que tienen para establecer una amistad también va a relacionado con su identidad y su autoestima.

Los cambios a tantos niveles lo llevan a cuestionarse; en la búsqueda de la identidad se implica el enfrentamiento con los padres, se da un complejo proceso de identificación-diferenciación buscando sentirse diferente, él mismo. Cabe añadir que en el intento por romper la dependencia se confunden, creen que rompen afectos. La crisis de identidad se caracteriza por tener un concepto realista de sí mismos, sumado al autoestima adecuada, valores relativamente estables, lo cual es una tarea primordial del adolescente. De esta manera, se tiene un claro concepto del yo y un rol valorado por la sociedad. Por otro lado, es importante mencionar que el estilo de crianza y las relaciones con los padres ayudan a afianzar su identidad.

La depresión aumenta en la adolescencia, es calificado como un trastorno que afecta a las personas cuando se sienten “tristes” o “solas”. En ellos, la depresión puede ser causado por factores sociales, como comportamientos aprendidos en el entorno que desencadenan estas actitudes o por algún suceso en la vida, lo cual causa que se depriman. Por otro lado, el alcoholismo o alguna enfermedad terminal también pueden provocar depresión en los adolescentes.

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CONOCE LA PSICOLOGÍA DEL YO

La psicología del yo es una escuela de psicoanálisis enraizada en el modelo freudiano de la psiquis humana. Junto al neofreudismo culturalista (Karen HorneyAbram Kardiner, etcétera), al annafreudismo, a la Escuela de Chicago (Franz Alexander), y después a la Self Psychology, más tardía, la Ego Psychology, representada por inmigrantes como Rudolph LoewensteinErnst KrisErik EriksonDavid Rapapport (1911-1960), y sobre todo Heinz Hartmann, es una de las grandes líneas de pensamiento de la historia del freudismo estadounidense, y un componente principal de lo que se denomina «escuela de Nueva York», la NYPS (New York Psychoanalytic Society: Sociedad Psicoanalítica de Nueva York) que le sirvió de soporte.

Un individuo interactúa con el mundo exterior tanto como responde a fuerzas internas. Muchos psicoanalistas utilizan un constructo teórico llamado “yo” para explicar cómo esto sucede, a través de varias funciones yoicas. Los proponentes de la psicología del yo se enfocan sobre el desarrollo tanto normal como patológico, su manejo de impulsos libidinales y agresivos, y su adaptación a la realidad.

De manera general, el freudismo estadounidense, en todas sus tendencias, privilegia al yo (también a veces llamado en español «ego»), el self o el individuo, en detrimento del ello, el inconsciente y el sujeto. En consecuencia, opone a la supuesta decadencia de la vieja Europa una ética pragmática del hombre, basada en la noción de una profilaxis social o de higiene mental. De allí la generalización de un psicoanálisis medicalizado y asimilado a la psiquiatría, contra el antiguo psicoanálisis vienés profano, obsesionado por la muerte, el anonadamiento del individuo

Sigmund Freud inicialmente había considerado el yo como una suerte de “órgano sensorial” para la percepción de estímulos tanto externos como internos. Concebía el yo como sinónimo de consciencia y lo contraponía al inconsciente reprimido. Para 1911, se refirió a “pulsiones del yo” por primera vez en su obra Los dos principios del funcionamiento mental, contrastándolos con las pulsiones sexuales: las pulsiones del yo respondían al principio de realidad mientras las pulsiones sexuales respondían al principio del placer. También consideró la atención y la memoria como funciones del yo.

Freud comenzó a notar que no todos los fenómenos inconscientes podían ser atribuidos al ello, pues parecía que el yo tenía aspectos asimismo inconscientes. Esto significó un problema significativo para su “modelo topográfico”, lo cual fue resuelto con la publicación de su ensayo El yo y el ello. En lo que llegaría a llamarse el “modelo estructural”, el yo llegó a ser entonces un componente formal de un sistema ternario que también incluía el ello y el superyó. El yo aún se organizaba alrededor de capacidades perceptuales conscientes, mas ahora tenía características inconscientes responsables de la represión y otras operaciones defensivas. El yo freudiano en esa época lo tenía por relativamente pasivo y débil, describiéndolo como un impotente jinete sobre el caballo del ello, más o menos obligado a ir a donde el ello deseaba.

No mucho después de El yo y el ello, Freud publicó en 1926, Inhibición, síntoma y angustia. En este ensayo, Freud revisó su teoría de la ansiedad así como delinear un yo más robusto. En vez de pasivo y reactivo al ello, el yo era un contrapeso de importancia a aquel, responsable por regular impulsos del ello, además de integrar el funcionamiento en un todo funcional. Las modificaciones hechas por Freud en Inhibición, síntoma y angustia, formó la base de una psicología psicoanalítica interesada en la naturaleza y funciones del yo.

Después de Freud, el psicoanalista más responsable por el desarrollo de la psicología del yo es Heinz Hartmann (Hartmann, 1958). A través de su asiduo estudio de funciones del yo y de cómo un individuo se adapta a su entorno, Hartmann creó tanto una psicología general como un instrumento clínico con la cual un analista podía evaluar el funcionamiento de un individuo y formular intervenciones terapéuticas. 

Hartmann creía que el yo incluye capacidades innatas para funciones tales como la percepción, atención, memoria, concentración, coordinación motriz, y lenguaje. Bajo condiciones normales, lo que Hartmann llamaba ambiente esperable promedio, estas capacidades se desarrollaban en funciones yoicas y poseen autonomía de las pulsiones libidinales y agresivas, esto es, no eran producto de frustración y conflicto como Freud creía en 1911. Hartmann reconoció, sin embargo, que la tarea del psicoanalista era neutralizar impulsos en conflicto y expandir las esferas libres de conflicto de las funciones yoicas. Haciendo eso, Hartmann pensaba que el psicoanálisis facilita la adaptación del individuo a su ambiente.

Subsecuentes analistas interesados en la psicología del yo enfatizaron el rol de las defensas, experiencias infantiles tempranas, y la importancia de experiencias socioculturales. Primero, Anna Freud (A. Freud, 1966) enfocó su atención en lo inconsciente del yo, operaciones defensivas e introdujo muchas consideraciones clínicas importantes. Ella pensaba que el yo está predispuesto a supervisar, regular y oponerse al ello a través de defensas y asociaciones. El analista necesita estar afinado al proceso momento-a-momento de lo que el paciente habla, para poder identificar, etiquetar y explorar las defensas en cuanto aparecen. Para Anna Freud, interpretar el contenido reprimido era menos importante que llegar a comprender los métodos que el yo emplea para mantener las representaciones fuera del consciente.

Luego René Spitz (Spitz, 1965), Margaret Mahler (Mahler, 1968) y Edith Jacobson (Jacobson, 1964) estudiaron el comportamiento de infantes y sus observaciones fueron integrados en la psicología del yo. Sus investigaciones describieron y explicaron procesos de vínculo temprano, desarrollo yoico exitoso y fallido, y desarrollo psicológico a través de interacciones interpersonales. En particular, Spitz identificó la importancia de la reciprocidad emocional no verbal madreinfante, Mahler refinó la teoría del desarrollo psicosexual tradicional añadiendo el proceso de separación-individuación, y Jacobson enfatizó cómo los impulsos libidinales y agresivos se desplegaban dentro del contexto de relaciones tempranas y factores ambientales.

Finalmente, Erik Erikson proveyó una valiente reformulación de la teoría psicosexual biológica y epigenética de Freud, a través de sus exploraciones de influencias socioculturales sobre el desarrollo del yo. Para Erikson, un individuo es empujado por sus propias urgencias biológicas y halado por fuerzas socioculturales.

En los Estados Unidos la psicología del yo fue el enfoque psicoanalítico predominante debido en su mayor parte a la llegada de psicoanalistas europeos durante y luego de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo gradualmente fue vista como asociada con la Asociación Psicoanalítica Estadounidense y la teoría empezó a ser vista como conservadora, opresiva y demasiado estrecha en sus miras, enfocada en conflictos edípicos.

La psicología del yo tiene en común con todas las otras corrientes del freudismo estadounidense el hecho de que se basa en la idea de una posible integración del hombre a una sociedad, a una “comunidad”, incluso, después de 1970, a una identidad sexual, a una diferencia (locura, margen), a un color, a una etnia. En consecuencia, no es simplemente una imitación servil de los ideales del american way of life (modo de vida estadounidense), como se afirma con demasiada facilidad en Francia, sobre todo siguiendo a Jacques Lacan. Si bien apunta a la adaptación pragmática de todo sujeto a la sociedad, toma en cuenta de manera crítica los desarraigos y las diferencias ligados al ideal adaptativo estadounidense.

¡Esto no es todo amig@!

Si te interesa el tema de la psicología del yo, quieres profundizar mas en ello o tal vez ahora mismo estas atravesando un mal momento en tu vida, quizás tengas continuamente un montón de pensamientos negativos, Te dirás a ti mism@¿a quien le cuento todo esto que me pasa por la cabeza?

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PSICOONCOLOGÍA: NUEVA MANERA DE AFRONTAR EL CANCER

La psicooncología constituye una rama especializada entre la medicina y la psicología que se ocupa de las relaciones entre el comportamiento, los estados de salud y enfermedad, la prevención y el tratamiento, el fomento de hábitos sanos y la interdisciplinariedad.

La psicooncología es un campo interdisciplinario que se encarga de la intersección de los aspectos físicos, psicológicos, sociales y de comportamiento de la experiencia del cáncer, tanto para los pacientes como para los cuidadores, y sus familias. También conocidos como oncología psiquiátrica, oncología psicosocial o psicología oncológica, los investigadores y los profesionales en el campo se ocupan de aspectos de la experiencia de las personas con cáncer más allá del tratamiento médico, y en toda la trayectoria del cáncer, incluido el diagnóstico, durante el tratamiento, la transición hacia y durante toda la supervivencia y el acercamiento al fin de la vida. Fue Fundada por Jimmie Holland en 1977 a través de la incorporación de un servicio psiquiátrico dentro del Centro de Cáncer Memorial Sloan Kettering en Nueva York, el campo se ha expandido drásticamente desde entonces y ahora es universalmente reconocido como un componente integral de la atención de calidad del cáncer. ​ Los centros de cáncer en los principales centros médicos académicos de todo el país ahora incorporan de manera uniforme un servicio de psicooncología en su atención clínica y proporcionan infraestructura para apoyar los esfuerzos de investigación para avanzar en el conocimiento del campo.

La psicooncología trata las reacciones psicológicas a la experiencia del cáncer, el componente conductual de afrontar el cáncer y el cambio de comportamiento de la salud, incluida la medicina preventiva, y los factores sociales asociados con el diagnóstico y tratamiento del cáncer, incluida la comunicación con proveedores y seres queridos y el apoyo social. Además, la investigación relacionada con la influencia de los factores psicosociales en los procesos relacionados con enfermedades biológicas ha florecido en las últimas dos décadas. Gran parte de la investigación toma un enfoque de biopsicosocial para tener en cuenta la interacción entre los factores biológicos, psicológicos y sociales para hacer frente al cáncer. La integración de la psicooncología en la atención oncológica de rutina representa un gran avance en términos de atención para el paciente en su totalidad.

Se sabe que el diagnóstico y el tratamiento del cáncer influyen significativamente en el bienestar psicológico. El nivel de ansiedad y depresión es alto para la mayoría de las personas que han sido diagnosticadas con cáncer en comparación la población general. Las reacciones psicológicas comunes al cáncer son preocupaciones relacionadas con el estado de ánimo y la ansiedad. Los altos niveles de depresión y ansiedad en respuesta a un diagnóstico de cáncer a menudo son atribuibles a la incertidumbre con respecto a la mortalidad y también a los tratamientos arduos y las preocupaciones relacionadas con la interferencia funcional y la imagen corporal u otros trastornos relacionados con el autoconcepto. Comprender cómo los individuos reaccionan psicológicamente al cáncer es importante para respaldar su bienestar general y maximizar la calidad de vida durante el tratamiento y más allá. Si bien la prevalencia de trastornos psicológicos en la reacción al cáncer es relativamente alta en comparación con las normas de la población, muchos individuos reportan un bienestar psicológico bastante estable a través de la trayectoria del cáncer y algunos incluso reportan un mejor bienestar psicológico.

Las reacciones psicológicas comunes al diagnóstico y tratamiento del cáncer incluyen síntomas depresivos y ansiedad. Los factores que pueden contribuir a la ansiedad y depresión clínicamente significativas en el contexto del cáncer incluyen la amenaza a la vida, la incertidumbre con respecto al pronóstico, la preocupación con respecto a los tratamientos citotóxicos, los síntomas físicos en sí mismos, como la fatiga, dolor, náuseas, pérdida de cabello, neuropatía, malestar como resultado de los tratamientos. Estos temas se han incorporado a las intervenciones de psicoterapia adaptados a la experiencia de los pacientes con cáncer. Si bien la mayoría de las personas antes del diagnóstico no presentan síntomas clínicamente significativos de depresión o ansiedad, la prevalencia después del diagnóstico de cáncer es sustancialmente más alta que la población general.  ​ El bienestar psicológico no solo se asocia con la calidad de vida en general, sino que se ha demostrado que se asocia con una supervivencia más corta.

Las respuestas psicológicas y conductuales de los individuos al diagnóstico y tratamiento del cáncer en un esfuerzo por manejar el estrés y la amenaza para la salud son de interés primordial en el campo de la psicooncología. Estas respuestas constituyen lo que se puede denominar como respuesta de afrontamiento a una amenaza para la salud. La adaptación cognitiva al cáncer es particularmente desafiante debido a los múltiples dominios que se afectan por el tratamiento. Hay dos categorías amplias de afrontamiento, que incluyen el enfoque orientativo y el afrontamiento evitativo.

El abordaje construye facetas cognitivas, conductuales y emocionales de adaptación al cáncer, lo que incluye expresar emociones, tomar un papel activo en el tratamiento, permanecer activo y hablar sobre las dificultades con los seres queridos. En general, la investigación respalda la idea de que el uso del enfoque orientativo general ajustes más positivos y bienestar psicológico que el evitativo.

Evitar el enfrentamiento es un intento inadaptado de los individuos para mitigar el daño psicológico de un evento estresante. Supresión emocional y evitación.

La búsqueda de beneficios es un proceso cognitivo en el que los individuos identifican las contribuciones positivas que un diagnóstico de cáncer ha hecho en sus vidas. Es un ejemplo de estrategia de afrontamiento orientada positivamente o estrategia de afrontamiento orientada al enfoque. Por ejemplo, una persona puede identificar que el diagnóstico de cáncer los llevó a considerar lo que realmente importa en la vida y, posteriormente, a una mayor calidad de vida. La investigación realizada principalmente con sobrevivientes de cáncer de mama ha demostrado que las intervenciones para aumentar la identificación de los beneficios en una experiencia altamente estresante como el diagnóstico de cáncer pueden mejorar la calidad de vida. ​

El crecimiento postraumático es importante para el diagnóstico de cáncer debido a la naturaleza potencialmente peligrosa del diagnóstico. Los individuos pueden verse obligados a considerar su propia mortalidad y pueden adaptarse modificando la forma en que se relacionan con los demás, con el mundo e incluso con ellos mismos. ​. Este crecimiento postraumático se puede también experimentar por parte de los familiares de niños y adolescentes con cáncer.

El cáncer presenta a las personas una amenaza importante para la salud que a menudo desafía el sentido de sí mismo cuando intentan navegar por los cambios en sus vidas como resultado del diagnóstico y el tratamiento. La creación de significado es el esfuerzo por restablecer el orden y el propósito en la vida de las personas que ha cambiado tan drásticamente por la enfermedad.​ La creación de significado puede ser parte de un proceso de crecimiento positivo que se produce después del diagnóstico de cáncer y se asocia con una mayor calidad de vida y bienestar. ​

¡Esto no es todo amig@s!

La psicooncología es un tema que da para escribir muchisimos artículos. Tod@s tenemos un caso cercano de cancer y, tal vez, no sepas como ayudar a esa persona que sin mas le ha caido este diagnóstico encima. Tal vez, seas tú o cualquier familiar tuyo quien en un futuro tenga que hacer frente a esta enfermedad.

Hoy en día, esta enfermedad no es sinónimo de muerte, en la mayoría de los casos hay curación. Como hemos visto gran parte de la curación depende de una actitud positiva por parte del paciente.

No me enrollo mas, si tienes este diagnóstico y no sabes como gestionar tantas emociones negativas que inundan tu mente siempre puedes hablar conmigo haciendo click aqui

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LO QUE AUN NO SABES SOBRE LA TERCERA EDAD

Tercera edad o senectud​ es un término antroposocial que hace referencia a las últimas décadas de la vida, en la que uno se aproxima a la edad máxima que el humano puede vivir. En esta etapa del ciclo vital, se presenta un declive de todas aquellas estructuras que se habían desarrollado en las etapas anteriores, con lo que se dan cambios a nivel físico, cognitivo, emocional y social.

La tercera edad es una etapa de la vida en la que el humano elabora una reflexión de lo que ha logrado en su trayectoria de vida, así como de las oportunidades que se han dejado pasar o simplemente se han postergado. Cabe señalar que en esta etapa se hacen presentes los trastornos biológicos y psicológicos. Es decir, se comienza a tener problemas con la vista, la audición, el habla, el equilibrio y la pérdida de memoria.

También suele perderse a seres queridos y amigos, y la incapacidad para participar en actividades que antes solía realizar a menudo. Esto puede resultar en una desestabilidad emocional que da lugar a emociones negativas como la tristeza, la ansiedad, la soledad y la baja autoestima, que a su vez conducen al aislamiento social y la apatía.

La consecuencia más grave sería la depresión crónica o la depresión que es recurrente y persistente. Esta puede tener efectos físicos que incrementan el índice de mortalidad de los hombres y mujeres. Los estereotipos sobre el envejecimiento, internalizados en la juventud y reforzados por décadas de actitudes sociales, pueden convertirse en estereotipos personales, que a nivel inconsciente y a menudo actúan como profecías que se autorealizan.

La depresión puede llevar a hábitos alimenticios que acaben resultando en obesidad, provocando también pérdida considerable del apetito y la reducción de niveles de energía, ocasionado a veces un trastorno conocido como anorexia geriátrica. Asimismo, pueden experimentar índices más altos de insomnio y tiempos de reacción más prolongados que lo normal, lo que aumenta los riesgos asociados con cocinar y conducir.

Es por esto que se debe poner un especial interés en la vida de los adultos mayores o de la tercera edad, ya que si ellos son acompañados en esta etapa de cambios, y se sienten apoyados, se puede reducir el riesgo de padecer depresión.

También si ellos ejercitan su memoria y realizan actividades, ya sean físicas o recreativas, a un ritmo moderado, pueden sentirse útiles y así motivar al grado de aumentar su autoestima.

En esta etapa de la vida en la que el humano desea envejecer de un forma digna y saludable se presentan muchos cambios psicológicos, sociales, físicos, estos cambios representan perdidas significativas para el adulto mayor por ejemplo el tener que ser cuidado por algún familiar como lo son los hijos, el miedo a perder todas sus habilidades físicas e independencia, puede provocar en él una baja autoestima y esto derivar en una depresión muy severa, ¿Qué hacer? reforzar el autoestima.

Cuando hablamos de la soledad las personas mayores aludimos, por un lado, al hecho objetivo de hallarse habitualmente solas en la vivienda; pero, por otro, al sentimiento interno de falta de compañía que quizás les invade de vez en cuando o bien de forma permanente. Por ello podríamos destacar varias etapas de la vejez según el hogar: la primera es cuando los padres conviven con sus hijos estando estos en la edad adulta, la segunda con la aparición del nido vacío y la emancipación de los hijos, la tercera al fallecer uno de los cónyuges, y la cuarta con la reagrupación del hijo con el padre/madre.

El uso de los recursos para combatir el sentimiento de soledad difiere según el género, tendiendo los hombres a las actividades más relacionadas fuera del ámbito doméstico, mientras que las mujeres se refugian más en la búsqueda de la familia y la del interior del hogar. Tener pareja puede ser factor fundamental para no sentirse solo, independientemente de la edad.

Otro recurso podría ser la presencia de las mascotas. Tener un animal de compañía ayudaría a evitar el sentir estar solo. Las personas que no tienen animales de compañía puntúan más alto en Soledad Social que aquellos que sí tienen.

La relación entre el género y la edad resulta muy diferente para hombres y mujeres, debido entre otras cosas a la valoración que se tiene de ellos en la jerarquía social. Ha habido un cambio en ello con respecto a la historia, ya que antes eran menos numerosos y más valorados, al contrario que ahora, más numerosos y menos valorados, debido también a las nuevas tecnologías y a la escasez de trabajos.​

Se quiere una equidad, una igualdad entre estas personas concretamente en la vejez, pero esto quiere decir igualdad de oportunidades para ambos teniendo en cuenta las diferencias personales de cada uno. Como objetivo a mencionar es conseguir que estas personas tengan esa autonomía que deberían tener como derecho u obligación, y ni solo a nivel individual sino también en conjunto social. En esa relación que debe haber entre ambos se debe tener en cuenta el cuidado de estas personas, convirtiéndose en las personas cuidadas y no los cuidadores, tanto por el estado como por la familia. Ello en términos de equidad, esto es, tratamiento como iguales, en lugar de igualdad de tratamiento.

Punto que también es importante para estas personas es el sentirse mayores o inútiles, algo que viene dado por la edad impuesta de jubilación; pero realmente la edad no es el único factor que habría que tener en cuenta a la hora de determinar el término vejez, también inciden la apariencia física, el estado psicológico y social.​

Esta edad es la estimada en relación a la edad laboral de España, es decir llegado ese momento dejas de tener relación directa con el trabajo, pasando a pertenecer a la población no activa, siendo jubilados.

La sexualidad es una motivación básica que dirige e intensifica la conducta de los seres humanos. Los seres humanos somos seres sexuados, por lo que a lo largo del ciclo vital presentamos excitación, placer sexual y deseo. De esta manera, aunque no se tenga actividad sexual, la tendencia motivadora de la sexualidad se mantiene en el individuo.

Las relaciones sexuales en la tercera edad se encuentran relacionadas con el encuentro interpersonal y que se puede explicar a partir de una de las tres necesidades interpersonales características de esta etapa, la necesidad sexual. Se entiende por necesidad sexual aquella necesidad, en la que se buscan las manifestaciones de afecto (besos, caricias, abrazos), la intimidad corporal, la excitación, el deseo, el sentirse deseado y el placer sexual y de intimidad emocional. Así, no se reduce el sexo a la genitalidad, sino es importante entender la necesidad de contacto en la actividad sexual.

No obstante, los adultos mayores pueden atravesar ciertas dificultades para satisfacer esta necesidad, ya que muchos de ellos pueden perder a su pareja, por lo que también se podría dar la pérdida de su compañero o compañera sexual. De esta manera, se puede presentar una soledad sexual-amorosa, es decir la falta de la necesidad de excitación, placer e intimidad corporal y emocional con otra persona.

¡Esto no es todo amig@!

Seguro que en familia cercana hay alguien con mas de 65 años, quizas tengas vecinos que ya tienen esa edad. Seguramente te pongan nerviosa porque no entiendes sus inquietudes, pierdes a menudo la paciencia y les gritas. Si es así y te gustaría profundizar mas en el mundo de la tercera edad conecta conmigo haciendo click aqui:

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¿Te espero?