FENÓMENOS Y TRASTORNOS PSICOSOMÁTICOS

El fenómeno psicosomático es un concepto del psicoanálisis que se refiere a una lesión orgánica que se considera de origen psicológico. Es un síntoma físico que se supone producto de un padecimiento mental.

Aunque desde la psiquiatría se habla de afección psicosomática y no de síntoma psicosomático, desde el psicoanálisis, se lo denomina fenómeno psicosomático y no síntoma porque, a diferencia del síntoma psicoanalítico, no es una formación transaccional o de compromiso entre fuerzas opuestas en conflicto, sino que se trata de una lesión física susceptible de ser apreciada en el cuerpo del paciente.

Mente y cuerpo se encuentran indisolublemente ligados. Los hechos psíquicos repercuten en el cuerpo fisiológico del mismo modo que los hechos somáticos tienen efectos en la mente.

El fenómeno psicosomático o FPS aparece en pacientes con enfermedades consideradas por la medicina como psicosomáticas.​Entre ellas encontramos desde las afecciones alérgicas de la piel, algunas gripes o las migrañas hasta los estados hipertérmicos. El FP aparece en patologías como el asma bronquial, la úlcera gástrica, la gastritis, la colitis ulcerosa, el síndrome de colon irritable, la hipertensión arterial, la neurodermatitis, la artritis reumatoide, el síndrome de fatiga crónica, el síndrome de Kearns-Sayre, el síndrome de Klippel-Feil, la tirotoxicosis, algunos tipos de fibromialgia, el infarto de miocardio, la enfermedad de Crohn, la urticaria, el lupus eritematoso sistémico, la alopecia, la fiebre del heno, algunas enfermedades coronarias, algunas enfermedades atópicas, algunas dermatitis, algunos tipos de diabetes, algunos tipos de cáncer, la púrpura trombocitopénica idiopática, la blefaritis, algunas enfermedades culturales, algún hipertiroidismo, algún hipotiroidismo, los eczemas o la psoriasis, todos ellos pueden ser mensajes silenciosos del cuerpo.

Algunos estudiosos llegan a postular que la mitad de las enfermedades tienen un origen psicosomático.

En el FPS el conflicto pulsional es expulsado de la psiquis y descargado por la vía somática a través del cuerpo. Cuando determinadas emociones dolorosas son demasiado excitantes y la angustia se le vuelve intolerable al sujeto, la tensión pulsional es drenada hacia afuera. La lesión se inscrusta en el cuerpo sin haber pasado por el Inconsciente.​

El resultado es que no queda ninguna huella del conflicto interno. El dolor no llegó nunca a adquirir una representación mental porque el sujeto se sintió incapaz de enfrentarlo.

El paciente quedó, así, desconectado de su realidad psíquica.

A semejanza del síntoma neurótico, en el FPS se trataría también de un intento de curación fallido, pero en este caso, la necesidad de ahogar las emociones en vez de contenerlas produce un doblegamiento de los afectos.​

Por eso, ante un evento que para cualquier neurótico podría resultar angustiante y producir un fuerte dolor emocional, en este tipo de pacientes lo que se observa es una falta de afecto. En vez de una elaboración psíquica lo que hay es un ahogo de los afectos.

Pero ese ahogo de los afectos es patológico. Lo que sucede en realidad, no es que al sujeto no lo perturbe el evento traumático, sino que el dolor sería demasiado intolerable como para que pueda soportarlo. Con la aparición del FPS el sujeto logra permanecer ajeno a su dolor emocional. No quedan huellas psíquicas de lo sucedido. La psiquis evacuó tan rápidamente cualquier irrupción emocional que se produce una disfunción somática en su lugar. Se produce una inscripción directa en el órgano sin mediación del inconsciente.

El paciente ni siquiera sospecha de una dimensión psicológica de sus enfermedades porque las tensiones libidinales nunca fueron reconocidas.

Entonces se produce una escisión patológica entre psique y soma, el conflicto se externaliza y el escenario es el cuerpo.

La pulsión se encarna en el cuerpo, el cuerpo habla por el sujeto en sus lesiones. El afecto no recibe una elaboración psíquica y sigue un curso exclusivamente somático, reducido a una pura expresión fisiológica que lesiona lo Real del tejido. Lesión que no puede ser restaurada por la vía de la palabra porque no es metáfora de nada, como en la conversión, ni está compuesta por significantes. El inconsciente queda fuera de juego.

Cuando se habla de paciente psicosomático, generalmente es porque este es el modo de defensa primordial que aparece. Algunos sujetos tienen más disposición para hacer un FPS en el lugar en el que otros tendrían síntomas neuróticos o psicóticos. Lo específico del fenómeno psicosomático es que es el resultado de un mecanismo de evitación que no se compensa con la creación de síntomas psicológicos.​

El llamado fenómeno psicosomático o FPS no es un tipo de síntoma que pertenezca a una estructura mental específica ni a una patología en particular. Puede presentarse tanto en una estructura de personalidad neurótica, como en una perversa o una psicótica.

El término psicosomático remite a una patología del psicosoma, es decir, a trastornos orgánicos en los cuales la disfunción fisiológica es demostrable pero que, además, están ligados, de alguna manera, a la estructura de la personalidad de quien padece los síntomas o existe una conexión con situaciones de estrés padecidas por el sujeto.

En un paciente psicosomático lo que se puede observar, si se mira de afuera, es un individuo completamente normal, sin síntomas neuróticos ni psicóticos y cuyos síntomas fisiológicos están desligados completamente de sus representaciones mentales. No asocia nada con la enfermedad somática, como en la histeria.

Hay que diferenciar el FPS del síntoma conversivo y del síntoma hipocondríaco.

En el síntoma conversivo histérico, por ejemplo, la zona corporal afectada adquiere un significado simbólico de tipo pulsional. La formación del síntoma es un intento de resolución del conflicto psíquico. La representación insoportable se vuelve inofensiva porque la excitación pulsional es traspuesta a lo corporal, pasa de lo psíquico al cuerpo, el afecto se muda al cuerpo, es tramitado por la vía corporal, pero, a diferencia del FSP, en este caso sí estamos frente a una actividad psíquica. En la conversión el dolor anímico se convierte en dolor corporal, pero en el FPS muchas veces ni siquiera hay dolor físico.

En la conversión, el dolor y la idea adquieren una representación mental que primero es consciente y luego insconsciente. Al desalojar la representación de la consciencia reprimiéndola el sujeto transmuda la magnitud del afecto en una sensación de dolor somático pero sin lesionar el órgano, por eso los síntomas histéricos son móviles. Al asociar libremente, el significante que aparece en el discurso del paciente, puede ser puesto en combinación con otros significantes para ser procesado por las leyes del incosciente y puede llegar a recordar la representación censurada.​

En cambio en el acto sintomático de psicosomatización también fue una respuesta somática frente a una tensión pulsional pero no se descarga el afecto sino que este desaparece completamente y el órgano queda lesionado.

El tratamiento consiste, en primer lugar, en el tratamiento clínico del síntoma. El paciente debe ir al médico clínico y usar las medicaciones indicadas según su particular sintomatología.

Los tratamientos existentes se dirigen a atacar y prevenir las crisis sintomáticas.

El tratamiento farmacológico se realiza según el síntoma predominante. Al mismo tiempo se busca realizar cambios en el estilo de vida del paciente y tratar las alteraciones psicológicas asociadas mediante una psicoterapia que podría ser de orden psicoanalítico.

Desde distintas corrientes psicoterapéuticas se han logrado resultados positivos con una clara disminución de los síntomas. Se recomienda el tratamiento combinado.

¡Esto no es todo amigo!

En tu día a día vas y vienes, sufres estrés, pensamientos, emociones que te producen malestar. Ese malestar se convierte en tensión muscular, dolores de todo tipo. ¿Y si te digo que la mayoría de estos dolores se pueden tratar mediante terapia psicológica?

Ya, si, se que ahora mismo no te lo crees, pero ¿y si lo pruebas? ¿Que pasaría si con un tratamiento psicológico se curasen la mayoría de los dolores que hoy estas sufriendo?

Se que tu economía (como la de la mayor parte de la gente) no esta en su mejor momento pero también te puedo decir que te vas a gastar mucho mas dinero en medicación para eliminar un dolor que solo esta en tu mente y que utilizando las herramientas adecuadas que te doy, puedes acabar con tu pesadilla en poco tiempo.

Además, si sigues tomando esta medicación contra el dolor te vas a convertir en una persona completamente dependiente de estas pastillas y, aun peor, con el paso del tiempo, hará falta aumentar la dosis porque la inicialmente prescrita por tu medico no te hará efecto.

¿No crees que es hora de que alguien te ayude con todos tus dolores? ¿No crees que ya es hora de mirar al psicólogo como a un médico mas? Es hora de cambiar tus estereotipos. No estas loca por dar el paso, por ir a un psicólogo, es más, sería, un gran paso muy inteligente por tu parte.

La gente que me conocéis sabéis que tengo una discapacidad. Esta discapacidad te da desconfianza ¿Verdad? Lo desconocido te crea desconfianza, exactamente es eso, lo desconocido, ¿Y si pruebas un día y hablas conmigo? Tal vez te lleves una sorpresa de lo que puedo hacer por ti, recuerda que quiero ayudarte ¿Por que no me das esa oportunidad? O ¿prefieres estar toda tu vida con dolores por el miedo a que dirá la gente? Y si tanto te importa la gente se puede hacer online, tranquila, ni siquiera hace falta tener ordenador, si sabes utilizar las videollamadas en el whassapp de tu teléfono móvil es suficiente

Ahora que sabes que todo esta en tu cabeza, ¿quieres que te ayude o prefieres inflarte a pastillas? Tú eliges, Si prefieres la primera opción puedes ponerte en contacto conmigo mediante:

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¡No te dejes llevar por las apariencias! Por suerte o por desgracia, la mayoría de las veces engaña eso que vemos, sencillamente porque vemos lo que queremos ver conforme a lo que creemos que es la realidad. Cuando nos damos cuenta de que nuestras creencias no confrontan con la realidad se rompen todos nuestros esquemas. ¿A que tienes miedo?

¿Hablamos?

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