LO QUE AUN NO SABES SOBRE LA TERCERA EDAD

Tercera edad o senectud​ es un término antroposocial que hace referencia a las últimas décadas de la vida, en la que uno se aproxima a la edad máxima que el humano puede vivir. En esta etapa del ciclo vital, se presenta un declive de todas aquellas estructuras que se habían desarrollado en las etapas anteriores, con lo que se dan cambios a nivel físico, cognitivo, emocional y social.

La tercera edad es una etapa de la vida en la que el humano elabora una reflexión de lo que ha logrado en su trayectoria de vida, así como de las oportunidades que se han dejado pasar o simplemente se han postergado. Cabe señalar que en esta etapa se hacen presentes los trastornos biológicos y psicológicos. Es decir, se comienza a tener problemas con la vista, la audición, el habla, el equilibrio y la pérdida de memoria.

También suele perderse a seres queridos y amigos, y la incapacidad para participar en actividades que antes solía realizar a menudo. Esto puede resultar en una desestabilidad emocional que da lugar a emociones negativas como la tristeza, la ansiedad, la soledad y la baja autoestima, que a su vez conducen al aislamiento social y la apatía.

La consecuencia más grave sería la depresión crónica o la depresión que es recurrente y persistente. Esta puede tener efectos físicos que incrementan el índice de mortalidad de los hombres y mujeres. Los estereotipos sobre el envejecimiento, internalizados en la juventud y reforzados por décadas de actitudes sociales, pueden convertirse en estereotipos personales, que a nivel inconsciente y a menudo actúan como profecías que se autorealizan.

La depresión puede llevar a hábitos alimenticios que acaben resultando en obesidad, provocando también pérdida considerable del apetito y la reducción de niveles de energía, ocasionado a veces un trastorno conocido como anorexia geriátrica. Asimismo, pueden experimentar índices más altos de insomnio y tiempos de reacción más prolongados que lo normal, lo que aumenta los riesgos asociados con cocinar y conducir.

Es por esto que se debe poner un especial interés en la vida de los adultos mayores o de la tercera edad, ya que si ellos son acompañados en esta etapa de cambios, y se sienten apoyados, se puede reducir el riesgo de padecer depresión.

También si ellos ejercitan su memoria y realizan actividades, ya sean físicas o recreativas, a un ritmo moderado, pueden sentirse útiles y así motivar al grado de aumentar su autoestima.

En esta etapa de la vida en la que el humano desea envejecer de un forma digna y saludable se presentan muchos cambios psicológicos, sociales, físicos, estos cambios representan perdidas significativas para el adulto mayor por ejemplo el tener que ser cuidado por algún familiar como lo son los hijos, el miedo a perder todas sus habilidades físicas e independencia, puede provocar en él una baja autoestima y esto derivar en una depresión muy severa, ¿Qué hacer? reforzar el autoestima.

Cuando hablamos de la soledad las personas mayores aludimos, por un lado, al hecho objetivo de hallarse habitualmente solas en la vivienda; pero, por otro, al sentimiento interno de falta de compañía que quizás les invade de vez en cuando o bien de forma permanente. Por ello podríamos destacar varias etapas de la vejez según el hogar: la primera es cuando los padres conviven con sus hijos estando estos en la edad adulta, la segunda con la aparición del nido vacío y la emancipación de los hijos, la tercera al fallecer uno de los cónyuges, y la cuarta con la reagrupación del hijo con el padre/madre.

El uso de los recursos para combatir el sentimiento de soledad difiere según el género, tendiendo los hombres a las actividades más relacionadas fuera del ámbito doméstico, mientras que las mujeres se refugian más en la búsqueda de la familia y la del interior del hogar. Tener pareja puede ser factor fundamental para no sentirse solo, independientemente de la edad.

Otro recurso podría ser la presencia de las mascotas. Tener un animal de compañía ayudaría a evitar el sentir estar solo. Las personas que no tienen animales de compañía puntúan más alto en Soledad Social que aquellos que sí tienen.

La relación entre el género y la edad resulta muy diferente para hombres y mujeres, debido entre otras cosas a la valoración que se tiene de ellos en la jerarquía social. Ha habido un cambio en ello con respecto a la historia, ya que antes eran menos numerosos y más valorados, al contrario que ahora, más numerosos y menos valorados, debido también a las nuevas tecnologías y a la escasez de trabajos.​

Se quiere una equidad, una igualdad entre estas personas concretamente en la vejez, pero esto quiere decir igualdad de oportunidades para ambos teniendo en cuenta las diferencias personales de cada uno. Como objetivo a mencionar es conseguir que estas personas tengan esa autonomía que deberían tener como derecho u obligación, y ni solo a nivel individual sino también en conjunto social. En esa relación que debe haber entre ambos se debe tener en cuenta el cuidado de estas personas, convirtiéndose en las personas cuidadas y no los cuidadores, tanto por el estado como por la familia. Ello en términos de equidad, esto es, tratamiento como iguales, en lugar de igualdad de tratamiento.

Punto que también es importante para estas personas es el sentirse mayores o inútiles, algo que viene dado por la edad impuesta de jubilación; pero realmente la edad no es el único factor que habría que tener en cuenta a la hora de determinar el término vejez, también inciden la apariencia física, el estado psicológico y social.​

Esta edad es la estimada en relación a la edad laboral de España, es decir llegado ese momento dejas de tener relación directa con el trabajo, pasando a pertenecer a la población no activa, siendo jubilados.

La sexualidad es una motivación básica que dirige e intensifica la conducta de los seres humanos. Los seres humanos somos seres sexuados, por lo que a lo largo del ciclo vital presentamos excitación, placer sexual y deseo. De esta manera, aunque no se tenga actividad sexual, la tendencia motivadora de la sexualidad se mantiene en el individuo.

Las relaciones sexuales en la tercera edad se encuentran relacionadas con el encuentro interpersonal y que se puede explicar a partir de una de las tres necesidades interpersonales características de esta etapa, la necesidad sexual. Se entiende por necesidad sexual aquella necesidad, en la que se buscan las manifestaciones de afecto (besos, caricias, abrazos), la intimidad corporal, la excitación, el deseo, el sentirse deseado y el placer sexual y de intimidad emocional. Así, no se reduce el sexo a la genitalidad, sino es importante entender la necesidad de contacto en la actividad sexual.

No obstante, los adultos mayores pueden atravesar ciertas dificultades para satisfacer esta necesidad, ya que muchos de ellos pueden perder a su pareja, por lo que también se podría dar la pérdida de su compañero o compañera sexual. De esta manera, se puede presentar una soledad sexual-amorosa, es decir la falta de la necesidad de excitación, placer e intimidad corporal y emocional con otra persona.

¡Esto no es todo amig@!

Seguro que en familia cercana hay alguien con mas de 65 años, quizas tengas vecinos que ya tienen esa edad. Seguramente te pongan nerviosa porque no entiendes sus inquietudes, pierdes a menudo la paciencia y les gritas. Si es así y te gustaría profundizar mas en el mundo de la tercera edad conecta conmigo haciendo click aqui:

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¿Te espero?

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