¿QUE SABES DE LA PSICOSIS?

La psicosis es un término genérico utilizado en psicoanálisis y psiquiatría para referirse a un estado mental descrito como una escisión o pérdida de contacto con la realidad.  A las personas que lo padecen se las denomina psicóticas.

El término «psicótico» es a menudo confundido por el término psicópata, un trastorno de la personalidad sin relación alguna a la psicosis.

Las personas que experimentan psicosis pueden presentar alucinaciones o delirios y pueden exhibir cambios en su personalidad y pensamiento desorganizado.

Estos síntomas pueden ser acompañados por un comportamiento inusual o extraño, así como por dificultad para interactuar socialmente e incapacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria.

Una amplia variedad de elementos del sistema nervioso, tanto orgánicos como funcionales, pueden causar una reacción psicótica. Esto ha llevado a la creencia de que la psicosis es como la «fiebre» de las enfermedades mentales, un indicador serio, pero no específico. Sin embargo, muchas personas tienen experiencias inusuales y de distorsión de la realidad en algún momento de sus vidas, sin volverse discapacitadas o ni siquiera angustiadas por estas experiencias. Como resultado, cierta corriente de investigadores argumenta que la psicosis no está fundamentalmente separada de una conciencia normal, sino más bien es un continuum con conciencia normal.​Desde esta perspectiva, las personas que son diagnosticadas clínicamente como psicóticas pueden estar teniendo simplemente experiencias particularmente intensas o angustiantes.

La psicosis puede aparecer como consecuencia de un gran número de enfermedades, tales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el Alzheimer, el Parkinson, la sensibilidad al gluten no celíaca, la epilepsia o la esclerosis múltiple.

Se ha definido la psicosis como «un desorden mental grave, con o sin un daño orgánico, caracterizado por un trastorno de la personalidad, por la pérdida del contacto con la realidad y por causar el empeoramiento del funcionamiento social normal».​

Una correcta apreciación del término implica circunscribir la psicosis como una situación de enfermedad mental que presenta un desvío en el juicio de realidad. Este desvío es propio de la psicosis, a diferencia de la insuficiencia de juicio, propia de la oligofrenia, del debilitamiento propio de las demencias, y de la suspensión del juicio propio de los estados confusionales.

Los sujetos psicóticos suelen experimentar (o no) alucinaciones, pensamientos delirantes y trastornos formales del pensamiento.

El psicoanálisis estudia los estados mentales, utilizando quizá una mejor denominación de la psicosis, en tanto que conjunto de estructuras psíquicas o subjetivas, en reemplazo del concepto de locura (dado que la locura es una definición social de aquello que se aleja de la normalidad y no una clasificación nosológica, del mismo modo en que lo es la normalidad, ya que al repasar la historia se verán distintas definiciones de normalidad en el mundo y una misma comunidad).

Desde el psicoanálisis se emplea el término psicosis para designar una posición subjetiva. Lo fundamental no son las manifestaciones típicas de psicosis, tales como alucinaciones, pensamientos confusionales, sensaciones de persecución por otras personas reales o imaginarias, y así sucesivamente (sintomatología), sino que la forma subjetiva de posicionarse en —ante— la vida. Un psicótico puede no manifestar síntomas nunca en su vida, hacerlo en edad avanzada, o en edad temprana. Todo dependerá de las coyunturas que posibiliten o no el desencadenamiento.

El psicoanálisis es paradigmático en tanto quita la psicosis del campo de lo patológico, de la dificultad o de la imposibilidad, replanteándola como una forma diferente de vivir.

Se desconoce la causa de la psicosis, aunque existen varias teorías y suelen considerarse un síndrome más que una entidad nosológica diferenciada. Se ha planteado que los fenómenos psicóticos más característicos, como las alucinaciones y los delirios, son más frecuentes en la población general de lo que se pensaba, y que, en realidad, podrían ser parte de un continuo sintomático (este último concepto no es aceptado mayoritariamente).

Hacia fines de siglo XX, con el auge del avance en genética se ha pretendido buscar una etiología biológica a las psicosis.  

El psicoanálisis, en cambio, considera que las psicosis se deben a factores exógenos al afectado, factores estructurales.

La terapia cognitiva, por su parte, concibe a los trastornos psicóticos desde un modelo bio- psico- social de vulnerabilidad- estrés- habilidades de afrontamiento. Se plantea que las tres variables funcionan como factores interactivos, que inciden en el origen, la gravedad y el curso. 

Numerosas condiciones médicas pueden causar psicosis, que en ocasiones pueden ser el primer indicio de la presencia de la enfermedad subyacente, tales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el Alzheimer, el Parkinson, la sensibilidad al gluten no celíaca, la epilepsia o la esclerosis múltiple. ​ El consumo de ciertas sustancias (como los alucinógenos, las anfetaminas, la cocaína, el cannabis, el alcohol, los opioides, etc.) también puede provocar síntomas de psicosis.  

En la actualidad, mundialmente se acepta como sistema de clasificación nosológica al DSM-IV, y como descripción clínico-psiquiátrica sigue teniendo peso la escuela alemana de Bleuler, Kraepelin y Kleist, y en cuanto a la descripción de delirios, la reseñada por la escuela francesa (con Gaetán de Clerembault como mayor exponente).

Por lo general el sujeto carece de introspección acerca de la naturaleza extraña o extravagante que puede adoptar su conducta o sus pensamientos, los que terminan por provocar una grave disfunción social.

El DSM (Manual estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales, de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense) reconoce varios tipos de psicosis:

Los síntomas que orientan hacia la presencia de un trastorno de tipo psicótico:

  • Cambios bruscos y profundos de la conducta.
  • Replegarse sobre sí mismo, sin hablar con nadie.
  • Creer sin motivos que la gente le observa, habla de él o trama algo contra él.
  • Hablar a solas creyendo tener un interlocutor, oír voces, tener visiones (alucinaciones visuales, auditivas) sin que existan estímulos.
  • Tener períodos de confusión mental o pérdida de la memoria.
  • Experimentar sentimientos de culpabilidad, fracaso, depresión.
  • Dificultad para expresar emociones y sentimientos o incluso falta de los mismos.

Algunos de estos síntomas también pueden experimentarse en condiciones no psicóticas: abuso de sustancias, trastornos de personalidad, eventos estresantes (distresantes), lo que Jaspers ha denominado «situaciones límite», momentos graves de neurosis (por ejemplo ciertas neurosis del tipo histeria), momentos de conversión. De modo que los síntomas mencionados no constituyen ninguna evidencia concluyente. Por lo tanto, siempre debe hacerse un examen físico y descartar la posibilidad de intoxicación por sustancias antes de concluir un diagnóstico de psicosis.

En el tratamiento de la psicosis se suelen utilizar medicamentos antipsicóticos, además de diversos apoyos psicosociales y el tratamiento de la enfermedad de base.

En español la palabra «locura» se utiliza coloquialmente como un término peyorativo, y no se usa como diagnóstico médico en la actualidad. Vulgarmente se adjetiva como “loco” a personas que sufren trastornos mentales, como por ejemplo psicosis, pero también se utiliza para las neurosis graves y los pacientes borderline.

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