VOLVER A SER UN NIÑO

La definición de niño/a también ha variado considerablemente a lo largo de la historia y en las diversas sociedades y culturas.

La primera infancia, de los 0 a los 5 años de edad, representa una etapa decisiva en el desarrollo de las capacidades físicas, intelectuales y emotivas de cada niño, y es la etapa más vulnerable del crecimiento puesto que es la etapa en la que los humanos muestran gran dependencia, motivo por el cual requieren especial protección.

En esta fase se forman las capacidades y condiciones esenciales para la vida, la mayor parte del cerebro y sus conexiones. El amor y la estimulación intelectual permiten a los niños desarrollar la seguridad y autoestima necesarias. Para ello, su entorno y las condiciones de vida de los padres son fundamentales.

La familia, la comunidad y la escuela son esenciales en esta etapa de crecimiento acelerado que requiere las condiciones adecuadas para lograr un mejor desarrollo para el aprendizaje, el juego y el descubrimiento, así como para estimular la motricidad y la creatividad. Esta etapa es fundamental también para aprender normas sociales y adquirir valores como la solidaridad y el sentido de justicia.

El día 20 de noviembre marca la fecha en que la Asamblea aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989; por eso esta fecha se considera, el Día Universal del Niño y se celebra todos los años, aunque en algunos países puede variar.

La vida de los niños sigue ciertos patrones propios de la madurez psico-biológica, pero también se ve afectada por los modelos culturales predominantes. Este fenómeno ha dado pie a una considerable producción antropológica, historiográfica y sociológica que da cuenta de las variaciones que se observan en las diferentes culturas y en las diferentes épocas. Margaret Mead fue una de las primeras autoras en cuestionar la validez de teorías universales sobre las características de la transición entre la niñez y la adultez.

Uno de los temas más polémicos que ha abarcado esta producción académica es la reconstrucción de la forma en que la sociedad se ha relacionado con los niños y los valores predominantes en cada época. Para Ariès, por ejemplo, la infancia sería un “invento de la modernidad”; según esta idea, la época premoderna no habría tenido una concepción de la infancia, es decir, un conjunto de espacios diferenciados, expectativas sociales hacia los niños y un estatus específico que les otorgara una distinción frente a los adultos. Esta idea había sido esbozada por Norbert Elias en su estudio sobre el “proceso civilizador”. El creciente control sobre la educación de los niños habría sido el primer paso en la construcción del concepto de infancia.

En varios países se ha avanzado en la reconstrucción de la historia de los niños.  En Estados Unidos ha destacado la labor de James Marten3​, Paula Fass​ y Kriste Lindenmeyer5​ entre otros historiadores. Sobre los países de América Latina ha habido propuestas interesantes por parte de Susana Sosenski, Bianca Premo, Nara Milanich y Jorge Rojas Flores.

Otras interpretaciones sobre la historia de la infancia provienen de la psicohistoria, que ha intentado explicar fenómenos como el infanticidio a lo largo de la historia.

Una demostración de las transformaciones que ha experimentado la experiencia de los niños a lo largo de la historia y de las culturas queda en evidencia si se comparan los cambios en la estructura de la familia, las formas de crianza (como el uso de nodrizas), la práctica en el uso de juguetes, la literatura infantil, el desarrollo de políticas públicas y de la doctrina de los derechos del niño. El siglo XX es el que ha mostrado mayores cambios en este aspecto, lo que fue anticipado por Ellen Key al anunciar en 1990 que esta centuria se constituiría en “el siglo de los niños”.

A medida que se desarrollan las ciencias positivas (aquellas que se basan en hechos), tanto naturales como sociales, la infancia entra a formar parte de éstas como tema de estudio a través de diversos autores, tratados y estudios. Aunque la niñez había sido tematizada en occidente desde sus inicios grecolatinos, se ponía el acento en el proceso de enseñanza, instrucción o inculturación. Así, los griegos clásicos acuñaron el término “Paideia” (en griego παιδεία, “educación” o “formación”, y de παις, país, “niño”) para referirse al proceso de crianza de los niños.

No siendo el primero en tratar el tema, Rousseau sienta un antecedente al ofrecer una idea de infancia que la diferenciaba cualitativamente de la edad adulta.​

Ya en 1896, Oscar Chrisman reclama la necesidad de una ciencia holística e interdiciplinaria para abordar el tema de la infancia. Nace así la paidología que, sin embargo, como disciplina académica iba a tener corta vida debido a distintas circunstancias, entre ellas, el estallido de la I Guerra Mundial y la apropiación del tema por parte de ramificaciones de otras disciplinas, sobre todo, de la psicología. Por su parte, la pedagogía se centra en el proceso de educación.

Desde el siglo XIX han surgido varias organizaciones, a nivel internacional y nacional, que promueven la protección del niño. La mayoría de ellas surgieron a fines de esa centuria y comienzos de la siguiente, como Save the Children. En el siglo XX las políticas públicas se han visto fuertemente influidas por la acción de la Organización Internacional del Trabajo, sobre todo en relación con el trabajo o explotación infantil, y luego por la UNICEF , donde se desarrolla una convención para reconocer los derechos humanos de los niños y niñas. Muchos de ellos relacionados con la alimentación y la escolarización.

Diversas manifestaciones estéticas, en el cine, la pintura y la literatura, dan cuenta de las concepciones que han surgido hacia la infancia.

En general la sociedad ha construido desde el siglo XIX una visión idealizada de la infancia (herencia del romanticismo y la Época victoriana), tendencia que se refleja por ejemplo en Charles Dickens. En el último tiempo han surgido manifestaciones más complejas sobre la “naturaleza humana”, como se evidencia en El señor de las moscas (1954), de William Golding, y en The Cement Garden (1978), de Ian McEwen.

En décadas recientes, en Estados Unidos y en Europa ha surgido una disciplina específica que estudia la relación entre el niño y la sociedad, denominada sociología de la infancia. La antropología tiene una tradición más larga al respecto, que se remonta a los clásicos (Maine, Frazer, Boas), quienes estudiaron las estratificaciones de acuerdo a las edades así como los ritos de pasaje (Van Gennep) y la transición de la infancia a la adultez (Mead). Sin embargo, la infancia como tema central se ha introducido más tardíamente. La economía, por otra parte, ha estudiado el peso que tienen los niños en la sociedad de consumo.

La desnutrición es un grave problema que afecta especialmente a los países de ingresos bajos y medios, y que es responsable de la muerte de cerca de un millón de niños cada año. Asimismo, la desnutrición contribuye a una disminución del funcionamiento cognitivo, un rendimiento escolar deficiente y una mala salud en general.

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