DISCAPACIDADES MOTORAS

Incluimos en este grupo a todas aquellas situaciones o enfermedades que conllevan una limitación de la actividad motora del organismo. Dependiendo del grado de la misma puede conllevar la necesidad de diferentes grados de apoyo social. Entre las discapacidades motoras , que impiden la realización de ciertos movimientos, el desplazamiento de las personas y su autosuficiencia están: los accidentes cerebrovasculares, las atrofias musculares espinales, las distonías musculares, la espina bífica, la osteogénesis imperfecta menor conocida como niños de cristal, la parálisis cerebral, la poliomielitis, la acrocefalosindactilia o síndrome de Apert, el síndrome de Marfan y los traumatismos craneoencefálicos.

Vivir con parálisis cerebral

 Se define como un trastorno neuromotor no progresivo debido a una lesión o una anomalía del desarrollo del cerebro inmaduro. La parálisis cerebral no permite o dificulta los mensajes enviados por el cerebro hacia los músculos, dificultando el movimiento de éstos. Es un concepto enormemente ambiguo ya que aunque sea un trastorno motor también lleva asociados otros de tipo sensorial, perceptivo y psicológico. La parálisis cerebral no es progresiva, lo que significa que no se agravará cuando el niño sea más mayor, pero algunos problemas se pueden hacer más evidentes. Existen muchos tipos. Las vamos a clasificar siguiendo cuatro criterios :

1. Según el tipo:

> Espasticidad (Espásticos): aumento exagerado del tono muscular (hipertonía), por lo que hay movimientos exagerados y poco coordinados.

> Atetosis (Atetósicos): se pasa de hipertonía a hipotonía, por lo que hay movimientos incoordinados, lentos, no controlables. Estos movimientos afectan a las manos, los pies, los brazos o las piernas y en algunos casos los músculos de la cara y la lengua, lo que provoca hacer muecas o salivar. Los movimientos aumentan a menudo con el estrés emocional y desaparecen mientras se duerme. Pueden tener problemas para coordinar los movimientos musculares necesarios para el habla (disartria).

> Ataxia : sentido defectuoso de la marcha y descoordinación motora tanto fina como gruesa. Es una forma rara en la que las personas afectadas caminan inestablemente, poniendo los pies muy separados uno del otro

> Mixto : es lo más frecuente, manifiestan diferentes características de los anteriores tipos. La combinación más frecuente es la de espasticidad y movimientos atetoides.

2. Según el tono: > Isotónico : tono normal. > Hipertónico : aumento del tono. > Hipotónico : tono disminuido. > Variable .

3. Según la parte del cuerpo afectada:

> Hemiplejia o Hemiparesia : se encuentra afectada uno de los dos lados del cuerpo.

> Diplejía o diparesia : la mitad inferior está más afectada que la superior.

> Cuadriplejía o cuadriparesia : los cuatro miembros están paralizados.

> Paraplejía o Paraparesia : afectación de los miembros inferiores.

> Monoplejía o monoparesia : se encuentra afectado un sólo miembro.

> Triplejía o triparesia : se encuentran afectados tres miembros.

4. Según el grado de afectación:

> Grave : no hay prácticamente autonomía.

> Moderada : tiene autonomía o necesita alguna ayuda asistente.

> Leve : tiene total autonomía.

Es muy difícil que un paralítico cerebral pueda encuadrarse de forma clara en un tipo clasificatorio.

Cuando un familiar descubre que una persona querida de su entorno tiene parálisis cerebral, evidentemente se sentirá muy afectado. Las reacciones son muy variadas y se mezclan sentimientos de ira, cólera, culpabilidad, soledad, depresión, hasta total incapacidad de afrontar la situación. Estos sentimientos son normales y comprensibles. Algunas personas prefieren estar solos durante una temporada, otros optan por hablar con alguien que no sea de su familia, como un trabajador social o un consejero. Lo más importante es que decida qué es lo mejor para sí mismo y su familia. Nadie puede decir que cuidar una persona con parálisis cerebral sea sencillo, pero muchos padres o cuidadores lo consideran una labor desafiante, enriquecedora y que tiene sus especiales recompensas.

Lo más importante que podemos hacer es ayudar a la persona que padece la parálisis ahora. Si nosotros actuamos y cuidamos a nuestro ser querido de la manera que creemos más adecuada, día a día, le estaremos dando la mayor posibilidad de superar su discapacidad y de vivir una vida plena.

Es evidente que una buena terapia puede ayudar, pero el tratamiento más importante que puede recibir la persona es cariño y ánimo, que disfrute de las experiencias normales con su familia y amigos. Una mezcla de apoyo, cariño y mayor atención puede hacer que todas las personas afectadas puedan aprender con éxito y participar plenamente de la vida. Ellos tienen las mismas necesidades básicas que los demás: amor, seguridad, estímulo y la oportunidad de aprender todas las cosas del mundo que le rodea. Como los demás, ellos también tienen su propia personalidad, pudiendo ser amables y cariñosos en un momento y cambiar totalmente en un momento.

Los padres y cuidadores deben conocer lo máximo posible sobre la parálisis cerebral; cuanto más se conoce más puede ayudarse a sí mismo y la persona afectada. Aprender de los profesionales y de otros padres cómo cumplir con las necesidades especiales de la persona con parálisis, procurando que no tenga la sensación de que las actividades que se realizan en casa forman parte de una terapia más.

Vivir con accidentes cerebrovasculares

El accidente cerebrovascular agudo (ACVA) se produce cuando se interrumpe repentinamente el suministro de sangre a una parte del cerebro o cuando se rompe un vaso sanguíneo en el cerebro. Las células cerebrales, cuando dejan de recibir oxígeno o nutrientes de la sangre (isquemia), mueren.

Esta isquemia conduce finalmente al infarto, a la muerte de las células cerebrales, que son sustituidas por una cavidad llena de fluido.

No todas las células del territorio afectado mueren inmediatamente, sino que hay una parte que están en ‘riesgo de morir’, y con el tratamiento adecuado pueden salvarse. La evolución dependerá de la intensidad y localización de la isquemia y de la capacidad del cerebro para recuperarse.

Existen dos formas: .

Accidente Cerebral Isquémico : cuando hay un bloqueo de un vaso sanguíneo que suministra sangre al cerebro. .

Accidente Cerebral Hemorrágico : cuando se rompe un vaso sanguíneo en el cerebro.

Los efectos de un accidente cerebro vascular repercute en todos los aspectos de la vida de un individuo, incluyendo su comportamiento, forma de pensar, comunicación, actividades cotidianas. Vivir con las secuelas que puede dejar un accidente cerebro vascular Agudo (ACVA), requiere frecuentemente realizar importantes cambios en la persona afectada y en su familia.

La persona afectada va a sufrir diferentes sensaciones entre las que se incluyen la cólera y el enfado. Debemos procurar mantener nuestras propias emociones bajo control y esperar que él o ella recuperen el control de las suyas. Procurar también hacer comentarios de apoyo y trabajar juntos, idear un plan para ayudarle a reaccionar y ocuparnos con más eficacia de sus sentimientos.

El proceso de afrontar la enfermedad es fundamental. Un afrontamiento positivo, con autocontrol y aceptación de la responsabilidad se relacionan con una valoración más favorable de las áreas de energía y movilidad física de su calidad de vida. A medida que intentan controlar sus sentimientos y acciones, mejor nivel de desenvolvimiento y/o funcionamiento tendrán. Cuanto más se reconoce su papel en el cuidado de su salud y traten de reevaluar su situación, dándole un sentido más positivo, mejor será el nivel de funcionamiento.

El apoyo del área familiar y en el de las relaciones sociales también influye. Las relaciones sociales es una importante fuente de mecanismos protectores de la salud, ya que pueden estimular una mejor adaptación ante situaciones estresantes específicas; el círculo de amigos, compañeros de trabajo y, fundamentalmente, la familia se convierten en la principal fuente de apoyo social y funciona como amortiguador del estrés que sufre el paciente, estimula la autoestima del mismo, es soporte psicológico, emocional, material, etcétera.

Comunic

Las dificultades de comunicación con las personas que han sufrido accidentes cerebro-vasculares son evidentes, pero siempre es posible mejorarlas con estrategias apropiadas: elegir lugares tranquilos para hablar, captar su atención antes de hablar, conversar más despacio de lo normal, y dar tiempo para que encuentra las palabras o ideas, escuchar con paciencia sin mostrar nerviosismo, no tratar de adivinar rápidamente lo que nos intentan decir ni acabando nosotros la frase; emplear frases positivas, sencillas, simples y cortas, haciendo preguntas que requieran respuestas sencillas y animar todos los intentos de comunicación que realiza la persona afectada.

> Reduzca al mínimo el ruido de fondo.

> Colóquese de manera que pueda ver su cara y el cuerpo.

> Ayúdese de gestos para explicar lo que quiera decir.

> Reclame su atención diciendo su nombre o tocándolo.

> Utilice oraciones sencillas y palabras específicas.

> Hable clara y lentamente; dé un plazo de tiempo razonable para que digiera lo que usted ha dicho.

> Acentúe la palabra clave.

> Acompañe sus palabras con mensajes gráficos siempre que sea posible.

> Repita siempre que sea necesario las palabras que cree no entendió.

> No lo abrume ni grite.

> Utilice los gestos naturales: sacudidas de cabeza, señalar, etcétera.

> Dirija la cabeza del paciente con movimientos de la cabeza de si/no.

> Dirija sus manos al gesticular o al señalar.

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